FILIPENSES 3:11

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Texto bнblico tomado de la Santa Biblia, Nueva Versiуn Internacional. ©1999 por la Sociedad Bнblica Internacional

Traducido por Carmen E. Бlvarez

Filipenses 3:11 es uno de los versнculos mбs significativos de todos los versнculos de las Escrituras porque identifica la meta hacia la que se dirige el plan de salvaciуn. La salvaciуn Cristiana no es un plan por medio del cual la persona que no ha sido transformada pueda escapar el Infierno e ir al Cielo al morir. Mбs bien, la redenciуn Cristiana es un cambio en el individuo para que pueda tener comuniуn con Dios. La comuniуn con Dios le da al hombre inmortalidad y eventualmente lo dirige al Paraнso.

 

Нndice

 

La Salvaciуn

 

La Gracia

 

La Fe

 

La Vida Eterna

 

FILIPENSES 3:11

Asн espero alcanzar la resurrecciуn [del griego, la resurrecciуn “hacia fuera”] de entre los muertos. (Filipenses 3:11 NVI)

La expresiуn “asн espero alcanzar” puede ser presentado como “asн espero llegar”.

El tйrmino Griego para la palabra resurrecciуn usado en el versнculo anterior presenta el concepto de una resurrecciуn hacia afuera, o bien el concepto de la primera resurrecciуn. Es la palabra que se usa comъnmente para la resurrecciуn pero con un prefijo agregado que sugiere una resurrecciуn de entre el montуn de personas muertas.

El hecho de que Pablo no estaba hablando sуlo de una resurrecciуn moral, o de madurez espiritual, sino de una verdadera resurrecciуn fнsica de entre los muertos, estб demostrado porque el ъltimo versнculo del mismo capнtulo habla sobre un cambio en nuestro cuerpo que sucederб cuando el Seсor aparezca en el Cielo. Filipenses 3:21 sigue en el contexto de lo que Pablo estaba pensando en 3:11, mostrando que la mente de Pablo estaba concretamente en la resurrecciуn corporal.

Йl transformarб nuestro cuerpo miserable para que sea como su cuerpo glorioso, mediante el poder con que somete a sн mismo todas las cosas. (Filipenses 3:21 NVI)

Filipenses 3:11 verdaderamente es uno de los versнculos mбs significativos de todas las Escrituras.

Filipenses 3:11 es de importancia especial porque identifica la meta hacia la que se dirige el plan de salvaciуn. Tambiйn es extraordinaria porque no esperarнamos que el Apуstol Pablo, hacia el final de su vida, estuviera intentando alcanzar la resurrecciуn de los muertos.

Una razуn por la que Filipenses 3:11 no es comprensible para nosotros los Cristianos de esta йpoca es porque hemos cambiado la meta bнblica de la vida eterna a una residencia eterna en el Cielo. Sin embargo, Pablo dijo que la redenciуn de nuestro cuerpo mortal es la meta principal de la redenciуn:

Y no sуlo ella [toda la creaciуn], sino tambiйn nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espнritu, gemimos interiormente, mientras aguardamos nuestra adopciуn como hijos, es decir, la redenciуn de nuestro cuerpo. (Romanos 8:23 NVI)

Realmente, vivimos en esta tienda de campaсa, suspirando y agobiados, pues no deseamos ser desvestidos sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida. (2 Corintios 5:4 NVI)

Es importante en cualquier cosa que emprendamos entender claramente la meta del programa. Si no comprendemos la meta no podemos hacer uso efectivo de la energнa, el tiempo y los recursos. No sabrнamos hacia donde vamos, hacia lo que estamos esforzбndonos. En este caso serнa difнcil distinguir lo importante de lo que es un detalle secundario, y lo que es ir en la direcciуn equivocada y que a la vez destruye el esfuerzo realizado.

En йsta йpoca estamos apuntando hacia el objetivo equivocado. Estamos enfatizando morir e ir al Cielo como la meta de la salvaciуn que hay en Cristo. Ademбs, estamos enfatizando que por recibir a Jesъs podemos escapar del Infierno. Ser salvo, segъn las predicaciones contemporбneas, es escapar el Infierno e ir al Cielo.

їAcaso sorprenderнa al lector si insistimos que la meta de la salvaciуn no estб limitada a escapar el Infierno e ir al Cielo? Existe un Infierno y existe un Cielo. Pero lo que obtenemos por medio de la salvaciуn que hay en el Seсor Jesъs no se limita a escapar el Infierno, por importante que sea escapar el Infierno.

Nuestro Seсor Jesъs hablу unas cuantas veces sobre ese lugar de tormento al que serб echado el malvado. El Seсor nunca hablу de ir al Cielo como el objetivo principal del Evangelio del Reino, como la meta de Su enseсanza.

їDe quй le beneficia a Dios que gente que no ha sido transformada escape de ir al Infierno? їCуmo resuelve esto el problema del pecado y la rebeliуn en la creaciуn?

Si ponemos nuestra confianza en el Seсor Jesъs y somos bautizados en agua, y luego vivimos como deberнa vivir un Cristiano, escaparemos la ira de Dios (1 Tesalonicenses 1:10). Pero la salvaciуn Cristiana no es un plan por medio del cual el hombre escapa el Infierno y va al Cielo al morir. Mбs bien, la redenciуn Cristiana es un cambio en el individuo para que pueda tener comuniуn con Dios. La comuniуn con Dios le da al hombre inmortalidad y eventualmente lo dirige al Paraнso.

El problema de la enseсanza actual es que presenta un medio por el cual la humanidad, aunque no haya sido cambiada, pueda regresar nuevamente al Paraнso. Esto hace que la meta de la redenciуn Divina sea el regreso de los rebeldes al Paraнso, en lugar de la restauraciуn del hombre caнdo.

El concepto actual de la salvaciуn es en su mayorнa mitolуgico. Procede del amor del hombre hacia sн mismo. Es la razуn por la maldad actual entre los miembros de las iglesias Cristianas. Los creyentes han sido enseсados que han sido incondicionalmente salvados de la ira de Dios. Cuando mueran irбn al Paraнso (eso piensan), haya o no cambio en lo que son y en cуmo se comportan. La doctrina apostуlica de la gracia Divina ha sido pervertida en nuestra йpoca.

La verdadera salvaciуn bнblica es un cambio en el individuo. Es la transformaciуn de la persona a la imagen de Jesъs para que pueda tener comuniуn con Dios. Todo lo que deseamos nos llega por tener comuniуn con Dios. La comuniуn con Dios no es producida porque tomamos parte indirectamente en la perfecciуn de Jesъs sino porque dentro de nosotros estб creciendo una nueva creaciуn.

Si queremos tener comuniуn con Dios debemos ser transformados en personalidad y en comportamiento. Debemos tomar de la Vida y Virtud del Seсor Jesъs viviente.

La meta del Evangelio del Reino de Dios es lograr que se haga la voluntad de Dios en la tierra asн como se hace en el Cielo. La meta del Evangelio es el regreso de Dios a la tierra y el amor, el gozo, la paz, la inmortalidad, y el medio ambiente paradisнaco que da como resultado.

Adбn y Eva perdieron la oportunidad de lograr la inmortalidad por su desobediencia a Dios. Luego fueron alejados del Paraнso.

El Seсor Jesъs es nuestro Redentor. Йl vino para darnos nuevamente la oportunidad de lograr la inmortalidad y para entrar una vez mбs al Paraнso sobre la tierra.

El Evangelio del Reino de Dios tiene que ver con la restauraciуn de lo que se perdiу por la desobediencia a Dios. En los libros escritos por los Profetas Hebreos el йnfasis estб en la venida de la Gloria de Dios a la tierra. Cristo regresarб en Su Reino a la tierra.

Cuando recibimos a Jesъs como nuestro Seсor y Salvador por primera vez, poniendo nuestra fe en la sangre expiatoria hecha por Йl, Dios nos da en nuestro Espнritu una porciуn de vida eterna. Tenemos una seсal, una prenda, un sello, una garantнa, una pequeсa prueba del Espнritu de Dios en nosotros. Nuestros pecados son lavados por la sangre de la cruz. Somos perdonados de todas nuestras transgresiones. Somos cubiertos por la sangre del Cordero de Dios para que en el Dнa de la Ira Dios no nos tome en cuenta. Dios nos escucha cuando oramos. Tenemos acceso en adoraciуn y sъplica al Propiciatorio en el Cielo. En el Espнritu, Dios nos eleva a Su derecha en Cristo.

Nuestro discipulado de ese momento en adelante consiste en que nos aferremos a la vida eterna hasta que cada parte de nuestra personalidad haya sido llenada con la Vida Divina.

Cada dнa de nuestro andar sobre la tierra, la muerte eterna y la vida eterna luchan por ser nuestros amos. Si servimos al Seсor Jesъs creceremos hasta estar llenos de vida. Luego, cuando Йl aparezca en el Cielo, Йl llenarб nuestra forma corporal con vida eterna. Esto es lo que Pablo estaba esforzбndose por alcanzar, por sujetar, por llegar, por comprender.

Si no servimos al Seсor Jesъs, la muerte espiritual tomarб el lugar de la vida que nos habнa sido dada cuando aceptamos a Jesъs. El Seсor nos darб advertencias y nos regaсarб. Si no le hacemos caso a Su voz sino que seguimos pecando, llegarб el dнa en el que desaparecerб nuestra vida espiritual. En ese caso nosotros no alcanzaremos la resurrecciуn que Pablo estaba buscando alcanzar.

El alma que peque morirб. El Seсor Jesъs no vino para que no tuviйramos que tener comuniуn con Dios, con la ley de vida. Mбs bien, el Seсor Jesъs vino para que fuera posible para nosotros alejarnos de nuestros pecados y entrar a la vida eterna.

La puerta es angosta y el camino arduo que conduce a la vida, y pocos son los que la encuentran.

La doctrina actual ha cambiado el Evangelio Cristiano de buscar la vida a seguir una “fe religiosa” que en realidad no es fe para nada. Mбs bien es una creencia mental en ciertas posturas teolуgicas que han sido tomadas de unos cuantos “versнculos claves” de las Escrituras.

En numerosos casos los creyentes de hoy en dнa estбn viviendo siguiendo su carnalidad y cosechando muerte. Son inmaduros en las cosas de la vida eterna. Estбn bajo la impresiуn de que si creen en sus posturas teolуgicas heredarбn vida eterna en el Cielo. Pero el Cielo es la fuente, no el lugar, de la vida eterna. Esta distinciуn es importante.

Permнtenos hacer una lista de algunas definiciones sobre la vida eterna, y luego procederemos a examinar el contexto de Filipenses 3:11 para ver si podemos lograr un entendimiento mбs claro de lo que Pablo a seсalado como la “meta” hacia la que todo santo debe estar avanzando.

La Salvaciуn

La definiciуn actual de la salvaciуn es “el perdуn de los pecados del creyente por medio de la sangre expiatoria de Jesъs para que cuando muera pueda ir al Cielo para vivir por siempre en una mansiуn.”

