LO QUE SATANAS MAS TEME

What_Satan_Fears_Most__LO_QUE_SATANΑS_MΑS_TEME

LO QUE SATANΑS MΑS TEME

Copyright © 2006 por Trumpet Ministries, Inc. Todos los Derechos Reservados

Texto bνblico tomado de la Santa Biblia, Nueva Versiσn Internacional. © 999 por la Sociedad Bνblica Internacional

Traducciσn de Carmen Alvarez 

Lo que Satanαs mαs teme es el testimonio de dos testigos – el del elefante y el del ratσn. Durante la mayorνa de los dos mil aρos de la Era de la Iglesia se ha experimentado el testimonio de uno de los testigos – el del ratσn. Durante el cierre de la Era, el testimonio caerα sobre dos testigos – sobre el elefante y el ratσn. 

Contenido

Introducciσn

Dar Testimonio Verdadero

Dos Testigos

El Seρor Jesϊs y El Padre Son Nuestro Ejemplo

Cultivando la Presencia del Seρor

Conclusiσn

 LO QUE SATANΑS MΑS TEME

 

Introducciσn

En la ley de ustedes estα escrito que el testimonio de dos personas es vαlido. Uno de mis testigos soy yo mismo, y el Padre que me enviσ tambiιn da testimonio de mν. (Juan 8:17, 18 – NVI)

Pero si no, lleva contigo a uno o dos mαs, para que “todo el asunto se resuelva mediante el testimonio de dos o tres testigos”. (Mateo 18:16 – NVI)

Escribe al αngel de la iglesia de Laodicea: Esto dice el Amιn, el testigo fiel y veraz, el soberano de la creaciσn de Dios. (Apocalipsis 3:14 – NVI)

“El testigo fiel y veraz.”

Habνa una vez, segϊn se cuenta, un enorme elefante que trabajaba para una compaρνa maderera. Aunque por lo general a los elefantes no les gustan los ratones, este elefante estaba muy solitario y le pidiσ a un ratoncito que lo acompaρara y le ayudara con su trabajo.

Un dνa, al elefante y al ratσn se les asignσ jalar hasta el rνo un gigantesco αrbol para que pudieran mandarlo flotando hasta el aserradero. El elefante y el ratσn se pusieron sus arneses y comenzaron a jalar con todas sus fuerzas. Lentamente el gran αrbol comenzσ a moverse hacia el rνo.

Cuando llegaron ahν el ratσn se limpiσ el sudor de la frente y exclamσ: “Fue un trabajo difνcil pero logramos hacerlo”.

Cuando terminσ el dνa, el elefante y el ratσn cruzaron por un puente que colgaba sobre un abismo para llegar al cuartel donde dormirνan por la noche. Despuιs de que llegaron del otro lado, el ratσn mirσ para atrαs y vio que el puente se movνa de un lado a otro debido al peso de los dos animales que acababan de atravesarlo. El ratσn dijo, “‘Mira cσmo sacudimos el puente!”

ΏCrees que es ridνculo?

Pero esta, frecuentemente, ha sido la actitud de las iglesias Cristianas.

Durante los ϊltimos dos mil aρos, en muchos casos, las iglesias no se han dado cuenta de que el Elefante es el que hace el trabajo. Muchas veces ellas han tratado de jalar el tronco sin el Elefante, suponiendo que la obra del Reino se efectϊa gracias a sus propios planes, programas, dinero y talentos.

Ellos han sido como un sσlo testigo. A veces, el otro Testigo ha estado presente, a veces no.

Cuando estιn por concluir los dνas de la Era de la Iglesia, habrα dos testigos. Esto es lo que Satanαs mαs teme – que los Cristianos dejen a un lado sus propios planes y programas y busquen la Presencia del Seρor. Satanαs permitirα cualquier tipo de actividad religiosa (aunque los esfuerzos de los Cristianos quizα le causen irritaciσn). Pero ιl teme mortalmente que los creyentes dejen sus propias obras y le permitan al Padre, al Hijo y al Espνritu Santo que hagan la obra del Reino en su ministerio, en ser un testigo veraz de Dios, en su crecimiento personal en Cristo – en todo lo que son y hacen.

