DOS HIJOS

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DOS HIJOS

 

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Texto bνblico tomado de la Santa Biblia, Nueva Versiσn Internacional. © 999 por la Sociedad Bνblica Internacional

 

Traducido por: Carmen Alvarez

 

 

En una discusiσn imaginaria ante Dios durante el dνa del juicio, dos hombres hicieron un recuento de sus vidas. Uno de los hombres intenta justificarse por haber dependido ϊnicamente de la gracia de Dios ya que no presentσ comportamiento justo. El otro individuo presenta una vida llena de fe balanceada con buenas obras. La recompensa que Dios le da a cada hombre recalca el malentendido que muchos Cristianos tienen hoy en dνa con respecto a lo que la Biblia dice que es nuestra responsabilidad ante Dios.

 

 

 

En el dνa del juicio final Dios llamσ a dos de Sus hijos para presentarse ante Ιl.

 

Dios le dijo al primer hijo: “Hijo, te he amado con un amor eterno. Yo te encontrι cuando eras un Gentil sin esperanza, en la culpabilidad ensangrentada de tus pecados, en la suciedad y el orgullo de tu egocentrismo y amor propio. Yo te dije en ese momento, ‘‘Vive!’ Y comenzaste tu vida en Mi Presencia.”

 

“Perdonι tus muchos pecados. Te enseρι a tomar tu cruz para que tuvieras la oportunidad de vencer tu egocentrismo. Te di el regalo de Mi Hijo y puse Mi Espνritu en ti. Te vigilι de noche y de dνa y te guiι con Mi mirada. En muchas ocasiones perdonι tu ignorancia y las tonterνas que hiciste. Todo esto lo hice por ti para que yo pudiera ser tu Dios y tϊ pudieras ser Mi hijo.”

 

“Por lo tanto, Ώquι has hecho con tu vida?”

 

El primer hijo le contestσ a Dios y le dijo, “Mi Padre y mi Dios. Te agradezco y te alabo porque desde el Cielo me alcanzaste y me consideraste merecedor de la salvaciσn. Desde ese tiempo te he servido de todo corazσn. Aunque en muchas ocasiones fui ignorante y actuι tontamente, cuando Tϊ me corregiste yo cambiι mi forma de ser y dejι de pecar y de hacer tonterνas.”

 

“Utilicι el tiempo lo mejor que pude. Nunca pequι intencionalmente y a sabiendas. Muchas veces puse a un lado mis mayores deseos y escogν mejor hacer Tu voluntad.”

 

“Yo Te he cedido mi vida, he tomado mi cruz y he seguido a Tu Hijo, Jesucristo. Cualquier cosa que Ιl me ha dicho, yo lo he hecho, segϊn Ιl me haya dado la sabidurνa y la fuerza para hacerlo.”

 

“He orado, he estudiado las Escrituras y he tenido comuniσn con los santos. He sido fiel a mi esposa, a mi familia y a mis amigos. No le guardo odio a ninguna persona mas me regocijo con la idea de que todos entren al Reino de Dios.”

 

“He sido diligente en el ministerio que Cristo me ha dado y he puesto la obra del Reino de Dios primero en importancia. No gastι mis dνas cultivando mis propias habilidades ni asegurando mi propio futuro. Muchos se dirigieron hacia tu justicia Divina como resultado de mi testimonio.”

 

“No le he robado a nadie pero sν he restituido cuando sentν claramente que debνa hacerlo.”

 

“Esto es lo que he hecho con mi vida, conforme el Seρor Jesϊs me ayudσ y guiσ por medio del Espνritu Santo.”

 

“Ahora estoy listo, por medio de Tu gracia, para hacer lo que quieras que yo haga.”

 

Al segundo hijo Dios le dijo: “Hijo, te he amado con un amor eterno. Yo te encontrι cuando eras un Gentil sin esperanza, en la culpabilidad ensangrentada de tus pecados, en la suciedad y el orgullo de tu egocentrismo y amor propio. Yo te dije en ese momento, ‘‘Vive!’ Y comenzaste tu vida en Mi Presencia.”

 

“Perdonι tus muchos pecados. Te enseρι a tomar tu cruz para que tuvieras la oportunidad de vencer tu egocentrismo. Te di el regalo de Mi Hijo y puse Mi Espνritu en ti. Te vigilι de noche y de dνa y te guiι con Mi mirada. En muchas ocasiones perdonι tu ignorancia y las tonterνas que hiciste. Todo esto lo hice para ti para que yo pudiera ser tu Dios y tϊ pudieras ser Mi hijo.”