La definiciуn actual hace una invitaciуn pero no requiere de un cambio en el individuo. Es atractivo para el instinto del hombre que desea preservarse a sн mismo. La definiciуn actual no pone йnfasis en la transformaciуn de la personalidad del hombre caнdo ni en la restauraciуn del Paraнso sobre la tierra. Sн habla sobre la vida eterna, pero la vida eterna es definida como ir al Cielo para vivir por siempre en una mansiуn de gloria, para caminar sobre calles de oro, y poseer oro, plata y piedras preciosas. Se enseсa que ahн no habrб muerte, ni dolor, ni lбgrimas refiriйndose al pasaje que en realidad estб hablando no sobre la Iglesia sino sobre las naciones de personas salvas sobre la tierra nueva (Apocalipsis 21:4).

La definiciуn actual enfatiza que al morir escaparemos de ir al Infierno y entraremos al Paraнso, a la Presencia de Jesъs, de los santos, y de los santos бngeles. La definiciуn actual pone йnfasis en perdonar en lugar de en liberar  un perdуn que resulta en que vayamos al Cielo al morir en lugar de ir al Infierno.

La definiciуn actual es muy comъn entre nosotros. Quizб aparente acercarse suficientemente a las Escrituras para ser aceptable. Sin embargo, no es correcta. El error que contiene estб destruyendo el Reino de Dios en la tierra.

Al definir la salvaciуn Cristiana como un plan por el cual al morir la gente que no ha sido transformada puede entrar al Cielo, se ignora la obra principal del Reino de Dios. La obra principal del Reino de Dios es que se haga la voluntad de Dios en la tierra asн como en el Cielo.

Naturalmente, Satanбs y sus adoradores tienen interйs en preservar la maldad que se encuentra dispersa entre las naciones de nuestro dнa. Por ello a Satanбs y a sus бngeles les gusta la idea de que pongamos йnfasis en que al morir iremos al Cielo por nuestra fe, o hasta que pongamos йnfasis en un “arrebato” en el que el individuo que no ha sido transformado serб quitado de la tierra.

La meta de Satanбs es mantener su imagen y sus caminos sobre la gente de la tierra. Siempre y cuando los Cristianos tengan como meta lograr la residencia en el reino espiritual, Satanбs no tiene nada de que preocuparse. El temor de Satanбs es que las iglesias Cristinas descubran que la redenciуn del Mesнas consiste en un plan por el cual la Presencia de Dios y del Paraнso pueda regresar a la tierra, y al mismo tiempo que sean eliminados la imagen y los caminos de Satanбs.

La definiciуn actual incorrecta de la salvaciуn no es tan inocente como parece. Su efecto sobre la gente Cristiana ha sido y sigue siendo una forma de anular la intenciуn que Dios tiene de destruir las obras de Satanбs por medio de Cristo (1 Juan 3:8).

Otro error en la definiciуn actual es que los Cristianos Gentiles serбn llevados al Cielo por fe, junto con el Espнritu de Dios, mientras que los Judнos elegidos se quedarбn para establecer un reino terrenal. Al creer de esta manera los creyentes piensan que pueden hacer a un lado todas las enseсanzas sobre la conducta justa diciendo que tales son dirigidas hacia los Judнos.

Seguramente el sincero discнpulo de Jesъs puede ver la motivaciуn diabуlica de esto. Al evitar que los Gentiles practiquen las leyes de justicia del Reino de Dios estamos efectivamente cortбndolos de la Vida de Dios. El mundo continuarб en caos porque los Judнos sin el Espнritu Santo no son capaces de cambiar la imagen y los caminos de Satanбs en la tierra.

La verdadera obra bнblica de la salvaciуn comienza cuando aceptamos al Seсor Jesъs como nuestro Salvador y Seсor personal. Nuestra aceptaciуn inicial del Seсor resulta en la liberaciуn de la ira Divina por medio de la sangre expiatoria del Seсor Jesъs sin la necesidad de ninguna obra de justicia de nuestra parte.

Despuйs de nuestra aceptaciуn inicial del Seсor debemos ser guiados por el Espнritu de Dios hacia la liberaciуn de toda maldad, de toda impureza espiritual, y de toda desobediencia a Dios, y llevados a una uniуn completa con Dios por medio de Cristo.

La sangre de Jesъs es la autoridad para cambiar por completo la imagen y los caminos de Satanбs que tenemos a la imagen y los caminos del Seсor Dios del Cielo. El Espнritu Santo de Dios es el poder, la sabidurнa, y el medio ambiente por el cual el cambio es logrado.

La salvaciуn es cambio moral. Esto es lo que la salvaciуn es. La uniуn con Dios por medio de Cristo aumenta conforme somos liberados del pecado y Cristo es formado en nosotros.

La obra de salvaciуn bнblica requiere del creyente que ponga a morir a Satanбs, al mundo, a su cuerpo y las lujurias de su alma, y que ponga a morir su amor propio, su egocentrismo, y su voluntad propia.

El concepto bнblico de la salvaciуn estб siendo rechazado por muchos porque nuestra era estб centrada en el hombre, en el humanismo, en usar a Dios para lograr la voluntad del hombre, en el йnfasis de “los derechos de la gente”.

El evangelio humanнstico Cristiano evita que se enfatice el juicio, la condenaciуn y el pecado y pone йnfasis en que la personalidad del hombre sea liberada de toda atadura que pueda evitar que disfrute plenamente de su vida sobre la tierra. La salvaciуn humanнstica no pone йnfasis en la crucifixiуn de nuestra naturaleza de Adбn ni en la penalizaciуn que aumenta cuando el Cristiano elige ser siervo del pecado en lugar de siervo de la justicia.

El concepto del mensaje Cristiano humanнstico es que debido a que estamos en Cristo ya no es necesario que nos preocupemos por luchar contra el pecado. Ya estamos completos en Cristo en el sentido de que Su justicia nos cubre de tal manera que nuestro comportamiento realmente no tiene importancia. El йnfasis estб en la paz y el gozo del individuo en lugar de en el cumplimiento de los deseos de Dios de que la gente actъe y obedezca a Dios. Este mensaje definitivamente estб centrado en la gente en lugar de estar centrado en el Reino, o en Dios.

El plan de Dios para Su universo puede ser logrado sуlo conforme Cristo es presentado. Debido a que nuestra naturaleza de Adбn debe ser crucificada, y a que el propуsito de Dios es hacer que Cristo surja en nosotros, el йnfasis del Evangelio estб en que experimentemos negaciуn y otras formas de sufrimiento. Debemos negarnos a nosotros mismo, tomar nuestra cruz, y seguir a Cristo.

El йnfasis del Evangelio no estб en el placer y la satisfacciуn del ser humano sino en que Cristo surja en el ser humano. Pablo dijo que no importaba si йl vivнa o morнa siempre y cuando Cristo fuera magnificado.

Debido a que el evangelio Cristiano humanнstico contemporбneo, con su йnfasis en ser libres de toda enfermedad y atadura que hay en nuestra personalidad de Adбn —de todo lo que evitarнa una vida prуspera y feliz sobre la tierra—, no enfatiza que Cristo surja a expensas de la paz y la felicidad humana, entonces es “otro evangelio”. Es una obra sumamente artнstica de Satanбs, que tiene como objetivo evitar el producto importante de toda obra de Dios —el engrandecimiento de Cristo por toda la creaciуn.

La salvaciуn bнblica pone йnfasis en la restauraciуn de la personalidad del hombre caнdo y el regreso de la inmortalidad y del Paraнso a la tierra, pero esto se logra echando abajo la naturaleza de Adбn y aumentando la Presencia de Cristo.

La meta central de la redenciуn bнblica es el cambio a la imagen moral de Dios, la uniуn con Dios por medio de Cristo, y  lograr la inmortalidad, el Paraнso, y todas las demбs Virtudes y bendiciones que proceden naturalmente de tener comuniуn con Dios.

Al comparar los dos conceptos de la salvaciуn podemos observar la diferencia principal entre ellos. La definiciуn actual de la salvaciуn es el perdуn del hombre para que pueda ir a vivir por siempre en un lugar de gozo. La definiciуn bнblica de la salvaciуn es la transformaciуn del hombre para que pueda encontrar gozo viviendo con Dios y haciendo la voluntad de Dios. El concepto bнblico estб centrado en Dios y en el Reino.

El perdуn que nos lleva a un lugar de gozo se distingue de una transformaciуn que nos lleva a tener comuniуn con Dios.

Claro que nosotros los Cristianos mencionamos que debe haber una nueva creaciуn en Cristo y que debemos seguir a Pablo. Luego suponemos o declaramos explнcitamente que sin importar lo que hagamos, o cуmo nos comportemos, Dios nos recibirб de todos modos “por la gracia incondicional”.

Debido a las enormes presiones espirituales sobre nosotros de pecar, nuestra teorнa de la “gracia” se vuelve la lнnea de menor resistencia. Sucumbimos a la tentaciуn porque en nuestra mente estб el concepto de que somos salvos por la gracia, y que un carбcter y un comportamiento justo y santo no son parte necesaria de la salvaciуn.

El creyente promedio no resistirб el pecado a excepciуn de que estй convencido de que si peca serб severamente castigado. Debe ser convencido de que aunque se arrepienta y busque el perdуn de Dios mбs delante de todos modos quizб sufra consecuencias excesivamente dolorosas, tanto espirituales como fнsicas. Este principio de causa y efecto debe ser enfatizado en nuestros dнas.

El Evangelio del Reino incluye la advertencia de huir de la ira que vendrб.

Los justos con dificultad de salvan, y tienen que pasar pruebas difнciles (Primera Carta de Pedro, Capнtulo Cuatro).

El concepto de que el creyente arrepentido sufre consecuencias dolorosas, y posiblemente pйrdida de herencia, quizб no quepa en nuestro concepto actual de la salvaciуn. La persona que se ha vuelto atrбs y que ahora estб intentando volver a lograr el gozo que tenнa sabe de lo que estoy hablando. Nuestras teorнas no siempre corresponden con las realidades de los reinos espirituales y materiales, con la manera en que el Seсor hace las cosas.

Estб por llegar sobre toda la tierra una “hora de tentaciуn”. Sуlo los santos mбs fuertes podrбn sobrevivir espiritualmente durante esta era. Aquellos que sн sigan caminando con el Seсor se convencerбn de la relaciуn directa entre cуmo nos comportamos y la Presencia del Seсor. No es verdad que podemos vivir un discipulado Cristiano descuidado y no cosechar numerosos problemas y mucho sufrimiento. El pueblo de Dios de esta generaciуn debe comprender esto claramente.

Dios se complace en dar la bienvenida, al pie de la cruz, al individuo no salvo que se arrepiente de su forma anterior de vida, que pone su confianza en la sangre del perdуn hecha por el Cordero del Seсor, y que es bautizado en agua. Sin embargo, Dios tiene comuniуn con йl sуlo conforme йl es purgado de su pecado y lleno con el comportamiento justo que resulta de vivir en la Vida de Jesъs.

No logramos obtener comuniуn con Dios por la justicia imputada (adjudicada) sino por la justicia y la santidad verdadera de conducta. Este es el significado de los siguientes versнculos, los cuales estбn dirigidos a los siervos de Cristo.

Salgan de en medio de ellos y apбrtense. No toquen nada impuro, y yo los recibirй. Yo serй un padre para ustedes, y ustedes serбn mis hijos y mis hijas, dice el Seсor Todopoderoso. (2 Corintios 6:17,18 NVI)

Le contestу Jesъs: El que me ama, obedecerб mi palabra, y mi Padre lo amarб, y haremos nuestra vivienda en йl. (Juan 14:23 NVI)

Observa que para tener comuniуn y uniуn con Dios debemos apartarnos de los caminos del pecado. Debemos obedecer las Palabras del Seсos Jesъs. Numerosos Cristianos llaman a Jesъs “Seсor” pero no hacen lo que Йl dice. Su “fe” es inъtil. Estб muerta porque no tiene obras de justicia que la acompaсen.