 

Dar Testimonio Verdadero

Dios necesita testigos hoy. Existe abundante ministerio pero poco testimonio de Dios. El propσsito del ministerio es instruir y sanar personas para ayudarles a encontrar a Cristo y que luego vivan en Ιl. El propσsito del testigo, por el otro lado, es presentar claramente la Persona de Dios, Su plan de salvaciσn, Su santidad, Sus exigencias para las personas, y la naturaleza del Reino que Ιl estα a punto de instalar sobre la tierra.

Los dones del ministerios son dados por el Espνritu Santo y aumentan la efectividad del creyente conforme ιl o ella opera los dones que le han sido dados.

Sin embargo, se requiere de un periodo de tiempo, mucho dolor, muchas pruebas y prisiones, e instrucciσn interminable para formar un verdadero testigo de Dios.

Ustedes son mis testigos – afirma el Seρor –, son mis siervos escogidos, para que me conozcan y crean en mν, y entiendan que Yo soy. Antes de mν no hubo ningϊn otro dios, ni habrα ninguno despuιs de mν. (Isaνas 43:10 – NVI)

Antes de poder llegar a ser testigos, el individuo debe llegar a conocer a Cristo, debe escuchar Su voz y ver Su santidad y majestuosidad.

Ahora, ponte en pie y escϊchame. Me he aparecido a ti con el fin de designarte siervo y testigo de lo que has visto de mν y de lo que te voy a revelar. (Hechos 26:16 – NVI)

Durante el transcurso del siglo pasado, han habido muchos excelentes ministerios, pero frecuentemente se ha dado un testimonio falso de Dios y Cristo. Dios ha sido presentado como un tierno viejo caballeroso quien continuamente perdona y bendice a las personas que presenten o no su cuerpo a Ιl como sacrificio vivo, entierren o no su moneda de oro. Su ira consumidora, Su exigencia por conducta justa y santa por parte de quienes vayan a tener comuniσn con Ιl y Su actitud hacia los miembros de las iglesias que no son diligentes en su bϊsqueda del Seρor no estαn siendo presentados claramente.

Debido al gran amor que Dios le tiene a las personas, y debido a que ni las iglesias ni el mundo estαn preparados para el poder, la furia y la destrucciσn que acompaρarα la instalaciσn del Reino de Dios sobre la tierra, Dios le darα poder a dos testigos para que toda la gente pueda ver y comprender lo que pasarα en el futuro cercano.

 

Dos Testigos

Por mi parte, yo encargarι a mis dos testigos que, vestidos de luto, profeticen durante mil doscientos sesenta dνas. (Apocalipsis 11:3 – NVI)

Durante la Era de la Iglesia, el testimonio que se refiere a la venida del Reino de Dios frecuentemente ha sido dado por “un sσlo testigo”. Creyentes bien intencionados han salido a salvar almas, a construir iglesias, a operar escuelas Cristianas y a construir denominaciones. Los trabajadores Cristianos siempre han buscado que el Seρor bendiga sus esfuerzos pero a menudo han operado ciegamente, es decir, la obra no ha sido iniciada por el Seρor ni ha sido conducida estando constantemente conscientes de Su Presencia y voluntad.

A veces el ministerio sigue adelante por algϊn νmpetu. Dios le da una carga a alguien o a un grupo de personas para que hagan algo. Despuιs de que la obra ha sido cumplida los trabajadores continϊan planeando y operando una continuidad o engrandecimiento de la comisiσn original, asumiendo que esto es lo que Dios desea.

Despuιs de algϊn tiempo, quizα se adquiera un fuerte compromiso econσmico y ciertamente considerable envolvimiento del ego. El prestigio y los salarios estαn en juego.  Aquello que fue puesto en movimiento rueda y rueda por cientos de aρos hasta que las instituciones y los edificios son poco mαs que sepulcros llenos de reliquias.