 

“Por lo tanto, Ώquι has hecho con tu vida?”

 

El segundo hijo le contestσ a Dios diciendo, “Seρor, te agradezco y te alabo porque desde el Cielo me alcanzaste y me consideraste merecedor de la salvaciσn.”

 

“Es verdad que desde el momento en que me revelaste a Cristo yo no he escogido servirte como deberνa. Aunque en muchas ocasiones Tϊ intentaste corregir mi ignorancia y hacer que dejara de hacer tonterνas, yo no pude aprender. Yo seguν como era antes porque es difνcil para mi cambiar la manera en que soy, la manera en que hago las cosas.”

 

“Paso mucho tiempo en las cosas que me interesan. Sν pequι en muchas ocasiones, a pesar de estar consciente o de sospechar que lo que estaba haciendo transgredνa tus leyes. Cuando yo deseaba algo con muchas ganas, yo lo tomaba. Te confieso que en muchas ocasiones Tu voluntad para mν era muy clara pero mejor elegν hacer lo que yo querνa hacer.”

 

“Yo no pude obligarme a tomar mi cruz ni seguν al Seρor Jesϊs como debν haberlo hecho; yo no soporto sufrir. Es muy difνcil ceder toda tu vida y seguir a Jesϊs. Mejor vivν mi propia vida con la esperanza de que Jesϊs me ayudarνa y me darνa su bendiciσn en las cosas que yo querνa hacer.”

 

“Yo estaba muy ocupado y no pude encontrar el tiempo para orar como debν y me cuesta trabajo entender la Biblia. Yo no pude convivir mucho con otros Cristianos porque habνa demasiadas fallas con las iglesias. Todas estαn llenas de hipσcritas.”

 

“Me divorciι de mi primera esposa porque peleαbamos todo el tiempo y no creν que a Ti te gustara que yo fuera infeliz. Es cierto que dejι a mis dos hijos, a un hijo y a una hija, pero sentν que ellos estarνan mejor sin mν.”

 

“ΏDσnde se encuentran ellos ahora? No lo sι. Mi hijo es un borracho. Mi hija estα viviendo con algϊn hombre. Ninguno de mis dos hijos ni mi esposa quiere asistir a la iglesia. La esposa que tengo ahora y yo vamos a la iglesia en Navidad, el Domingo de Resurrecciσn y cuando se casan nuestros amigos.”

 

“Hay un hombre al que odio por lo que me hizo. Yo no lo puedo perdonar. Espero que Tϊ me perdones por eso.”

 

“No sι si hubo algϊn ministerio que Tϊ me hayas dado. Yo trabajι muy duro en mi oficio toda mi vida y pasι la mayorνa de mi tiempo de esa manera. No conozco de nadie que haya llegado a conocerte gracias a mν.”

 

“He ofendido a algunas personas pero sentν demasiada vergόenza para ir con ellos y pedirles su perdσn.”

 

“Esto es lo que he hecho con mi vida.”

 

“Me doy cuenta de que no he sido un Cristiano fiel; pero cuando fui salvo aprendν que nunca podνa perder mi salvaciσn sin importar lo que yo hiciera. Sν he profesado fe en Cristo. Yo creo que Ιl muriσ por mis pecados y que Ιl es el Seρor y Salvador del mundo. Me enseρaron que somos salvos por la gracia, no por las obras de justicia que hayamos hecho sino por Tu misericordia.”

 

“De todos modos temo hacer Tu voluntad pero espero que no seas demasiado duro conmigo y que me permitas entrar al Cielo por el mιrito de Jesucristo mi Seρor.”

 

ΏCσmo responderα Dios a cada uno de Sus hijos?

 

La enseρanza Cristiana actual se encuentra divida en cuanto a cσmo responderνa Dios a estos dos hombres.

 

La opiniσn que darνan los proponentes mαs extremosos de la “gracia” serνa la siguiente.

 

Dios le contestσ al primer hijo: “Toda la justicia que has hecho es como trapos sucios para Mν. Tus obras no significan absolutamente nada para Mν. ‘Espero que no estιs pensando que mereces una recompensa porque has tratado de complacerme!”