La Gracia

La definiciуn actual de la gracia es “perdуn”. Ser salvo “por la gracia” es ser perdonado. Por la gracia vamos al Cielo al morir para vivir en una mansiуn de gloria.

Una expresiуn contemporбnea es que la gracia es “la riqueza de Dios a expensas de Cristo”. Se tiene la idea de que toda la Gloria de Cristo nos es otorgada gracias al amor y a la misericordia del Seсor, que nosotros no tenemos que hacer nada. Jesъs pagу el precio total de la agonнa y nosotros recibimos la plenitud de la herencia simplemente aceptбndola. No se nos requiere que compartamos en Sus sufrimientos.

Los santos que trabajan duro y con determinaciуn, soportando su cruz tras el Maestro, pueden valorar esta expresiуn mбs apropiadamente. Ellos conocen el costo que uno debe pagar para poder obtener la herencia de los hijos de Dios. Ellos conocen los dolores de parto que sufre necesariamente el alma para poder vencer al mundo, a Satanбs, y a nuestras lujurias y voluntad propia.

Ellos conocen la fe y la obediencia que Dios requiere de quienes Йl ha llamado a Su lado y lo superficial que es el concepto de que la gracia son las riquezas de Dios a expensas de Cristo. Los testigos de Dios de hoy en dнa (al igual que los santos de todas las йpocas) estбn compartiendo en los sufrimientos de Cristo y estбn siendo transformados segъn Su muerte sobre la cruz y segъn Su resurrecciуn triunfante.

La definiciуn bнblica de la gracia es “capacitaciуn Divina”. La gracia de Dios es la capacitaciуn Divina que fluye desde Su Persona por medio de Cristo. La gracia perdona. La gracia enseсa. La gracia es poder. La gracia es sabidurнa, la gracia es Virtud Divina. La gracia es el gozo de dar. La gracia es todo lo que necesitamos para ayudarnos a cumplir el llamado de Dios que estб sobre nosotros. La definiciуn mбs pura de la gracia Divina es el Seсor Jesucristo mismo.

Somos salvos por “la gracia”, queriendo decir con esto que Dios ha llegado al hombre caнdo y le ha ofrecido los medios para regresar a tener comuniуn con Dios. La gracia incluye el perdуn porque el perdуn es el primer paso en el largo proceso de reconciliaciуn, de expiaciуn.

Pero limitar la gracia a sуlo el perdуn es declarar que Dios estб dispuesto a perdonarnos pero que no puede o no quiere hacer nada mбs allб de esto. Es decir que a Йl le gustarнa que fuйramos a la imagen de Su Hijo pero hay muy poco que Йl puede hacer al respecto. Por ello Йl nos extiende la “gracia”, o sea que Йl pasa por alto Su requisitos y permite que nosotros entremos al gozo en el reino espiritual. ЎQuй empobrecido entendimiento es la definiciуn actual de la gracia!

Dios ha estado extendiendo misericordia y gracia a la humanidad desde que se sintiу obligado a quitar a Adбn y a Eva del peligro de que se volvieran pecadores inmortales. La Era de la Iglesia no se distingue por el hecho de que Dios por primera vez muestra misericordia, perdуn, y ayuda hacia hombre. Mбs bien, la йpoca de la Iglesia se distingue por la calidad y cantidad de gracia que estб disponible por medio de Cristo.

Nunca antes habнa existido un sacrificio de sangre que tuviera la autoridad de purgar la conciencia del santificado.

Nunca antes se le habнa dado al hombre de comer del cuerpo y la sangre de Dios.

Nunca antes habнa el hombre en realidad visto a Dios en forma humana.

Nunca antes habнa sido implantado en el hombre la Naturaleza de Dios.

Nunca antes habнa tenido el hombre acceso al Lugar Santнsimo en el Cielo.

Nunca antes habнa derramado Dios Su Espнritu sobre toda carne.

Dios ha derramado la gracia sobre nosotros por medio de Cristo; no sуlo el perdуn, sino toda capacitaciуn Divina que necesitamos para vencer todo pecado y para entrar en uniуn con Dios por medio de Cristo. Dios no se ha detenido en sуlo perdonarnos. Dios nos estб llamando a Su trono —para reinar ahн con Йl por la eternidad.

Para poder alcanzar el trono debemos, por medio de la abundante gracia del Seсor, vencer todas las fuerzas de muerte que llegan continuamente en contra de nosotros. Por medio de Cristo debemos vencer al adversario asн como a Йl mismo se le requiriу que venciera al adversario (Apocalipsis 3:21).

Limitar nuestra definiciуn de la “gracia” a sуlo perdуn es entender sуlo un pequeсo fragmento de la bodega de abundancia Divina que estб siendo ofrecida por el Seсor Jesucristo a quienquiera que lo reciba.

La Fe

La definiciуn actual de la fe es, “creer que un grupo en particular de declaraciones teolуgicas son verdaderas”. Si uno se mantiene firme en creer su “declaraciуn de fe” irб al Cielo al morir y vivirб en una mansiуn.

Las denominaciones se basan en tales declaraciones de fe. Los Cristianos se han peleado entre sн por cientos de aсos debido a diferencias en sus declaraciones de fe y en las costumbres de sus iglesias.

La ironнa de esto es que las declaraciones de fe y las costumbres de las iglesias son de poco valor en el Reino de Dios. Un objeto de fe tiene valor sуlo si logra que el individuo madure en santidad. De otra manera no tiene valor. La Vida eterna no procede de un entendimiento correcto de lo que es verdad en el reino espiritual.

Por ejemplo, la “fe” principal de los Judнos es que Dios es Uno. Parece ser que para el Judнo no existe ninguna otra creencia que equivalga en importancia al hecho de que Dios es Uno. El Judaнsmo fundamental estб construido en esta simple declaraciуn de monoteнsmo.

El concepto de que Dios es Uno tambiйn lo creen los demonios y ellos no poseen vida eterna.

Observa lo que el Pastor Santiago declara a sus hermanos Judнos:

їTъ crees que hay un solo Dios? ЎMagnнfico! Tambiйn los demonios lo creen, y tiemblan. ЎQuй tonto eres! їQuieres convencerte de que la fe sin obras es estйril? (Santiago 2:19,20 NVI)

Los Fariseos se adherнan a las Escrituras inspiradas pero ellos no poseнan vida eterna.

Creer en declaraciones teolуgicas no es lo que las Escrituras quieren decir por “fe”. Uno puede tener un entendimiento correcto del nacimiento virginal, del perdуn por la sangre, y de la resurrecciуn corporal triunfante del Seсor Jesъs, y todavнa estar muerto en pecado.

Los demonios entienden hechos teolуgicos a la perfecciуn. Ellos se dan cuenta de que Jesъs es el Santo de Dios y que Pablo revelу el verdadero camino de la salvaciуn.

El entendimiento actual de “el justo por su fe vivirб” es “el justo se aferrarб a la comprensiуn de su doctrina”. Este es un error. Aferrarse a un entendimiento correcto de la doctrina nunca ha podido y nunca podrб dar vida eterna a nadie. Cuando actuamos debido a una doctrina correcta y buscamos la Presencia de Jesъs en toda situaciуn, entonces entramos a la vida eterna.

La declaraciуn de fe es entraсable al corazуn de la denominaciуn Cristiana. Esta es la razуn por la que las denominaciones se mueven con tanta dificultad tratando de seguir la nube y el fuego. Las denominaciones tienen una enorme inversiуn en sus posturas doctrinales, en sus seminarios, y en sus libros. Las denominaciones representan una declaraciуn de fe.

Frecuentemente es verdad que cuando el Seсor revive a Su Iglesia acercбndola a Sн mismo Йl aumenta nuestro entendimiento de las Escrituras. El avivamiento Pentecostйs es un ejemplo del aumento de nuestro entendimiento asн como de la experiencia espiritual que estбn disponibles.

Las denominaciones se sienten muy amenazadas con tales cambios. Por lo general reaccionan en contra de un cambio doctrinal, no necesariamente porque el cambio estй obviamente fuera de las Escrituras, sino por la lesiуn a su ego que resulta—la vergьenza de haber tenido un entendimiento incompleto.

La gente Cristiana frecuentemente se rehъsa a admitir que alguien pudiera tener mayor entendimiento de verdades espirituales que ellos. Cuando lo consideras їno se te hace ridнculo? Es trбgico que este orgullo espiritual resulte en ira y divisiуn entre hermanos.  

Dios se estб moviendo hoy aumentando el conocimiento espiritual. Nuevamente enfrentamos el hecho de que no hemos sabido todo lo que hay que saber. їAvanzaremos con Dios, o nos rehusaremos a admitir que pudimos haber tenido un entendimiento incompleto y comenzamos a acusar furiosamente de herejнa a nuestros hermanos?

Los Fariseos pusieron su fe en las Escrituras en lugar de ponerla en Dios.  Este fenуmeno no es inusual entre los Cristianos. La Biblia puede tomar el lugar de Dios. Los creyentes intentan adentrarse cada vez mбs al significado de los tйrminos Hebreos y Griegos. Considerar el conocimiento del texto como equivalente a poseer las realidades espirituales en el texto, toma el lugar de una experiencia genuina con Dios.

Pablo declarу que йl estaba crucificado con Cristo y que Cristo ahora era su vida.

Uno puede jurar que esta declaraciуn se hizo bajo inspiraciуn. Uno puede investigar cuidadosamente la etimologнa de cada palabra Griega de Gбlatas 2:20. Uno puede memorizar el versнculo. Pero tal conocimiento no equivale a ser crucificado con Cristo y a ser lleno con Su Vida.

Una de las disciplinas mбs importantes del seguidor de Jesъs es el estudio y la meditaciуn diaria en las Escrituras —tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. La fuerza y la guнa espiritual nos llegan por medio de las Escrituras. La oraciуn y la Palabra son dos columnas del discipulado.

Existe un error muy comъn —el error de los Fariseos. Es el de desafiar las Escrituras. El error ha sido nombrado “bibliolatrнa”.

Las Escrituras no son Cristo. El propуsito de las Escrituras es guiarnos hacia Cristo. La vida estб en Cristo, no en las Escrituras. El conocimiento de las Escrituras no es la vida eterna. La vida eterna es Cristo. Йl es la Resurrecciуn y la Vida.

ЎCon quй frecuencia los seminarios cometen el error de asociar el aprendizaje con la santidad!

La fe verdadera es una relaciуn con el Jesъs viviente, no un conocimiento de las Escrituras. Las Escrituras son nuestra guнa a un conocimiento de Cristo si mezclamos nuestro conocimiento de las Escrituras con la oraciуn y la fe. Lo importante a final de cuentas es conocer a Jesъs.

Algъn dнa tъ y yo estaremos ante la Presencia del Hombre, Jesъs. Ahн es a donde nuestro discipulado nos estб dirigiendo. Йl es la Palabra viviente. En Йl nosotros nos estamos convirtiendo en la Palabra viviente. En Йl estб la vida y la vida es la luz del hombre. No es el conocimiento de las Escrituras lo que es la fe o la luz. Jesъs mismo es Quien es la Luz, el Entendimiento y la Palabra de Dios.