El segundo Testigo, el Elefante, el Seρor Jesucristo, hace mucho tiempo que se fue. La denominaciσn se ha convertido en un negocio y sus lνderes son oficiales ejecutivos. Su meta es aumentar miembros a sus rangos, persuadiιndolos para que adopten las creencias de la instituciσn. La frescura de la Presencia del Seρor estα ausente. “Icabod” (sin gloria) estα escrito sobre la corporaciσn.

El νmpetu tambiιn puede ocurrir en nuestra vida personal. Es bueno que cada creyente (y cada denominaciσn) haga una pausa y espere para ver si el segundo Testigo todavνa estα con nosotros, para permitirle que proporcione una guνa nueva – quizα hasta para hacernos a un lado para descansar por algϊn tiempo. En este caso no le estamos pidiendo al Seρor que bendiga lo que estamos haciendo sino que estamos tratando de saber ‘lo que Ιl estα haciendo! De otra manera, sσlo habrα un testigo, el ratσn; y aunque puede haber mucha actividad (el ratσn corriendo alrededor del tronco), realmente no estα sucediendo nada de valor eterno en el Reino de Dios.

La razσn por la que instituciones Cristianas han torturado y asesinado a “herejes”, por la que se han involucrado en la polνtica, y por la que se han peleado unos contra otros, buscando por su ambiciσn y envidia exceder a otros grupos Cristianos, es porque no han conducido su negocio en la Presencia del Seρor sino en su propio celo carnal.

‘El Seρor no pelea contra Sν mismo!

No serα asν en los dνas antes de la venida del Reino. Dios le darα poder a dos testigos quienes presentarαn a las iglesias, asν como a toda naciσn sobre la tierra, un verdadero testimonio de la Persona y voluntad de Dios. Despuιs de que el testimonio se haya dado, Dios le permitirα al Anticristo que venza el testimonio para que la Esposa del Cordero por medio del sufrimiento pueda alistarse para el Novio, asν el pecado y la maldad podrαn llegar a la madurez en preparaciσn para el juicio Divino.

La descripciσn simbσlica, en el Apocalipsis, Capνtulo Once, del testigo de los ϊltimos tiempos como dos candelabros y dos olivos se toma del cuarto capνtulo del Libro de Zacarνas.

Y me preguntσ: ΏQuι es lo que ves? Yo le respondν: Veo un candelabro de oro macizo, con un recipiente en la parte superior. Encima del candelabro hay siete lαmparas, con siete tubos para las mismas. Hay tambiιn junto a ιl dos olivos, uno a la derecha del recipiente, y el otro a la izquierda. (Zacarνas 4:2,3 – NVI)

La razσn por la que un candelabro se presenta en Zacarνas y dos en Apocalipsis es que el segundo candelabro, la Iglesia Cristiana, no habνa sido creada en la ιpoca de Zacarνas.

Los candelabros de las Escrituras siempre son de oro macizo, representando a Cristo. En las Escrituras, sσlo Cristo y las iglesias Cristianas se muestran como candelabros. Las iglesias son candelabros de oro porque Cristo ha nacido en ellas. La razσn por la que la Iglesia se muestra como un sσlo candelabro en el onceavo capνtulo de Apocalipsis, en lugar de siete como en Apocalipsis, Capνtulo Dos, es porque serα la iglesia dentro de la iglesia la que darα testimonio con Cristo. La ϊnica y verdadera Iglesia dentro de las siete iglesias consiste en los que salgan vencedores, en los santos victoriosos – aquellos que realmente siguen al Seρor Jesϊs y que no son descuidados con las cosas del Seρor.

Los dos olivos que fluyen hacia el candelabro de Zacarνas nos dan a entender que el Seρor Jesucristo posee el Espνritu de Dios sin medida. El Sumo Sacerdote no tenνa que llenar las copas de aceite cada veinticuatro horas porque el candelabro estaba recibiendo el aceite directamente del olivo.