 

“ΏAcaso no comprendes que eres salvo sσlo por mi gracia, que no hay nada que puedas agregarle a Mi salvaciσn? Si tus obras se sumaran a Mi gracia, entonces la gracia ya no es gracia. Sσlo Jesucristo es justo. Entrarαs al Cielo, no porque hayas intentado complacerme sino porque Cristo es justo.”

 

“Tu perseverancia no tiene nada que ver con tu salvaciσn. Yo te he salvado ϊnicamente por Mi gracia y tu respuesta me hace ver que no comprendes esto bien.”

 

“Has asentido que Jesϊs muriσ por tus pecados, por lo que estoy obligado por Mi Palabra a permitirte que entres al Cielo. Pero esto no es por ninguna de las obras de justicia que hayas hecho, sino porque has profesado fe en Cristo.”

 

“Realmente eres malvado porque estαs implicando que Mi gracia no es suficiente para tu salvaciσn. Te estαs poniendo contra Mν al no permitirme que te salve por Mi favor inmerecido. Tϊ estαs tratando de presentar una justicia que tϊ has hecho. Pero, Mi hijo, no es lo que has hecho, sino lo que Cristo ha hecho. ‘Por favor recuerda esto en el futuro!”

 

Dios le dijo al segundo hijo, “‘Bien hecho! ‘Bien hecho siervo bueno y fiel! Entra al gozo de tu Seρor. Tϊ estuviste de acuerdo que Cristo muriσ por tus pecados. Tϊ le llamas Seρor. Te diste cuenta correctamente que sσlo la justicia de Cristo puede dar la salvaciσn.”

 

“Al no tratar de complacerme has hecho que Mi gracia brille como una joya. Mi misericordia se ha ensanchado porque te he salvado – a ti cuya conducta era tan impνa y egocιntrica. No has laborado sino que has creνdo en Dios que justifica a los injustos.”

 

“Cuando dejaste a tu esposa e hijos Yo sσlo vi la fidelidad de Cristo. Cuando fornicaste Yo vi la pureza moral de Cristo. Cuando ignoraste mi voluntad Yo sσlo vi la obediencia de Mi Hijo. Cuando mentiste y robaste Yo sσlo contemplι la fidelidad y honestidad del Santo de Israel.”

 

“Tϊ nunca te arrepentiste, pero el arrepentimiento no es necesario porque has sido revestido con la justicia del Seρor Jesϊs desde el dνa que profesaste fe en Ιl.”

 

“Entra al Reino preparado para ti desde la fundaciσn del mundo.”

 

ΏRealmente crees que el Dios de Noι, de Abraham y de Daniel responderνa de esta manera? Serνa la consecuencia lσgica de muchas de las enseρanzas Cristianas contemporαneas.

 

La respuesta que propondrνan Cristianos menos extremosos serνa la siguiente.

 

Dios le hablσ a ambos hijos y les dijo: “Bien hecho, siervos buenos y fieles. Entren al gozo de su Seρor. Debido a que han creνdo en Jesucristo, profesando tener fe en Ιl, a cada uno de ustedes le serα permitido entrar al Cielo y se les darα una hermosa mansiσn. Ustedes estαn completos en Cristo. Su conducta en el mundo no aumentarα ni disminuirα el poder de Mi gracia.”

 

Con esto hemos hecho que nuestras tradiciones quiten el efecto de la Palabra de Dios.

 

Nuevamente preguntamos, Ώrealmente crees que el Dios de Noι, de Abraham y de Daniel responderνa de esta manera?

 

Ahora bien, supongamos que tϊ, querido lector, fueras un hombre rico y el dueρo de una gran compaρνa. Tϊ estas listo para jubilarte asν que mandas llamar a tus dos hijos para hablarles con respecto a la administraciσn de tus bienes.

 

Uno de tus hijos ha sido un excelente trabajador, haciendo siempre lo que le has pedido. El otro hijo ha sido flojo, descuidado y te ha desobedecido cada vez que pudo.

 

Ahora estαs listo para dividir tus bienes entre ambos. ΏQuι harνas?

 

ΏAcaso, para mostrar el amor que les tienes, le darνas tu compaρνa al hijo que no podνa conducirse apropiadamente, y regaρarνas al otro hijo por su conducta ejemplar?