El error perenne de los religiosos es confundir su conocimiento sobre hechos espirituales con la vida eterna de Dios.

“Saber” verdades espirituales no es poseer a Dios. Los sнquicos conocen ciertos hechos espirituales pero no poseen a Dios (como en el caso de Balбn).

Alguno dirб, “La fe viene como resultado de oнr el mensaje, y el mensaje que se oye es la Palabra de Dios.” Esa es la verdad. La fe verdadera es una relaciуn con Dios, y “el oнr” tiene que ver con la percepciуn espiritual interior y con aferrarnos a esa percepciуn, y no con registrar las ondas de sonido con el oнdo humano y comprender intelectualmente el contenido. “El que tenga oнdos, que oiga.”

Hebreos 10:38 repite la declaraciуn de Habacuc que “los justos por su fe vivirбn”. Luego el capнtulo onceavo de la Carta a los Hebreos define la fe.

No tenemos que leer mucho en el onceavo capнtulo de la Carta a los Hebreos para llegar a la conclusiуn de que los justos de todas las йpocas (no sуlo de la Era Cristiana) han complacido a Dios por su fe, y que la “fe” no es una declaraciуn de creer en una doctrina sino que es una relaciуn con Dios.

Ya sea que estemos hablando de Noй, o de Abraham, o de Moisйs, o de Josй podemos observar que la fe bнblica no se estб refiriendo a un conocimiento de las Escrituras. La fe es la vida vivida en comuniуn con Dios, en obediencia a Su voluntad revelada. Esto es lo que es la fe bнblica.

El temor de Noй no lo hizo que asegurara su creencia en un catecismo o en un credo. La fe de Noй hizo que construyera una nave. La fe de Abraham hizo que viviera en tiendas de campaсa en lugar de vivir en lugares costosos que fueran permanentes. La fe de Moisйs hizo que se alejara de las lujurias de Egipto y que fuera expuesto a los rigores del desierto. La fe de Josй hizo que huyera de la esposa de Potifar y que soportara pacientemente en prisiуn.

El capнtulo onceavo de la Carta a los Hebreos es una larga definiciуn de la fe —la fe que es manifestada por las obras que siempre siguen la fe verdadera.

Por ello podemos comprender que la definiciуn bнblica de la fe, la fe que nos salva, que nos libera del pecado y nos lleva a una uniуn con Dios, es que momento a momento tengamos nuestra atenciуn en el Jesъs viviente y que interactuemos constantemente con Йl, obedeciйndolo en cada detalle de nuestra personalidad y conducta. La fe y la obediencia estбn muy cercanamente relacionadas en pensamiento y acciуn.

Quizб puedas notar que los Cristianos verdaderos no estбn divididos en este hecho. Todos los santos y siervos del Seсor reconocen que una simple bъsqueda de Jesъs es el elemento esencial del Cristianismo. La ъnica razуn por la que peleamos entre nosotros mismos es que nuestro conocimiento de hechos espirituales difiere uno del otro. Sin embargo, tal conocimiento no contiene la gracia que logra salvar.

La gracia que salva se encuentra en la fe genuina, en dirigirnos hacia Jesъs e interactuar con Йl.  El conocimiento divide y no tiene vida. El caminar con Jesъs nos une y logra que aumente la vida eterna en nuestras personalidades.

Nuestra carnalidad es la que nos provoca a enojarnos con quienes no creen en las posturas teolуgicas que nosotros tenemos. Si nuestro oponente estб teniendo comuniуn con Jesъs, y si nosotros estamos teniendo comuniуn con Jesъs, їpara quй pelearnos? Si uno o el otro (o ambos) no estб viviendo en Jesъs, la discusiуn no producirб buen fruto. Es tonto discutir sobre una postura que tiene que ver con alguna verdad espiritual cuando ese conocimiento mental no es ni fe ni vida eterna.

La Vida Eterna

La definiciуn actual de la vida eterna es, “morir e ir al Cielo para vivir en una mansiуn.” Muchos creyentes Cristianos no pueden distinguir entre lograr la vida eterna e ir al Cielo.

La definiciуn bнblica de la vida eterna es, el conocimiento de Dios y de Cristo —conocimiento en el sentido de que Ellos entran en el creyente y el creyente entra en Ellos y mora en uniуn con Ellos.

La uniуn con Dios por medio de Cristo es la vida eterna. La vida eterna estб en Cristo y en quienes Cristo estб habitando.

El “hombre” es creado en dos etapas. La primera etapa es la formaciуn del hombre del polvo del suelo. La segunda etapa es la entrada de la Personalidad de Dios al polvo que se ha vuelto hombre.

Para entrar al Reino de Dios un individuo debe nacer dos veces. Su primer nacimiento hace posible que crezca para ser un alma viva adulta. Su segundo nacimiento hace posible que crezca para ser un hijo de Dios adulto, un espнritu que da vida (1 Corintios 15:45).

El primer hombre es sуlo humano. El segundo hombre tiene la Vida de Dios en йl.

Lo que es nacido de la carne es carne. Lo que es nacido del Espнritu es espнritu.

Para que un individuo sea transformado de un alma viva en un espнritu que da vida debe tomar del бrbol de la vida —no sуlo una vez sino continuamente.

Un ser humano no podrнa crecer y llegar a ser un adulto si despuйs de ser concebido no se le diera alimento. Debe tener alimento para poder desarrollarse. Lo mismo es necesario para que llegue a la madurez un hijo de Dios. Es concebido cuando recibe a Cristo por primera vez. Luego tiene que tener alimento continuamente para que pueda crecer a ser un hijo de Dios adulto. Si no es alimentado su nueva naturaleza espiritual morirб (Romanos 8:13).

Cuando Dios creу a Adбn y Eva Йl se dio cuenta de que ellos tenнan que nacer una segunda vez. Mientras una persona no haya nacido por segunda vez йl o ella es poco mбs que un animal inteligente. Es diferente de un animal en cuanto a que es a la imagen de Dios y tiene el potencial de volver a nacer. Pero mientras no haya tomado parte de la Vida Divina que hay en Cristo, no puede heredar el Reino de Dios.

La vida eterna es Sustancia Divina. Es el amor, el gozo, la paz, la energнa, la sabidurнa, el conocimiento, y las habilidades creativas que Dios Es. Todo lo que una persona pudiera desear se encuentra en la Vida eterna que Dios Es. Sin la vida eterna, el hombre es prisionero de la tierra. Estб atado a las cadenas de la gravedad y de las vicisitudes del clima, de la enfermedad y la salud, de la fatiga y la energнa, de la inseguridad y la confianza, del temor al futuro y el optimismo, de la desdichada aflicciуn y la alegrнa.

Morir y entrar al reino espiritual es ser liberado de la prisiуn miserable del cuerpo. Esto todavнa no es la vida eterna. Entrar al Paraнso espiritual, a pesar de lo maravillosos que esos entornos son para los santos, no es entrar a la vida eterna.

Satanбs y sus бngeles no son obstaculizados por los dolores y problemas de la vida en el cuerpo. Y sin embargo, ellos no poseen amor, gozo o paz. Ellos estбn llenos de tinieblas, ira, lujuria, amargura, ambiciуn personal, y otras circunstancias y ataduras miserables.

Un individuo que todavнa es simplemente un cuerpo de carne y sangre es una partнcula insignificante en una arena de titanes espirituales. Dios supo desde el principio que Йl crearнa un hombre en un cuerpo de carne y hueso y mбs adelante el hombre recibirнa la Vida de Dios. Hasta que esta Vida eterna de Dios entre a un ser humano y comience a fluir, la persona estб muerta, espiritualmente hablando.

El hombre es, como hemos dicho, poco mбs que un animal inteligente. El ser humano come, duerme, trabaja, juega, y se reproduce, asн como lo hace un caballo bien entrenado. Pero sуlo el hombre, de todas las criaturas de Dios, tiene el potencial de recibir a Dios en Cristo en sн mismo, para asн comenzar el largo proceso de crecer a la imagen de Cristo—a un espнritu que da vida.

La vida eterna, que es la Presencia de Dios en Cristo en nuestra personalidad, comienza en nosotros cuando por fe nos aferramos al perdуn por medio de la sangre que hizo el Seсor Jesъs en la cruz del Calvario. La mayor parte de nuestra personalidad todavнa estб muerta—careciendo de la Presencia de Dios. Pero una porciуn de vida eterna ha entrado a nosotros.

La muerte eterna es la ausencia de Dios. La muerte eterna resulta de la injusticia, de la impureza espiritual, y de la desobediencia a Dios. Dios no morarб con injusticia, con impureza espiritual, ni con desobediencia.

La vida eterna entra a nosotros cuando recibimos por fe el perdуn de la sangre hecha por el Seсor Jesucristo. Dios viene a nosotros porque recibimos a Cristo. Dios nos imputa (adjudica) la justicia de Cristo. Si no fuera por nuestra identificaciуn con el Seсor Jesъs, Dios no aceptarнa nuestra persona; ya que Dios no acepta en Su Presencia a quienes estбn viviendo en pecado. Ahora podemos estar ante la Presencia de Dios porque hemos aceptado a Jesъs.

Despuйs de recibir inicialmente la Vida de Dios poniendo nuestra fe en la sangre expiatoria de Jesъs debemos seguir mirando hacia Jesъs momento a momento, interactuando con Йl, orando, meditando en las Escrituras, reuniйndonos con los santos, resistiendo al diablo, dando, y buscando maneras para poder edificar el Cuerpo de Cristo.

Debemos poner a un lado nuestras ambiciones personales y darnos de todo corazуn a Cristo y a Su Evangelio. Ahora podemos ser considerados el siervo del Seсor.

Jesъs, por medio del Espнritu Santo, por medio de los ministerios, y por medio de nuestro medio ambiente y nuestras circunstancias, procede a liberarnos del espнritu del mundo, de toda injusticia, toda impureza, y toda desobediencia a Dios.

Conforme todo pecado y toda rebeliуn son expulsados de nosotros, la vida eterna, el amor, el gozo, la paz y la sabidurнa aumentan en nosotros.

Cuando toda injusticia, impureza, y desobediencia hayan sido purgadas de nosotros, y cuando hayamos sido llenos con la Vida de Cristo, entonces habremos arribado a la resurrecciуn espiritual de entre los muertos (Filipenses 3:11). Habremos entrado a la tierra prometida del reposo de Dios.

Aunque el medio ambiente en el que vivimos, incluyendo nuestro cuerpo pecaminoso y muerto, todavнa ejerce presiуn sobre nosotros, nuestra personalidad interior ahora estб cumpliendo el estбndar de Dios y Йl y Su Cristo estбn morando en nosotros.

Cuando Jesъs regrese Йl concluirб nuestra redenciуn vistiendo nuestro cuerpo de carne y hueso resucitado (o todavнa viviente) con un cuerpo moldeado de la Vida de Dios en lugar del polvo del suelo.

Si no hemos vivido en comuniуn con Jesъs de tal manera que hayamos sido liberados de la injusticia, la impureza y la desobediencia, si no hemos permitido que Jesъs nos salve, que nos libere de las obras de Satanбs, entonces, cuando Jesъs regrese, recibiremos una forma exterior que corresponda con nuestra naturaleza interior sin cambio. Cosecharemos corrupciуn.

El injusto recibirб la recompensa de injusticia.

El impuro recibirб la recompensa de impureza.