Los dos olivos del onceavo capνtulo del Libro de Apocalipsis representan el remanente guerrero de santos que darα testimonio junto con el Seρor Jesϊs del Reino de Dios y que tendrα una doble porciσn del Espνritu de Dios (la unciσn de Eliseo) para poder efectuar las obras de poder necesarias para abrir las puertas y captar la atenciσn de las naciones de la tierra.

Los dos testigos se vestirαn de luto. Los espectαculos sofisticados de lνderes eclesiαsticos con sus trajes costosos y automσviles lujosos ya no existirαn. El testimonio de los ϊltimos dνas serα dado por gente comϊn y corriente que ha sido mostrada durante muchos aρos que la gloria le pertenece sσlo a Dios.

Ya no existirα que se le dι gloria a las personas en lugar de a Dios, como sucede tan frecuentemente en nuestros dνas. El segundo testigo, el santo fiel y veraz, siempre guiarα con veracidad y fidelidad hacia el Seρor Jesϊs en lugar de hacia sν mismo. Los ministerios de hoy en dνa frecuentemente dicen estar dαndole la gloria al Seρor Jesϊs, pero las circunstancias de sus ministerios indican lo contrario.

Los testigos de los ϊltimos dνas estarαn tan cercanos al Seρor Jesϊs, tan llenos de Su Presencia, que mostrarαn Su gloria naturalmente y hasta inconscientemente – porque ellos realmente estarαn buscando Su gloria.

El ratσn comprenderα que es un ratσn y que el Elefante es el que estα jalando el tronco y sacudiendo el puente.

 

El Seρor Jesϊs y El Padre Son Nuestro Ejemplo

En la ley de ustedes estα escrito que el testimonio de dos personas es vαlido. Uno de mis testigos soy yo mismo, y el Padre que me enviσ tambiιn da testimonio de mν. (Juan 8:17, 18 – NVI)

Una examinada a la relaciσn del Seρor Jesϊs con el Padre en Personalidad y en obra nos ayudarα a comprender lo que el Seρor espera de Sus santos testigos durante el testimonio que se darα en los ϊltimos dνas de la Era de la Iglesia.

El Seρor Jesϊs nunca intentσ hacer la obra de Dios por Sν mismo. Ιl nunca estuvo solo.

Y si lo hago, mis juicios son vαlidos porque no los emito por mi cuenta sino en uniσn con el Padre que me enviσ. (Juan 8:16 – NVI)

“No los emito por mi cuenta.”

‘Quι maravilloso es saber que no estamos solos sino que la Presencia del Seρor Jesϊs estα con nosotros!

ΏAcaso no crees que yo estoy en el Padre, y que el Padre estα en mν? Las palabras que yo les comunico, no las hablo como cosa mνa, sino que es el Padre, que estα en mν, el que realiza sus obras. (Juan 14:10 – NVI)

El Padre tambiιn hablarα por medio de nosotros.

Porque no serαn ustedes los que hablen, sino que el Espνritu de su Padre hablarα por medio de ustedes. (Mateo 10:20 – NVI)

En otras ocasiones el Seρor nos hizo notar que el Padre estaba trabajando con Ιl – que Ιl hacνa lo que Ιl veνa que el Padre estaba haciendo. El Padre trabajaba entonces Ιl trabajaba.

Entonces Jesϊs afirmσ: –Ciertamente les aseguro que el hijo no puede hacer nada por su propia cuenta, sino solamente lo que ve que su padre hace, porque cualquier cosa que hace el padre, la hace tambiιn el hijo. Pues el padre ama al hijo y le muestra todo lo que hace, Sν, y aun cosas mαs grandes que ιstas le mostrarα, que los dejarα a ustedes asombrados. (Juan 5:19, 20 – NVI)

ΏPuedes ver en los versνculos anteriores que el Seρor no estα poniendo ιnfasis en el Padre que estα trabajando en Ιl, como si el Padre estuviera actuando en Jesϊs, sino que pone ιnfasis en que Jesϊs busca al Padre y luego hace lo que Ιl ve que el Padre estα haciendo?

Nosotros tambiιn no debemos esperar que Jesϊs haga todo en nosotros sino que debemos mirar hacia Jesϊs para ver lo que Ιl estα haciendo para que luego nosotros hagamos lo mismo.