 

Probablemente no. Tampoco Dios. Ιl tambiιn es un padre y un hombre de negocios.

 

ΏAcaso dividirνas la herencia entre ambos, haciιndolos herederos equitativos en el negocio?

 

Probablemente no, si te importara que el negocio continuara siendo exitoso.

 

Si amaras a ambos hijos, quizα le dirνas al hijo virtuoso, “Hijo, tϊ ya conoces el negocio familiar. Has aprendido rαpidamente. Se puede contar contigo. Has cometido muchos errores pero has seguido aprendiendo rαpidamente y mejorando tus habilidades.”

 

“Si te dejo la herencia a ti, podrαs manejarlo bien. Tϊ ya has demostrado el tipo de persona que eres – tu carαcter fidedigno, tu escrupulosidad, tu fidelidad en las responsabilidades pequeρas, difνciles y molestas. Sι bien lo que harαs.”

 

“Serα tu responsabilidad cuidar de tu madre y hermano cuando yo no estι.”

 

Al otro hijo, quizα le digas, “Hijo, tu Padre te ama. Has cometido muchos errores y aun ahora estαs confundido y no sabes quι has hecho que estα mal.”

 

“No has demostrado la fuerza de carαcter que ha demostrado tu hermano. Pero todavνa tienes tu vida por delante. Si te aplicas, puedes aprender y madurar en responsabilidad.”

 

O, quizα le digas al hijo flojo y desobediente, “Hijo, has desperdiciado cada oportunidad que te he dado. Has roto el corazσn de tu madre. Por la manera en que te comportas, no estoy seguro de que te consideres mi hijo.”

 

“Le he dado todo a tu hermano. Ιl lo merece. Te estoy dejando cinco mil dσlares. ΏPor quι no los utilizas para enderezarte?”

 

Por alguna razσn, la doctrina Cristiana de la “gracia” se ha salido de su curso. El tιrmino gracia se ha estado utilizando de una manera que no es bνblica.

 

La doctrina actual de la gracia nos enseρa que si “aceptamos a Cristo” en el sentido de asentir y aplicar personalmente los hechos de la expiaciσn por la sangre, escaparemos de ir al Infierno e iremos al Cielo en base a eso. Todos los que profesan fe en el Seρor Jesucristo recibirαn virtualmente la misma recompensa.

 

La profesiσn de fe en Cristo ha adoptado una caracterνstica casi mαgica. El programa de la salvaciσn se ha convertido en un asentimiento de los hechos de la muerte y resurrecciσn de Cristo. Si nosotros creemos que hay un Dios y que Ιl ha enviado al Seρor Jesucristo para morir por nuestros pecados, entonces hemos complacido a Dios. Nuestra conducta no es esencialmente importante ya que sσlo estamos esperando ir al Cielo.

 

El mensaje Cristiano actual realmente es una filosofνa en lugar de la salvaciσn Divina.

 

Recientemente el Seρor le hablσ a un ministro que estaba listo para enseρar un seminario. Dios le dijo, “No prediques sobre Cristo. Predica lo que predicσ Cristo”.

 

Cuando este autor escuchσ por primera vez que el Seρor le dijo esto a ese hombre que no conoce, sonσ cierto. Era difνcil de entender pero de alguna manera parecνa ser correcto.

 

Desde aquel dνa hemos comprendido la importancia de ese mensaje. Cuando leemos observaciones y notas al pie de pαginas, especialmente con respecto a los Evangelios del Nuevo Testamento y a las Epνstolas, podemos encontrar muchos pαrrafos que nos dicen lo maravilloso y exaltado que es Cristo. Estamos totalmente de acuerdo con las descripciones de la majestuosidad del Seρor.

 

Pero los pαrrafos que nos aconsejan que practiquemos y prediquemos los mandamientos de Cristo son pocos y muy raros. Es mαs comϊn que leamos que no es necesario que obedezcamos los mandamientos de Cristo a que leamos que si no obedecemos los mandamientos de Cristo no podremos entrar al Reino de Dios.

 

Es un terrible error masivo. Estamos llamαndole a Jesϊs ‘Seρor, Seρor! Pero no estamos haciendo lo que Ιl nos ordena. Estamos construyendo nuestra casa sobre arena en lugar de construirla sobre la roca de Sus mandamientos.