El desobediente recibirб la recompensa de desobediencia.

Porque es necesario que todos comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba lo que le corresponda, segъn lo bueno o malo que haya hecho mientras viviу en el cuerpo. (2 Corintios 5:10 NVI)

La muerte espiritual es la separaciуn de Dios del espнritu, el alma y el cuerpo del hombre.

La “segunda muerte” es la muerte espiritual a un бrea de tormento.

Por donde quiera que Dios no estй presente en el reino espiritual hay ausencia de amor, de gozo, de paz, de vitalidad, de sabidurнa, de conocimiento, de esperanza, y de crecimiento.

Cuando Dios no estб presente en el reino material hay decaimiento y, finalmente, ruina.

La definiciуn mбs elemental de la salvaciуn es que se nos perdone la sentencia de la segunda muerte.

Ser “salvo”, en este sentido rudimentario, no dice nada sobre lo que somos. Sуlo habla sobre lo que no experimentaremos.

La definiciуn mбs completa de la salvaciуn es, liberaciуn perfecta y completa de toda injusticia, de toda impureza espiritual, y de toda desobediencia a Dios, el crecimiento pleno de Cristo en nosotros, y uniуn eterna con Dios por medio de Cristo.

Es importante para el Cristiano comprender que no puede conformarse con una salvaciуn bбsica. Si Dios lo ha llamado para ser parte del real sacerdocio entonces serб juzgado segъn su alto llamamiento. No puede vivir su vida en el mundo con la esperanza de poder descuidar la plenitud de su herencia y a la vez poder escapar ser castigado con severidad.

De Dios nadie se burla. Йl comprende la tendencia que tiene el hombre de querer  “hacer tratos”. Йl sabe que algunos elegirбn intentar seguir su propio curso en el mundo planeando una “confesiуn en el lecho de muerte”. Esto quizб funcionarнa si la salvaciуn se pudiera obtener siguiendo una serie de reglas. Desafortunadamente para el individuo intrigante, no estamos tratando con reglas sino con un Juez que sabe cada detalle de nuestros pensamientos, de nuestras palabras, y de nuestras acciones.

Cristo mostrу claramente en el capнtulo veinticinco del Evangelio de Mateo que el siervo que no use su moneda de oro que le ha sido dada serб echado a las tinieblas de afuera.

En el Reino de Dios, mucho se requiere de quienes han recibido mucho. En el Reino nosotros somos juzgados no sуlo en tйrminos de leyes universales sino tambiйn en tйrminos de nuestro llamado y de nuestros dones individuales, y de la luz que se nos haya dado.

El Seсor Jesucristo es una Persona con conocimientos. Como nuestro Juez Йl es sin lugar a duda mucho mбs compasivo que cualquier juez humano y mucho mбs severo que cualquier juez humano.  Йl puede salvar y Йl tambiйn puede asignar al tormento eterno—aquello que ningъn juez humano tiene la autoridad de hacer.

ЎQue ningъn ser humano presuma sobre la bondad de Cristo!

Ustedes, los reyes, sean prudentes; dйjense enseсar, gobernantes de la tierra. Sirvan al SEСOR con temor; con temblor rнndale alabanza. Bйsenle los pies, no sea que se enoje y sean ustedes destruidos en el camino, pues su ira se inflama de repente. ЎDichosos los que en йl buscan refugio! (Salmos 2:10-12 NVI)

Hay personas, como el ladrуn sobre la cruz, a quien Jesъs lleva al Paraнso sin que haya tenido ninguna oportunidad de crecer en cuanto a vida eterna. No nos corresponde compararnos con el ladrуn sobre la cruz, intentando ser mбs listos que Dios viviendo una vida descuidada con la intenciуn de clamar a Jesъs a la hora de nuestra muerte. Dios no permitirб esto. No sabemos nada de los antecedentes del ladrуn sobre la cruz o quй tenнa el Seсor en mente cuando lo perdonу en su ъltimo momento sobre la tierra.

Ademбs, es verdad que el carбcter de cada uno de los que reinarбn con Dios es forjado bajo “calor y presiуn”. Es poco probable que el carбcter de un gobernante pueda ser forjado en el Paraнso espiritual al que el ladrуn fue invitado. Quizб sea verdad que a quienes estбn destinados a gobernar en el Reino de Dios se les da la oportunidad de experimentar sobre la tierra las presiones necesarias asн como las oportunidades de llegar a la madurez en obediencia, sabidurнa, y conocimiento. Los que sufren son los que reinarбn. Dios estб construyendo Su Reino segъn lo que sabe de antemano.

El Seсor Jesъs nos enseсу que algunas personas cosecharбn vida eterna al treinta por ciento, otros al sesenta por ciento, y otros al cien por ciento. Estas diferencias son en el grado al que Cristo es mostrado en su personalidad.

Es posible para cualquier persona volverse un creyente que produce al cien por ciento. Reemplazar lo que somos con la Persona de Dios y de Cristo requiere disciplina de nuestra parte. Nosotros debemos mantenernos firmes en la fe durante la transmutaciуn de nuestra sustancia y naturaleza. Los que producen al cien por ciento son los gobernantes de mбs alto rango porque su vida es la Vida de Dios.

El tema de este ensayo es Filipenses 3:11. Estamos intentando mostrar que la resurrecciуn tanto del espнritu como del alma es necesaria si esperamos participar en la primera resurrecciуn de los muertos, en la resurrecciуn que sucederб cuando el Seсor Jesъs regrese. La primera resurrecciуn es la resurrecciуn del real sacerdocio de Dios.

Dichosos y santos los que tienen parte en la primera resurrecciуn. La segunda muerte no tiene poder sobre ellos, sino que serбn sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarбn con йl mil aсos. (Apocalipsis 20:6 NVI)

El real sacerdocio, los creyentes que producen al cien por ciento, recuperarбn sus cuerpos muertos antes del resto de la humanidad.

Йsta es la primera resurrecciуn; los demбs muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron los mil aсos. (Apocalipsis 20:5 NVI)

Los que producen al cien por ciento se sientan en tronos y gobiernan las obras de las manos de Dios. Ellos fueron “decapitados por causa del testimonio de Jesъs y por la palabra de Dios” y no se postraron ni sirvieron el sistema econуmico mundial del Anticristo (Apocalipsis 20:4).

El que fueran “decapitados” significa que ellos han hecho a un lado su propio pensamiento y se han puesto la mente de Cristo, la cabeza de Cristo. Los que producen al cien por ciento abandonan su propia vida, su propia corona, bajo la supervisiуn del Espнritu de Dios. Ellos son transformados por la renovaciуn de sus mentes. Cada dнa ellos se ponen la mente de Cristo y obedecen la Palabra de Dios, tanto la escrita como la que les es revelada personalmente a ellos. Ellos ceden a Dios los planes, las imaginaciones, los deseos, y las ambiciones de sus mentes.

Ellos no siguen siendo parte del sistema mundial actual. Ellos salen del mundo y viven para el Seсor. Ellos son insensatos para el mundo y el mundo es insensato para ellos. Ellos estбn crucificados para el mundo y el mundo estб crucificado para ellos.

Ellos son los que estбn produciendo al cien por ciento para Dios. Ellos llegan a la primera resurrecciуn de los muertos gracias a que han hecho a un lado su vida y a que han entrado al Seсor Jesucristo.

Ahora, examinemos el contexto de Filipenses 3:11 y veamos si nos hemos adherido al pensamiento del Apуstol como estamos intentando interpretar este extraordinario versнculo.

Pablo comienza el tercer capнtulo de la Carta a los Filipenses hablando de sus logros en la religiуn del Judaнsmo. Pablo podнa considerarse intachable en tйrminos de la Ley y de los preceptos de Moisйs.

Luego Pablo dice:

Sin embargo, todo aquello que para mн era ganancia, ahora la considero pйrdida por causa de Cristo. (Filipenses 3:7 NVI)

“Todo aquello que para mн era ganancia” tiene que ver con sus logros en el Judaнsmo, y ahora Pablo estaba viendo que estos logros eran sуlo un estorbo para Su bъsqueda de Cristo.

Luego, Pablo expande lo que descartarнa para incluir “todos” sus logros.

Es mбs, todo lo considero pйrdida por razуn del incomparable valor de conocer a Cristo Jesъs, mi Seсor. Por йl lo he perdido todo, y lo tengo por estiйrcol, a fin de ganar [conseguir] a Cristo, (Filipenses 3:8 NVI)

“Conocer a Cristo Jesъs” no es conocer sobre el Jesъs de la historia, ni tampoco el conocer quiйn o quй es Jesъs en el Cielo. Mбs bien, el conocimiento por el cual Pablo considerу todo pйrdida es el conocimiento que llega por medio de que entremos a Cristo y que Cristo entre a nosotros. Es el tipo de conocimiento personal mбs profundo. Este conocimiento es el que es una uniуn completa y perfecta. Es estar en unidad con Aquel que es Dios.

Pablo estaba buscando “ganar a Cristo”. Cristo debe ser “ganado”. Cristo debe ser conseguido poniendo a un lado todo lo demбs para que podamos adherirnos en todo aspecto a lo que Cristo nos presente diariamente. Debemos morar en Aquel que continuamente estб presentando un reto diferente para los que quieran seguir morando en Йl. Es tener una relaciуn de momento a momento con el Jesъs viviente—una relaciуn que resulta en uniуn y en tener la misma vida, la misma voluntad, el mismo propуsito, el mismo gozo, y unidad en personalidad y conducta.

Y encontrarme unido a йl. No quiero mi propia justicia que procede de la ley, sino la que se obtiene mediante la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios, basada en la fe. (Filipenses 3:9 NVI)

La doctrina por la que Pablo es conocido es la doctrina de la salvaciуn basada en la gracia por medio de la fe. En ningъn lado se explica mбs claramente esta doctrina que en Filipenses 3:3-15. Si queremos interpretar correctamente Romanos, Capнtulos Tres al Cinco, debemos hacerlo considerando Filipenses 3:3-15. Aquн es donde Pablo explica “la justicia que procede de Dios, basada en la fe”.

En Romanos, Capнtulos Tres al Cinco Pablo les explica a los Judнos que la salvaciуn que Dios nos ha dado por medio de Cristo no estб basada en obras de justicia que hayamos hecho ni en nuestra obediencia a la Ley y a los mandatos de Moisйs.

El Judнo estб acostumbrado a complacer a Dios obedeciendo las obras de la Ley. Pablo seсala que Dios nos ha dado Su justicia independientemente de que obedezcamos la Ley. Debemos dejar de aferrarnos a nuestros intentos de complacer a Dios por medio de la Ley para recibir la justicia que Dios ha dado en Cristo. La justicia de Cristo nos serб adjudicada si levantamos la vista de nuestros esfuerzos muertos para complacer a Dios y recibimos por fe la justicia en Cristo con la que Dios nos a provisto.

Nosotros los Gentiles no tenemos como antecedente la Ley de Moisйs. Nosotros estamos interpretando los argumentos de Pablo como que a Dios no le importa cуmo nos comportemos. Pensamos que Dios nos estб salvando del Infierno porque confesamos con nuestra boca que creemos en el Seсor Jesъs y porque creemos que Dios lo resucitу de los muertos.

El Judнo converso tiene como antecedente su entrenamiento y su conciencia moral que quizб le servirб para evitar que peque hasta que aprenda a vivir segъn la Ley del Espнritu de vida en Cristo.