Observa tambiιn lo siguiente:

Nadie puede venir a mν si no lo atrae el Padre que me enviσ, y yo lo resucitarι en el dνa final. (Juan 6:44 – NVI)

El versνculo anterior nos revela que el Padre trabajaba con Jesϊs, habilitando las circunstancias en cooperaciσn con lo que Jesϊs estaba haciendo. Jesϊs no estα solo sino que el Padre estα trabajando con Ιl.

El que me enviσ estα conmigo; no me ha dejado solo, porque siempre hago lo que le agrada. (Juan 8:29 – NVI)

“El que me enviσ estα conmigo.”

Podemos notar que el Padre estaba tanto en el Seρor Jesϊs como con Ιl.

Ademαs se debe hacer notar claramente que cuando el Seρor Jesϊs oraba, Ιl siempre oraba al Padre en el Cielo, no al Padre que moraba en Ιl.

Entonces quitaron la piedra. Jesϊs, alzando la vista, dijo: –Padre, te doy gracias porque me has escuchado. (Juan 11:41 – NVI)

Despuιs de que Jesϊs dijo esto, dirigiσ la mirada al cielo y orσ asν: Padre, ha llegado la hora. Glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti. (Juan 17:1 – NVI)

El Seρor Jesϊs dirigiσ la mirada a Su Padre en el Cielo.

El Seρor Jesϊs vino del Padre y regresσ al Padre.

Ya no voy a estar por mαs tiempo en el mundo, pero ellos estαn todavνa en el mundo, y yo vuelvo a ti. (Juan 17:11 – NVI)

El Padre vive en el Seρor Jesϊs y el Seρor Jesϊs vive por la Vida del Padre.

Asν como me enviσ el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, tambiιn el que come de mν, vivirα por mν. (Juan 6:57 – NVI)

El Padre trabajaba con el Seρor y el Seρor hizo lo que Ιl vio que el Padre hacνa.

Pero el Seρor Jesϊs siempre orσ al Padre en el Cielo.

Nunca debemos cometer el error de orar a Cristo adentro de nosotros ni pensar que porque Cristo estα en nosotros que podemos hacer obras maravillosas. Este error se estα cometiendo hoy en dνa en algunos casos.

Jesϊs vive en el Padre y el Padre en Ιl. Jesϊs siempre hace lo que Ιl ve que el Padre estα haciendo y obedece cada orden del Padre. Jesϊs estα sentado a la derecha de Dios en el Cielo.

Las tres relaciones, en, con, y en el Cielo, trabajan juntos. Cada uno tiene su papel necesario en la Vida y el Ministerio de Jesϊs de Nazaret.

Lo mismo es cierto de nosotros.

El Seρor Jesϊs estα siendo formado en nosotros y Jesϊs y el Padre habitan en nosotros. Nosotros vivimos por la Vida de Jesϊs.

Queridos hijos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto hasta que Cristo sea formado en ustedes. (Gαlatas 4:19 – NVI)

Los creyentes de Galacia habνan sido salvos y llenos con el Espνritu. Ahora debνan aferrarse a su confianza hasta que Cristo fuera formado en ellos.

Asν como me enviσ el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, tambiιn el que come de mν, vivirα por mν. (Juan 6:57 – NVI)

Nosotros debemos vivir conscientemente por la Vida del Seρor Jesϊs asν como Ιl vive conscientemente por la Vida del Padre. Debemos buscar a Jesϊs en cada momento para recibir la fortaleza y sabidurνa para hacer lo que se nos presente.

Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entrarι, y cenarι con ιl, y ιl conmigo. (Apocalipsis 3:20 – NVI)

Cuando abrimos la puerta de nuestra personalidad, Jesϊs entra en nosotros y cenamos juntos. Tomamos de Su cuerpo y Su sangre, ya que estos son nuestra vida y nuestra luz.