 

‘Esto debe frustrar terriblemente al Seρor! 

 

Hay algo que no estα bien con esta forma de pensar. Se hace hincapiι en el asentimiento de los hechos teolσgicos y no en la expresiσn de buenas obras, siendo que las Escrituras nos informan que la fe sin las obras (una fe abstracta) estα muerta.

 

Es verdad que las Escrituras ponen ιnfasis en la fe. Pero la “fe” de las Escrituras es la fe del onceavo capνtulo de Hebreos. Es la fe que busca a Cristo de dνa y de noche. “El justo por la fe vivirα” tiene muy poco o nada que ver con la fe en una doctrina, estα hablando de la viva vivida en dependencia humilde a Dios.

 

Podemos comprender como el ιnfasis actual pudiera derivarse de ciertos versνculos de las Escrituras. Pero tengamos en mente que la mayorνa de los versνculos del Nuevo Testamento (incluyendo los acontecimientos de los cuatro Evangelios) ponen ιnfasis en cσmo vivimos la vida Cristiana, no en que tomemos el Nombre del Seρor Jesϊs o que asintamos a los hechos de la expiaciσn por Su sangre o de Su resurrecciσn corporal.

 

Es posible adoptar el nombre de Jesϊs y continuar viviendo como nos place. Esto no es aceptable para Dios.

 

En aquel dνa, siete mujeres agarrarαn a un solo hombre y le dirαn: “De alimentarnos y de vestirnos nosotras nos ocuparemos; tan sσlo dιjanos llevar tu nombre: ‘Lνbranos de nuestra afrenta!” (Isaνas 4:1 – NVI)

 

No te deseamos a Ti ni deseamos tus caminos, sσlo deseamos adoptar tu nombre para que la gente piense que tenemos un esposo.

 

Repetimos, hay algo radicalmente equivocado en todo esto.

 

Tomemos, por ejemplo, Romanos 5:9:

 

Y ahora que hemos sido justificados por su sangre, ‘con cuαnta mαs razσn, por medio de ιl, seremos salvados del castigo de Dios! (Romanos 5:9 – NVI)

 

Es fαcil ver cσmo versνculos como este, y como Romanos 10:9,10, llevarνan a la conclusiσn que si profesamos fe en Seρor Jesϊs seremos salvados sin importar nuestra conducta. Si le agregamos a esta conclusiσn la tradiciσn no bνblica de que la meta de la redenciσn Divina es vivir por siempre en una mansiσn en el Cielo, entonces tendremos la creencia acostumbrada de que “al aceptar a Cristo escapamos el Infierno y vamos al Cielo por la gracia”.

 

Pero si tomamos todo el Libro de Romanos y le agregamos la enseρanza del resto de las Epνstolas de Pablo, de los demαs Apσstoles y de Jesucristo mismo en los acontecimientos del Evangelio, pronto descubriremos que la presentaciσn actual del plan de salvaciσn estα incompleta al grado de ser peligrosamente engaρosa.

 

Nunca fue la intenciσn de Dios que una profesiσn de fe en Cristo fuera todo el αmbito del discipulado Cristiano y que el comportamiento de los creyentes fuera considerado un papel sin consecuencia. Esto estα claramente fuera de las Escrituras.

 

Lo que tiene Dios como intenciσn es que el Seρor Jesucristo sea la Roca, la Piedra angular, la Puerta del Reino de Dios, el Centro y la Circunferencia de toda la creaciσn.

 

Sobre esta Roca la gloriosa Iglesia estα siendo construida; no es gloriosa porque profesa fe en Cristo sino gloriosa debido a la radiante Gloria del Cristo que mora en su interior manifestado en el carαcter y las obras de la Iglesia.

 

El Cristiano que no estα madurando en buenas obras estα en contra de los propσsitos de Dios para salvarlo.

 

Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesϊs para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin que las pongamos en prαctica. (Efesios 2:10 – NVI)

 

El Cristiano que no estα mostrando el fruto de sus buenas obras serα cortado de la Vid por el Padre.

 

Algo se ha descarriado con el Evangelio del Reino. El resultado del error se puede observar en la pιrdida del testimonio del Cristianismo – la pιrdida del ϊnico testimonio que glorifica a Dios, que es el testimonio de las buenas obras (Mateo 5:16).