Muchos Gentiles no tienen este antecedente. Ellos conciben el Cristianismo como un regalo de vida y de gloria que es independiente de que ellos se sometan a un matrimonio de justicia. Ellos creen que simplemente tienen que confesar el nombre de Cristo y decir que creen en la postura doctrinal del grupo que los estб evangelizando. Entonces creen ser salvos por “la gracia”, queriendo decir que Dios no se estб fijando en su conducta sino en que hayan aceptado las verdades con respecto a Cristo.

La interpretaciуn y aplicaciуn que nosotros los Gentiles le damos a la doctrina de Pablo es una perversiуn a la intenciуn de Dios en Cristo. Nuestra conciencia (si no es que nuestro sentido comъn) nos deberнa decir que Dios no enviу a Su Hijo al mundo para que los Gentiles creyentes pudieran vivir como les plazca y luego entrar al Paraнso en la solidez de una postural doctrinal.

El concepto de la gracia Cristiana como una alternativa a vivir con santidad se parece al йnfasis contemporбneo de hacer del hombre el centro y la circunferencia del universo y de los derechos de la gente, dando como resultado el rбpido degenere de tanto la sociedad Cristiana como la secular. El nivel de comportamiento moral actual pronto traerб sobre la gente de la tierra las expresiones mбs terribles de la ira de Dios que la humanidad jamбs haya experimentado.

Pablo les enseсу a los Judнos la diferencia entre intentar salvarse a sн mismos obedeciendo las obras de la Ley de Moisйs, y recibiendo de Dios el don de salvaciуn por medio de Cristo.

En Romanos, Capнtulos Seis al Ocho, Pablo cuidadosamente explicу que la redenciуn Cristiana, aquello que a final de cuentas nos dirige hacia la redenciуn del cuerpo fнsico, obra en nosotros conforme por medio del Espнritu ponemos a morir las obras de nuestro cuerpo y seguimos al Espнritu de Dios. Estos pasajes estбn siendo ignorados hoy en dнa. Los creyentes se han aferrado a las explicaciones de Pablo a los Judнos en los Capнtulos Tres al Cinco y estбn anunciando que Dios nos ha dado vida eterna sin importar cуmo nos comportemos.

Este es un inmenso error doctrinal y estб teniendo un efecto trбgico sobre la humanidad. La luz del mundo no estб brillando. Las iglesias no estбn exhibiendo las buenas obras de justicia por las que la gente glorificarб a Dios.

La justicia que no nos llega por la Ley sino por medio de la fe en Cristo no es una justicia que recibimos conforme escogemos creer en hechos espirituales. La justicia que es por medio de nuestra fe en Cristo se explica en Filipenses 3:10. Nos es dada conforme interactuamos con el Jesъs viviente, conforme experimentamos el poder que se manifestу en Su resurrecciуn, y conforme nos asemejamos a Su muerte sobre la cruz. La fe no es simplemente creer. Vivir por la fe es participar en las experiencias que nos llevan a una uniуn cada vez mбs profunda con el Seсor.

Lo he perdido todo a fin de conocer a Cristo, experimentar el poder que se manifestу en su resurrecciуn, participar en sus sufrimientos y llegar a ser semejante a йl en su muerte. (Filipenses 3:10 NVI)

“A fin de conocer a Cristo” significa entrar en uniуn con Йl.

“Experimentar el poder que se manifestу en su resurrecciуn” indica que aprendemos a intercambiar nuestra sabidurнa y nuestras energнas de carne y hueso por la Vida eterna que fluye de Dios por medio de Cristo. Esta Vida eterna se mueve y nos guнa en el mundo, ayudбndonos a vivir por encima de las tinieblas y la muerte con las que Satanбs ha cubierto la humanidad.

No aprendemos en un breve momento a experimentar el poder que se manifestу en su resurrecciуn. La habilidad para fluir en esa Vida eterna nos llega poco a poco conforme nuestra vida natural es disminuida y la Vida de Jesъs toma su lugar.

“Llegar a ser semejante a йl en su muerte” significa que el Espнritu de Dios nos guнa en todas las бreas de negaciуn a nosotros mismos que nuestro Seсor conociу. Jesъs fue crucificado por medio de la debilidad pero vive por el poder de Dios. Dios a propуsito hace que toda sabidurнa, todo conocimiento, todas las habilidades, todas las fuerzas y todos los talentos de nuestro hombre natural se vuelvan insignificantes para que en su lugar Йl pueda introducir la Vida eterna que hay en Cristo.

La “justicia que procede de Dios, basada en la fe”, la fe por la que los justos de todas las йpocas han vivido y servido a Dios, es uniуn con Dios en todo lo que Йl Es y hace. Todos los santos de la historia han vivido de esta manera. La diferencia en la Era Cristiana se encuentra en el hecho de que la uniуn con Dios en todo lo que Йl Es, es mucho mбs exigente de lo que habнa sido antes de la resurrecciуn de Cristo. Ademбs, se nos ha provisto de mucha mбs gracia Divina para hacer posible una uniуn mucho mбs completa.

Con esto podemos observar que la definiciуn de la salvaciуn por la gracia basada en la fe como “la entrada de un individuo injusto a tener comuniуn con Dios en base a su confesiуn doctrinal” no estб de acuerdo con los escritos del Nuevo Testamento. Mбs bien, se ha llegado a tal definiciуn sacando de su contexto unos cuantos versнculos seleccionados.

їCuбl es la meta que Pablo estaba tratando de alcanzar en su bъsqueda incesante de uniуn con la Vida de Dios por medio de Cristo?

Asн espero alcanzar la resurrecciуn de entre los muertos. (Filipenses 3:11 NVI)

Pablo estaba tratando de avanzar hacia la redenciуn de su cuerpo mortal, especialmente hacia la redenciуn que vendrб para quienes estйn preparados espiritualmente para ser manifestados con Cristo cuando Йl aparezca.

El lograr todo lo que abarca la vida eterna serб establecido y manifestado cuando nuestro cuerpo mortal haya sido resucitado de los muertos y revestido con una gloriosa casa de vida del Cielo (2 Corintios 4:17 – 5:4). Se debe lograr tal gloria avanzando hacia Cristo con total, consistente, y continua determinaciуn. Todo lo demбs, todas las demбs metas, debe ser echado a un lado como no merecedor de la suprema meta que es ganar a Cristo.

En el Libro de Romanos, Pablo delineo la bъsqueda de la vida eterna.

Los Capнtulos Tres al Cinco de Romanos nos enseсan que no somos perdonados y liberados de la ira Divina en base a las obras de la Ley de Moisйs sino en base al perdуn de pecados hecho por la sangre del holocausto de Dios, por Cristo.

El Capнtulo Seis de Romanos nos advierte en contra de seguir pecando despuйs de haber creнdo y sido bautizados en agua.

En el Capнtulo Seis, Pablo seсala que nosotros que hemos recibido a Cristo tenemos que elegir. Podemos elegir servir la justicia o podemos elegir servir al pecado. Quienes no han recibido a Cristo no tienen elecciуn. Ellos estбn bajo el dominio del pecado. Nosotros que hemos recibido a Cristo podemos, si lo deseamos, escoger servir la justicia.

Nota que nosotros debemos servir la justicia. Claro que esto significa servir a Jesъs. Pero el concepto de servir la justicia necesita ser enfatizado porque esta expresiуn nos ayuda a darnos cuenta lo fuera de las Escrituras que es la definiciуn contemporбnea de la gracia Divina.

En efecto, habiendo sido liberados del pecado, ahora son ustedes esclavos de la justicia. (Romanos 6:18 NVI)

“Esclavos de la justicia.”

Si nosotros los Cristianos elegimos servir al pecado entonces moriremos. La vida espiritual interior que nos ha sido dada en Cristo no seguirб habitando en nosotros. Regresaremos a ser un hombre natural, un alma con vida.

Si nosotros los Cristianos elegimos ser esclavos de la justicia entonces creceremos en vida eterna. El final de este crecimiento serб la redenciуn del cuerpo mortal, serб lograr la plenitud de la vida eterna. Lograr la plenitud de la vida eterna marca la restauraciуn, la redenciуn, de todo lo que fue perdido en el jardнn del Edйn.

Pablo nos dice que la paga del pecado es la muerte. Йl se estaba dirigiendo a Cristianos que, despuйs de haber creнdo en Cristo y haber sido bautizados, seguнan viviendo en pecado.

La dбdiva de Dios es vida eterna por medio de Cristo nuestro Seсor (Romanos 6:23).

їAcaso Pablo estaba diciendo que se nos da la plenitud de la vida eterna como una dбdiva sin exigencias, sin tener que cambiar nuestra conducta, sуlo por asentir correctamente con una profesiуn doctrinal con respecto a Cristo, con respecto a Su perdуn y a Su resurrecciуn?

Por supuesto que no. Una declaraciуn como йsta al final del Capнtulo Sexto echarнa abajo la exhortaciуn de todo el capнtulo.

Pablo escribiу Romanos 6:23, y luego se dirigiу hacia los Judнos (en el Capнtulo Siete) y les explicу que la Ley no podнa darnos vida porque la Ley sуlo enfatiza el pecado. La Ley no tiene el poder para liberarnos del pecado. El pecado es el que da como resultado tanto muerte espiritual como fнsica.

ЎSoy un pobre miserable! їQuiйn me librarб de este cuerpo mortal? (Romanos 7:24 NVI)

En el capнtulo octavo de Romanos, Pablo continъa la exhortaciуn que comenzу en el capнtulo sexto. Pablo, en el capнtulo octavo, procede a explicar lo que quiso decir con “porque la paga del pecado es muerte, mientras que la dбdiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesъs, nuestro Seсor.”

En el capнtulo octavo, Pablo enlaza su enseсanza con respecto al perdуn como una dбdiva por medio de la expiaciуn, y su exhortaciуn en el Capнtulo Sexto con respecto a que lograr la vida eterna estб basada en lo que hacemos despuйs de ser perdonados.

En Romanos 8:1, Pablo explica el aspecto condicional de lograr la vida eterna:

Por lo tanto, ya no hay ninguna condenaciуn para los que estбn unidos a Cristo Jesъs, los que no viven segъn la naturaleza pecaminosa sino segъn el Espнritu. (Romanos 8:1 — NVI)

Ser perdonados de recibir la ira de Dios, explicado en los Capнtulos Tres al Cinco, se  equilibra con el requerimiento de seguir al Espнritu. Somos libres de sentir condenaciуn siempre y cuando vivamos segъn el Espнritu de Dios. Si nosotros, habiendo sido perdonados por la sangre de Jesъs, seguimos viviendo segъn nuestra naturaleza pecaminosa, entonces volveremos a estar bajo condenaciуn.

Quizб la mayorнa de nosotros conozcamos a alguien que haya aceptado a Cristo y que luego descuidу seguir viviendo para el Seсor. El resultado de este descuido es obviamente la muerte espiritual. Este tipo de muerte puede ser observado en el “creyente” mundano. Decir que este individuo no estб bajo condenaciуn Divina porque en alguna ocasiуn hizo una profesiуn de creer en Cristo es alejarnos de la realidad espiritual y bнblica.

Nosotros debemos buscar la vida eterna. Debemos alcanzar la resurrecciуn.

Pablo prosigue a decir que “por medio de йl (de Cristo Jesъs) la ley del Espнritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte” (Romanos 8:2).