Le contestσ Jesϊs: –El que me ama, obedecerα mi palabra, y mi Padre lo amarα, y haremos nuestra vivienda en ιl. (Juan 14:23 – NVI)

El mayor logro de nuestra redenciσn es cuando nos volvemos la vivienda eterna del Padre y del Hijo.

Entonces, podemos ver que Cristo se forma en nosotros y que mora en nosotros y que vivimos por Ιl asν como Ιl vive por el Padre. Este es el Reino de Dios interior (existe un Reino exterior) y debemos vivir siempre consciente de ιl.

Luego podemos ver que el Seρor Jesϊs trabaja con nosotros.

Enseραndoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estarι con ustedes siempre, hasta el fin del mundo. (Mateo 28:20 – NVI)

Los discνpulos salieron y predicaron por todas partes, y el Seρor los ayudaba en la obra y confirmaba su palabra con las seρales que la acompaρaban. (Marcos 16:20 – NVI)

Podemos comprender por los versνculos anteriores que el Seρor estα con nosotros conforme salimos a predicar el Evangelio del Reino. Sin embargo, esto es verdad siempre y cuando estemos buscando al Seρor y haciendo Su voluntad. Siempre debemos tener encuentros con Ιl, no sσlo intentar ciegamente cumplir con la Gran Comisiσn en nuestra propia sabidurνa y fuerza.

En cuanto a la oraciσn, siempre debemos orar al Padre en el Cielo o a Jesϊs en el Cielo, no al Jesϊs que estα adentro de nosotros. Poner mucho ιnfasis en “Dios” que estα en nosotros es la marca del religioso falso, del Profeta Falso.

Ustedes deben orar asν: Padre nuestro que estαs en el cielo, santificado sea tu nombre. (Mateo 6:9 – NVI)

Mientras lo apedreaban, Esteban oraba. –Seρor Jesϊs –decνa–, recibe mi espνritu. (Hechos 7:56 – NVI)

Observa que Esteban (antes mencionado) no estaba buscando adentro de sν mismo la fortaleza para soportar el martirio sino que estaba clamando al Seρor Jesϊs en el Cielo.

–‘Veo el cielo abierto – exclamσ –, y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios! (Hechos 7:56 – NVI)

Siempre debemos orar y buscar a nuestro Seρor en el Cielo, no a “Dios” que estα en nosotros.

Si queremos dar un testimonio fiel y veraz del Seρor Jesϊs debemos atender la formaciσn de Cristo adentro de nosotros. Debemos obedecer los mandamientos de Cristo para que Dios nos ame y para que Dios y Cristo hagan su morada eterna en nosotros.

Siempre debemos cultivar la Presencia de Cristo para que conforme hagamos la obra del Reino, Cristo estι realizando la obra con nosotros. Cuando Cristo no estι realizando la obra con nosotros, el ratσn estα tratando de mover el tronco por sν mismo.

Siempre debemos buscar a Dios en el Cielo y a Jesϊs a la derecha de Dios. Si hemos sido bautizados en la crucifixiσn de Cristo, entonces hemos sido resucitados con Ιl a la derecha del Padre, para que ahν triunfemos diariamente sobre el poder del enemigo.

Y en uniσn con Cristo Jesϊs, Dios nos resucitσ y nos hizo sentar con ιl en las regiones celestiales. (Efesios 2:6 – NVI)

Hemos sido resucitados con el Seρor Jesϊs a la derecha del Padre. Esto es verdad hoy en dνa conforme vivimos en la tierra. Pero llegarα la hora cuando literalmente ascenderemos para estar con el Seρor en el Cielo. Como dijo Pablo, estar ausente del cuerpo es estar presente con el Seρor. Cristo regresσ al Padre despuιs de ser crucificado. Algϊn dνa nosotros iremos a estar con el Seρor Jesϊs.

Asν que nos mantenemos confiados, y preferirνamos ausentarnos de este cuerpo y vivir junto al Seρor. (2 Corintios 5:8 – NVI)

 

Cultivando La Presencia Del Seρor

La Presencia del Seρor debe ser cultivada. Debemos hacer un esfuerzo para lograr y mantener Su Presencia en todo tiempo y bajo toda circunstancia.