 

ΏAcaso el Reino de Dios es principalmente un grupo de doctrinas que nos exentan de las leyes morales eternas de Dios, de la ley del Reino de cosechar lo que se siembra? Nosotros no lo creemos.

 

ΏAcaso la Iglesia Cristiana realmente es un grupo favorecido de Gentiles que, debido a su declaraciσn de fe en los hechos de la expiaciσn y resurrecciσn, son libres de obedecer las reglas que gobiernan a todos los demαs hombres? ΏEstas personas estαn destinadas a ser arrebatadas al Cielo donde no harαn nada por la eternidad, mientras que un Reino Judνo de Dios avanza para establecer la justicia y la adoraciσn entre las naciones de la tierra? Nosotros no creemos que este sea el caso.

 

ΏCσmo responderα Dios a Sus dos hijos?

 

Dios le contestσ al primer hijo, “Mi hijo, mi hijo, ‘cσmo me regocijo en Mi amor por ti! Fuiste rαpido para recibir correcciσn. Empleaste tu tiempo sabiamente y bien. Tus pecados fueron de ignorancia y con la ayuda de Mi gracia los dejaste de hacer. Cuando tropezaste y caνste te arrepentiste, confesaste tus pecados y con Mi ayuda tomaste tu cruz y seguiste hacia adelante.”

 

“Notι cuidadosamente y estuve muy complacido cuando tomaste esas decisiones difνciles. Observι que cediste los deseos de tu alma al punto de la muerte. Este es el tipo de sacrificio que Yo acepto – el sacrificio que es desinteresado, que es como una ofrenda de holocausto al Seρor.”

 

“Ciertamente, pusiste a un lado tu propia vida. A veces tu cruz fue muy pesada y cruel, pero guardaste y obedeciste las preciosas palabras de Mi Hijo amado. Hiciste lo que Ιl te dijo que hicieras. Lo seguiste cada kilσmetro del camino conforme Ιl se manifestσ (y Me manifestσ a Mν) a ti.”

 

“Yo estuve contigo en tus oraciones. Yo te abrν las Escrituras. Te di un amor por los santos y un aliento de alma para que pudieras ignorar sus fallas asν como Yo ignoro sus fallas (y las tuyas).”

 

“Fuiste leal a tu esposa, a tu familia y a tus amigos. Ahora tϊ cuentas con su amor y respecto – eso que no puede ser comprado ni con el tesoro de un rey.”

 

“Aunque algunas personas te lastimaron, encontraste la Virtud para perdonarlos, por medio del cuerpo y la sangre de Mi Hijo.”

 

“Has sido diligente y detallado en el ministerio que Cristo te ha dado y has puesto la obra del Reino por encima de tus propios intereses. Como resultado de ello, una multitud de personas ha sido ayudada y fortalecida en sus intentos por encontrar a Dios. No tienes la menor idea de cuαntos han sido bendecidos, ya que la influencia de una sola persona justa se esparce por la humanidad asν como las olas se esparcen por todo el ocιano. El Cuerpo de Cristo estα mαs cerca de mi estαndar de perfecciσn debido a tu fidelidad.”

 

“Ninguna persona sobre la tierra ni en el Cielo puede hablar en contra tuya. Yo soy Aquel que te justifica. Has respondido como mejor pudiste en cuanto a tus relaciones con otras personas.”

 

“Yo sι que ahora estαs listo para hacer Mi voluntad por medio de Mi gracia porque tu vida te ha entrenado a hacer precisamente eso. Ahora estoy listo para manifestarte la complacencia de un Padre y Dios agradecido.”

 

Entonces el Padre dijo una palabra maravillosa. Ante la mirada asombrada de Su hijo se abriσ una escena maravillosa y gloriosa. Contemplσ el glorioso y enorme reino que se le estaba dando – que ya se habνa vuelto parte de su personalidad aunque no se habνa dado cuenta de ello hasta ese momento. Vio a muchas personas que conocνa. (Ya no puedo hablar mαs sobre su recompensa porque pertenece a otra era.)

 

El que salga vencedor heredarα todo esto, y yo serι su Dios y ιl serα mi hijo. (Apocalipsis 21:7 – NVI)

 

Dios le contestσ al segundo hijo, “Es verdad que no elegiste servirme con todo tu corazσn. Aunque Yo te anhelι con amor de padre te rehusaste a ser corregido. El cambio es difνcil para toda persona. Tϊ simplemente no estabas dispuesto a intentarlo.”