Esto significa que hay autoridad y poder en el Espнritu de Dios que nos ayudarб, si vivimos en el Espнritu, a vencer el pecado y la muerte que habitan en nuestra personalidad. Si vivimos en el Espнritu podemos vencer la mбs astuta y poderosa tentaciуn a pecar.

Logramos vivir en el Espнritu orando mucho, meditando en las Escrituras, reuniйndonos con santos fervientes conforme tenemos esa oportunidad, presentando nuestro cuerpo como sacrificio vivo para poder conocer la voluntad de Dios para nuestras vidas, sirviendo al Cuerpo de Cristo con los dones que el Espнritu nos ha dado, y haciendo todo lo demбs en nuestro poder para servir al Seсor.

Nosotros debemos, si queremos entrar a la Vida Divina, hacer a un lado nuestra propia vida de Adбn, tomar nuestra cruz, y seguir a Cristo con total e inquebrantable diligencia y dedicaciуn.

Dios le da Su Espнritu a quienes lo obedecen. Si queremos habitar en el Espнritu de Dios, debemos obedecer a Dios en todo tiempo, orando sin cesar.

Solamente teniendo este deseo de servir al Seсor de todo corazуn es que podemos caminar en el Espнritu y lograr la victoria sobre el pecado y la muerte.

En el capнtulo octavo de Romanos, como hemos dicho, Pablo explica lo que quiere decir con la expresiуn, “la paga del pecado es la muerte, mientras que la dбdiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesъs, nuestro Seсor.”

Si nosotros los Cristianos vivimos siguiendo la lujuria de nuestro cuerpo y de nuestra alma, entonces moriremos espiritualmente.

Dios nos ha dado por medio de Cristo la autoridad y el poder de alejarnos de los caminos del pecado y la muerte para avanzar en vida eterna.

A fin de que las justas demandas de la ley se cumplieran en nosotros, que no vivimos segъn la naturaleza pecaminosa sino segъn el Espнritu. (Romanos 8:4 NVI)

Si no vivimos segъn el Espнritu, y elegimos mejor pasar nuestra vida dбndole prioridad a comer, dormir, trabajar, jugar y reproducirnos, a morar “en la carne”, entonces la justicia de la Ley de Moisйs no se cumple en nosotros. En ese caso serнa como habernos divorciado de la Ley de Moisйs pero sin habernos casado con Cristo. Serнa intentar vivir como un espнritu “soltero”, que no estб casado con Moisйs ni con Cristo. Por ello estarнamos viviendo bajo condenaciуn.

їCuбntos creyentes no estбn casados ni con Moisйs ni con Cristo? No obedecen la Ley y no estбn viviendo en Cristo. Estбn esperanzados en que su postura doctrinal los llevarб al Paraнso espiritual cuando fallezcan. Pero estбn equivocados. Estбn morando en muerte espiritual. Su muerte espiritual serб manifestada en el Dнa de Cristo.

Los que estamos viviendo en el Espнritu ya tenemos habitando en nosotros la posible redenciуn de nuestro cuerpo.

Y si el Espнritu de aquel que levantу a Jesъs de entre los muertos vive en ustedes, el mismo que levantу a Cristo de entre los muertos tambiйn darб vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espнritu, que vive en ustedes. (Romanos 8:11 NVI)

Cuando recibimos a Cristo por primera vez, Dios pone en nosotros al Espнritu de vida de resurrecciуn. Si nutrimos esta vida interior siguiendo al Espнritu de Dios, entonces, en el Dнa de Cristo, la vida espiritual interior que se ha estado desarrollando se extenderб hasta nuestro cuerpo mortal dбndole vida. Esto es a lo que Pablo se refiriу al decir alcanzar la resurrecciуn de entre los muertos.

Si mejor elegimos vivir en los deseos de nuestro cuerpo, nuestra vida espiritual interior serб grandemente debilitada y quizб, de hecho, deje de existir. En ese caso, seremos resucitados en el Dнa de la Resurrecciуn como un mortal, que no posee inmortalidad.

Pablo mбs adelante sigue explicando que debido a que estamos buscando la vida eterna en nuestro cuerpo, a que estamos buscando la resurrecciуn de entre los muertos, aquello que nos liberarб de “este cuerpo de muerte”, es la razуn por la que no le debemos nada a nuestro cuerpo. No estamos obligados a darle toda nuestra atenciуn a sus apetitos y deseos.

Porque si ustedes viven conforme a ella [la naturaleza pecaminosa], morirбn; pero si por medio del Espнritu dan muerte a los malos hбbitos del cuerpo, vivirбn. (Romanos 8:13 NVI)

El final de nuestra bъsqueda de Cristo por medio del Espнritu es lograr la resurrecciуn, es estar listos para ser manifestados en la plenitud de vida de resurrecciуn en el Dнa de Cristo.

Y no sуlo ella, sino tambiйn nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espнritu, gemimos interiormente, mientras aguardamos nuestra adopciуn como hijos, es decir, la redenciуn de nuestro cuerpo. (Romanos 8:23 NVI)

Repasemos por un momento las definiciones de la salvaciуn, la gracia, la fe, y la vida eterna:

La salvaciуn es ser liberado del pecado y de la muerte y entrar a una uniуn con Dios por medio de Cristo. La salvaciуn es transformaciуn moral.

La salvaciуn nos llega como perdуn, y luego como un tipo de desarrollo. La salvaciуn perdona nuestros pecados y nos libera de la ira de Dios. Como desarrollo, la salvaciуn destruye de nuestra personalidad toda injusticia, toda impureza espiritual, y toda desobediencia a Dios, y crea una nueva personalidad que estб llena con la Vida de Cristo. La salvaciуn tambiйn nos lleva a un matrimonio con Dios por medio de Cristo. La salvaciуn es tanto instantбnea como progresiva.

La gracia es ayuda Divina. Incluye toda la Virtud, la autoridad, y el poder que fluyen de Dios por medio de Cristo con el propуsito de perdonarnos y luego de ayudarnos a proseguir por la fase de desarrollar la salvaciуn.

La fe es buscar momento a momento en Jesъs la gracia (la ayuda Divina) que nos ayuda conforme buscamos morar en Cristo en todo detalle de nuestra personalidad y conducta, volviйndonos justos, santos, y obedientes a Dios.

La vida eterna es uniуn con Dios por medio de Cristo en nuestro espнritu, en nuestra alma, y en nuestro cuerpo.

Los Cristianos que “logren vencer”, aquellos que sigan a Cristo a travйs de la etapa de desarrollo de la salvaciуn, entrando a la plenitud de uniуn con Dios, vivirбn (en sus cuerpos) y reinarбn con Cristo durante el periodo de los mil aсos (Apocalipsis 20:4-6).

Tales individuos serбn puestos sobre los tronos del universo, sobre los tronos espirituales en el aire que anteriormente estaban ocupados por Satanбs y sus бngeles caнdos.

Este es el real sacerdocio. Ellos han sido “decapitados por causa del testimonio de Jesъs y por la palabra de Dios”. Esto significa que ellos han dejado de vivir segъn sus mentes humanas y estбn viviendo segъn la mente de Cristo —un logro extremadamente importante para el santo victorioso.

Las fuerzas espirituales son tan poderosas hoy en dнa que ahora —y todos los dнas que se aproximan hasta que Jesъs aparezca en las nubes del cielo— las personas no pueden y no podrбn tener sus propios pensamientos. O nos vamos a poner la mente de Cristo o recibiremos la marca del Anticristo en la mano o en la frente.

No avanzar hacia Jesъs con todas nuestras fuerzas es dejarnos poner la marca del Anticristo por negligencia, es ser parte de las acciones y del pensamiento del sistema mundial econуmico actual. Debemos avanzar en una direcciуn o en otra.

Aquellos que obedecen la Palabra de Cristo de ser constantes serбn guardados por el Seсor durante la hora de tentaciуn. Su presencia, Su Vida en nosotros nos ayudarб a discernir y a alejarnos del espнritu del Anticristo. ЎAy de quienes, habiendo escuchado la Palabra de Cristo, siguen viviendo en el espнritu del mundo! Serбn atormentados con fuego y azufre en la Presencia de Cristo y de los santos бngeles de Dios.

Cosecharemos la Vida de Cristo al cien por ciento, o al sesenta por ciento, o al treinta por ciento. Estos no son porcentajes. Al sesenta por ciento no quiere decir que el sesenta por ciento de nuestra vida sea Cristo y el cuarenta por ciento restante sea carnalidad y que de todos modos seremos llevados al Reino. Mбs bien, los tres niveles de logro se refieren a la abundancia con la que cosecharemos a Cristo (se podrнa decir que es el nъmero de toneladas por hectбrea), y al nivel en el que reinaremos en el Reino de Dios.

Un cuerpo de carne y sangre no puede entrar al Reino de Dios. Sуlo la Vida eterna que hay en Cristo puede entrar al Reino de Dios y en sн es el Reino de Dios. La parte de nuestra vida que no es de Cristo no puede entrar al Reino. El Lago de Fuego todavнa tiene dominio sobre esa parte. Nuestra naturaleza carnal logra escapar el juicio siempre y cuando Cristo estй obrando en nosotros. Esto gracias al principio de las primicias.

Debido a que hay una porciуn de Cristo en nosotros, en nuestra naturaleza espiritual, toda nuestra personalidad es considerada santa aunque haya partes de nuestra naturaleza que todavнa no hayan entrado a Cristo, o a la vida eterna. La parte de nuestra personalidad que no es Vida Divina no puede entrar al Reino de Dios. Sin embargo es salvada temporalmente gracias a la porciуn de las primicias de Cristo que estб en nuestro hombre interior.

Nuestra tarea es perseverar en Cristo hasta que toda nuestra personalidad haya entrado a Cristo y se haya vuelto inmortal. Esto es tener la salvaciуn al cien por ciento y estб disponible para quien elija asirse de ella.

Si somos salvos pero no avanzamos hacia delante en Cristo, la parte de nuestra personalidad que no le hayamos entregado a Cristo serб cortada y quemada. Perderemos parte de nuestra personalidad, seremos salvos como quien pasa por el fuego.

En el Dнa de Cristo cosecharemos lo que estemos sembrando el dнa de hoy. Si estamos sembrando vida en abundancia entonces cosecharemos vida en abundancia. Si sembramos una porciуn de nuestra carnalidad entonces cosecharemos una parte de vida y una parte de azotes y destrucciуn. El Seсor Jesъs, quien es nuestro Juez, decidirб nuestro destino en el Dнa del Seсor.

La parte de nuestra personalidad que no rindamos a Cristo esa parte no entrarб al Reino de Dios. Sуlo aquello que haya sido llenado con Cristo sobrevivirб. Podremos entrar al Reino con abundancia o podremos presentarnos como un espнritu desnudo. La decisiуn y la responsabilidad son nuestras.

El que logremos el cien por ciento, o el sesenta por ciento, o el treinta por ciento dependerб del grado al que estemos dispuestos a rendir nuestra personalidad a Jesъs para que sea re-creada, para que sea podada. La nueva creaciуn es la ъnica que es eterna, la ъnica que es del Reino de Dios. Como Pablo declarу, todo lo que es provechoso para nuestra primera personalidad es pйrdida para Cristo, es pйrdida para el Reino de Dios, y pertenece a la primera creaciуn; por lo tanto desaparecerб. Sуlo aquello que es de Cristo vivirб en la Presencia de Dios por la eternidad.