 

“Desperdiciaste la mayor parte de tu tiempo. Cuando deseaste algo lo procuraste hasta obtenerlo, a pesar de que lastimσ tu relaciσn Conmigo e hiriσ a otras personas. Te rebelaste en contra de Mi voluntad, siguiendo mejor tus propios impulsos. Temνas que si obedecνas Mi voluntad serνas lastimado o privado de cosas de valor. De este modo manifestaste continuamente desconfianza de Mis intenciones para ti.”

 

“Te rehusaste a tomar tu cruz, escogiendo mejor el camino del placer. No seguiste para nada a Jesϊs. Lo llamaste Seρor pero no hiciste lo que Ιl dijo. Ciertamente, viviste tu propia vida e intentaste usar el Nombre de Cristo para lograr tus propios intereses y placeres. No fuiste un siervo bueno y fiel.”

 

“Rara vez hiciste el esfuerzo de orar o leer la Biblia. No existe en ti el amor por tus hermanos y hermanas Cristianas, sσlo amargura y sospecha.”

 

“Te divorciaste de tu esposa debido a tu lujuria. Si me hubieras consultado, Yo hubiera salvado tu matrimonio. Abandonaste a tus hijos a una edad impresionable. Tu hijo es un borracho porque ya no tuviste nada que ver con ιl. Tu hija estα viviendo en fornicaciσn en lugar de en matrimonio porque su madre llegσ a odiarte y puso en tu hija una desconfianza hacia todos los hombres. Te casaste con una mujer rebelde y voluntariosa y ambos han estado viviendo en adulterio desde entonces.”

 

“El hombre al que odias no es tan malo como piensas. Pero de cualquier manera, Yo no puedo perdonarte mientras estιs lleno de odio hacia ιl.”

 

“Tienes dentro de ti habilidades que hubieran sido de utilidad a cierta asamblea de santos que se reϊnen en tu comunidad. Para que esos santos no sufrieran pιrdida le he dado a otro hombre lo que debνa haber sido tu herencia. ΏVes aquella galaxia de estrellas allα? Ese es el hombre que tomσ tu lugar en las reuniones.”

 

“Tu egocentrismo y desobediencia ha hecho que algunas personas sufran daρo espiritual irreparable. Entre estas vνctimas estαn tu esposa, tu hijo y tu hija. Yo sι lo que ellos pudieron haber sido si tϊ hubieras seguido a Cristo. Ahora eso nunca podrα ser. Cuando ellos se presenten ante Mν en su juicio tomarι en consideraciσn lo que han sufrido a costa tuya.”

 

“Yo soy el Dios misericordioso.” En Mi misericordia ilimitada te encontrι cuando eras todavνa un Gentil sin esperanza, en la culpabilidad ensangrentada de tus pecados, en la suciedad y el orgullo de tu egocentrismo y amor propio. Yo te dije, ‘‘Vive!’ y cobraste vida en Mi Presencia.”

 

“Perdonι todos tus pecados. Te enseρι a tomar tu cruz para que tuvieras la oportunidad de vencer tu egocentrismo. Te di el regalo de Mi Hijo y puse Mi Espνritu en ti. Te estuve cuidando de noche y de dνa y te guiι con Mi mirada. Muchas veces perdonι tu ignorancia y las tonterνas que hacνas. Todo esto lo hice para que Yo pudiera ser tu Dios y que tϊ fueras Mi hijo.”

 

“A cambio, tϊ escogiste seguir a Satanαs, al mundo y a la lujuria de tu naturaleza pecaminosa. Profesaste creer en Cristo pero por tus obras lo negaste. No elegiste ser llenado con Mi Espνritu; elegiste ser lleno con la muerte y el Infierno.”

 

“Asν como Esaϊ, has vendido tu herencia para poder satisfacer tu barriga.”

 

“Yo no puedo bendecirte.”

 

“Tϊ no Me has elegido para ser Tu Dios.”

 

“Yo no te elijo a ti para ser Mi hijo.”

 

“Alιjate de Mν a la oscuridad de afuera.”

 

Y a ese siervo inϊtil ιchenlo afuera, a la oscuridad, donde habrα llanto y rechinar de dientes.” (Mateo 25:30 – NVI)