Cuando Pablo estaba buscando alcanzar la primera resurrecciуn йl se estaba esforzando por volverse lo que Dios considera un “hombre”.

En el principio Dios creу al hombre a Su imagen.

Como hemos dicho anteriormente, el “hombre” debe ser creado en dos pasos. El primer paso es el desarrollo de la forma inicial del hombre, que consiste en un cuerpo material, un alma inteligente, y un espнritu que puede comunicarse con Dios. El segundo paso es el desarrollo de la forma permanente del hombre, que consiste de un cuerpo de carne y hueso espiritualizado, un alma que ha sido cambiado a la Sustancia e imagen de la Vida Divina, y un espнritu que estб en unidad con el Espнritu Santo de Dios.

El primer hombre es un alma viva. Es un animal inteligente con el potencial de volverse “hombre”.

El segundo hombre es un espнritu que da vida (1 Corintios 15:45). Es la morada de Dios.

Se le ha otorgado al segundo hombre, quien es lo que Dios considera “hombre”, que reine sobre las obras de las manos de Dios.

El primer hombre es el polvo del suelo. El segundo hombre es el Seсor del Cielo.

Al tratar de lograr la temprana resurrecciуn de entre los muertos, Pablo estaba avanzando hacia volverse “hombre”.

Lo que nace de la carne es carne. La carne no tiene ningъn beneficio. Un cuerpo de carne y sangre no puede entrar al Reino de Dios.

Lo que nace del Espнritu de Dios es Divino en Sustancia y en Naturaleza. Pertenece al Reino de Dios. Es eterno.

El hombre debe portar la imagen de lo terrenal asн como la imagen de lo celestial para considerarse “hombre”.

La redenciуn Cristiana no tiene como propуsito que el primer hombre siga perpetuamente en el Paraнso espiritual. La redenciуn Cristiana tiene como propуsito completar lo que Dios considera “hombre”. ЎQuй gran diferencia es esto al punto de vista que tenemos actualmente! ЎQuй diferencia en significado! ЎQuй sentido de urgencia le da esto a las decisiones que nosotros los Cristianos estamos tomando con respecto a nuestra conducta en el mundo!

Es imposible insistir demasiado en la necesidad, en la urgencia, de que la gente Cristiana comprenda la ley del Reino de Dios de cosechar lo que se siembra. Lo que sembremos eso cosecharemos. Si estamos sembrando a nuestro primer hombre, a nuestra primera naturaleza natural, entonces cosecharemos corrupciуn en el Dнa de Cristo. La primera naturaleza es corrupta. їQuй enfrentarб nuestra primera personalidad al ser resucitada?

Si nos entregamos al Espнritu Santo, siguiendo diligentemente al Seсor a cada momento, en ese dнa nos presentaremos ante el Seсor con vida nueva. No serб la primera personalidad redimida la que se presentarб ante el Seсor Jesъs, sino que serб una nueva creaciуn que ha sido creada de Su Vida asн como Eva fue creada de la sustancia de Adбn. Entraremos a la vida en ese dнa porque nos habremos convertido en vida. Entraremos a un cuerpo y a un medio ambiente compatible con aquello que ha sido desarrollado en nuestra personalidad espiritual.

їQuй sucederб con el creyente que ha sido negligente en entrar a la fase de desarrollar la salvaciуn, que ha creнdo en Cristo y ha sido bautizado en agua y luego que ha vivido segъn los apetitos y la lujuria de su cuerpo?

Las Escrituras (Romanos 8:13) dicen que morirб. Su vida de resurrecciуn no serб suficiente para permitirle que vaya con el Seсor, como en el caso de las cinco jуvenes solteras (Mateo 25:1-13).

Los creyentes que estбn llenos con la vida, que estбn viviendo en la vida, serбn llevados a encontrarse con el Seсor cuando Йl aparezca. Los Cristianos que no estбn viviendo en la vida eterna no irбn a estar con el Seсor. Mбs bien, se presentarбn ante Йl mбs adelante para ser juzgados. Toda la gente (con la excepciуn de aquellos que logren la primera resurrecciуn) se presentarбn ante el Seсor Jesъs cuando Йl regrese. Solamente Йl decidirб a quien se le permitirб entrar a la nueva era sobre la tierra y quien serб echado al fuego atormentador.

Quienes logren la primera resurrecciуn no tendrбn temor de la segunda muerte. No hay nada en ellos que la segunda muerte pueda daсar. Toda su personalidad ha sido entregada a Dios y ha sido renovada en vida de resurrecciуn. Todo lo que es de valor les ha sido regresado para poseerlo por la eternidad. Cuando Jesъs aparezca, estos creyentes que han producido al cien por ciento serбn revestidos con la casa de vida que ha sido creada en el Cielo gracias a que han sido cambiados por haberse adentrado a la muerte de Jesъs mientras vivieron sobre la tierra.

Filipenses 3:11 habla sobre una de las principales metas del pacto nuevo, que es lograr la inmortalidad. La inmortalidad se perdiу en el principio. El Seсor Jesucristo ha venido del Cielo para que el hombre pueda volver a lograr la inmortalidad—para que no muera sino que tenga vida eterna.

La inmortalidad se perdiу porque el hombre eligiу pecar. Cristo ha venido para que podamos tener la habilidad de elegir el no pecar y para que podamos romper las cadenas del pecado y de la muerte a las que el hombre ha estado atado debido a su obediencia a Satanбs.

Los santos que producen al cien por ciento son una primicia de la humanidad. Son santos victoriosos. Son los primeros humanos en lograr libertad espiritual. Dios los utilizarб para liberar a los prisioneros de la tierra.

Los santos son la ciudad santa, la nueva Jerusalйn. Todas las naciones de personas salvas de la tierra andarбn a la luz moral y visible de la ciudad santa. Aquellos de entre las naciones que, bajo el ministerio y las enseсanzas de los hijos de Dios, aprendan a obedecer los mandamientos del Seсor, se les permitirб comer del бrbol de la inmortalidad para entrar por las puertas a la ciudad de Dios.

Dichosos los que lavan sus ropas para tener derecho al бrbol de la vida y para poder entrar por las puertas de la ciudad. (Apocalipsis 22:14 NVI)

Por toda la eternidad serб como lo es en la hora actual: aquellos que caminan en pecado y rebeliуn nunca lograrбn alcanzar la inmortalidad; nunca se les permitirб entrar a la Presencia de Dios en Su ciudad.

Pero afuera se quedarбn los perros, los que practican las artes mбgicas, los que cometen inmoralidades sexuales, los asesinos, los idуlatras y todos los que aman y practican la mentira. (Apocalipsis 22:15 NVI)

Hoy y para siempre, aquellos que elijan pecar en contra de Dios tendrбn su porciуn en el lago que quema con fuego y azufre.

Por medio de Cristo, Dios nos ha dado la oportunidad de quitarnos las cadenas del pecado y de la muerte. Si hacemos esto diligentemente nos salvaremos a nosotros y a los que nos escuchan—salvarnos en el sentido de lograr ser libres de Satanбs y de entrar en uniуn con Cristo, quien es la Vida eterna.

Si descuidamos la autoridad y el poder redentor que hay en Cristo entonces seguiremos sembrando muerte. Nosotros y a los que influimos ciertamente moriremos. No alcanzaremos la vida que el Seсor Jesъs traerб Consigo. Mбs bien, nos presentaremos ante Jesъs y seremos juzgados en ese dнa. Si en ese entonces se nos permitirб vivir sobre la tierra en la era nueva eso serб decidido por el Seсor Jesъs. Йl es a quien Dios ha asignado para que juzgue al mundo.

Una cosa es llamar a Jesъs, ЎSeсor! Otra cosa muy diferente es hacer lo que Йl dice. Al hacer lo que Йl dice, al obedecer Su Palabra, logramos salvarnos.

Ten cuidado de tu conducta y de tu enseсanza. Persevera en todo ello, porque asн te salvarбs a ti mismo y a los que te escuchen. (1 Timoteo 4:16 NVI)

Las verdades que Jesъs nos enseсa, si las obedecemos, nos liberan del pecado y de la muerte. Si estamos dispuestos y si somos obedientes comeremos de lo bueno de la tierra. Si nos rehusamos a obedecer y nos rebelamos entonces nunca experimentaremos la bondad del Seсor.

En la йpoca en la que se escribiу la Carta a los Filipenses, Pablo considerу que йl todavнa no habнa alcanzado la resurrecciуn de entre los muertos—la resurrecciуn que es antes del Dнa de la Resurrecciуn general. Lograr la resurrecciуn de entre los muertos es, como hemos dicho anteriormente, escapar la posibilidad de ser daсados por la segunda muerte, porque ya no habrб en nosotros ningъn elemento sobre el que la segunda muerte conserve autoridad.

No es que ya lo haya conseguido todo, o que ya sea perfecto. Sin embargo, sigo delante esperando alcanzar aquello para lo cual Cristo Jesъs me alcanzу a mн. (Filipenses 3:12 NVI)

En su ъltima epнstola Pablo habla como si su discipulado hubiera alcanzado su meta:

He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, me he mantenido en la fe. Por lo demбs me espera la corona de justicia que el Seсor, el juez justo, me otorgarб en aquel dнa; y no sуlo a mн, sino tambiйn a todos los que con amor hayan esperado su venida. (2 Timoteo 4:7,8 NVI)

“Me espera la corona de justicia.”

Pablo ahora se refiere a su “meta” como la “corona de justicia”. Al que logre vencer de la iglesia de Esmirna se le darб “la corona de vida” (Apocalipsis 2:10).

їExiste alguna diferencia entre la corona de justicia y la corona de vida? Probablemente no. En las Escrituras, la justicia y la vida van juntas asн como el pecado y la muerte siempre van juntas.

Quizб la herejнa mбs grande de todos los tiempos se ha extendido por las iglesias de nuestro dнa. Esta herejнa es la doctrina de que el hombre puede heredar la vida eterna independientemente de presentar una conducta santa; que el hombre puede tener comuniуn con Dios y seguir practicando la injusticia, seguir actuando con impureza y seguir desobedeciendo.

El Seсor Jesъs no vino para entregarnos inmortalidad sin que tuviera que haber de nuestra parte ningъn cambio de conducta. Mбs bien, nuestro Redentor vino para que por medio de Йl pudiйramos alcanzar la salvaciуn, para que pudiйramos vencer la presencia y los caminos de Satanбs y entrar a la Presencia y los caminos de Dios.

Es verdad que por la eternidad el alma que peque morirб. Esta ley no cambiarб en lo absoluto. El Cielo y la tierra como los conocemos pasarбn pero la Palabra de Dios jamбs pasarб.

Por medio del Seсor Cristo Jesъs se nos ha dado la oportunidad de alejarnos del pecado y de entrar a la justicia, a la santidad, y a la obediencia a Dios. Conforme lo hagamos, conforme adoptemos la Persona y los caminos de Cristo, logramos alcanzar la resurrecciуn de entre los muertos.

Tъ, en cambio, hombre de Dios, huye de todo eso, y esmйrate en seguir la justicia, la piedad, la fe, el amor, la constancia y la humildad. Pelea la buena batalla de la fe; haz tuya la vida eterna, a la que fuiste llamado y por la cual hiciste aquella admirable declaraciуn de fe delante de muchos testigos. (1 Timoteo 6:11,12 — NVI)