Conforme andamos por la vida buscando crecer en Cristo y buscando hacer nuestra parte en la construcciσn del Cuerpo de Cristo para dar testimonio al mundo de la muerte expiatoria y resurrecciσn triunfante de Cristo nos llegan muchas y variadas ideas. “Quizα deba intentar esto. Quizα deba hacer esto otro. Quizα este sea un buen plan. Esto me ayudarα a lograr mis objetivos.”

Pero no debemos actuar sobre estos impulsos. No debemos ir por la vida siguiendo nuestras ideas, las ideas de otros, ni nuestros entusiasmos carnales.

Los hijos de Dios son aquellos que son guiados en toda manera por el Espνritu de Dios.

Uno de nuestros esfuerzos principales como Cristianos debe ser invitar la Presencia del Seρor a cada pensamiento que tengamos, a cada motivo, a cada palabra, a cada acciσn, a cada plan, a cada objetivo. Al principio, las presiones de la vida hacen que practicar la Presencia del Seρor sea bastante difνcil. Conforme hagamos el esfuerzo de dejar entrar a Cristo a todo lo que somos y hacemos, se volverα mαs fαcil hacerlo – se volverα un hαbito que llegarα a ser bastante fuerte.

Debemos meditar continuamente en los siguientes conceptos:

La formaciσn de Cristo en nosotros.

Vivir por la Vida de Cristo.

Cristo trabajando con nosotros en ministerio.

Orar al Padre y a Cristo en el Cielo.

Cristo en y con nosotros dando testimonio fiel y veraz del Padre.

Cuando nacemos de Dios entramos al Reino de Dios y el Reino de Dios entra a nosotros. El Reino de Dios es Dios en Cristo en nosotros.

Despuιs de que hemos vuelto a nacer en Cristo, los dones y ministerios dados por el Espνritu Santo sufren dolores de parto para que lo que ha nacido en nosotros crezca hasta llenar cada αrea de nuestra personalidad.

Cuando uno planta cιsped y lo riega, las semillas de las plantas silvestres en la tierra saldrαn antes que el cιsped. El jardinero debe seguir quitando la hierba, mientras fertiliza y riega la semilla del cιsped.

Este proceso debe ser repetido hasta que el cιsped haya madurado. Una vez que se ha formado un tepe de cιsped la hierba disminuye y se puede quitar fαcilmente.

El Apσstol Pablo sufriσ dolores de parto por los creyentes en Galacia quienes no estaban convencidos sobre su relaciσn con la Ley de Moisιs. Pablo sabνa que cuando Cristo estuviera fuerte adentro de ellos que ellos no estarνan tan susceptibles a errores (la hierba serνa menor y se podrνa quitar fαcilmente).

La Semilla de Dios, de Cristo, ha nacido en cada creyente. Ahora debemos asegurarnos que las cosas de este mundo, las lujurias de nuestra naturaleza pecaminosa, nuestras ambiciones personales, y otros factores y presiones no tengan ιxito en excluir y matar la reciιn plantada Semilla. Si seguimos confesando nuestros pecados, conforme el Espνritu Santo nos guνe, y le permitimos al Espνritu que riegue y fertilice la Semilla nueva, Cristo en nosotros se volverα tan fuerte que no seremos engaρados fαcilmente.

Conforme obedecemos los mandamientos de Cristo, el Padre nos ama y el Padre y el Hijo vienen para hacer su vivienda en nosotros eternamente. Dios manda muchas tribulaciones sobre nosotros con el propσsito de debilitar y finalmente matar nuestra naturaleza de Adαn. La debilidad de nuestra naturaleza de Adαn hace que dependamos en la fuerza de Cristo hasta que podamos decir con Pablo:

He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo sino que Cristo vive en mν. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amσ y dio su vida por mν. (Gαlatas 2:20 – NVI)

Nosotros debemos disminuir para que Ιl aumente. Cada dνa somos llevados a la muerte y cada dνa la Vida de resurrecciσn de Jesϊs nos resucita. De esta manera cultivamos la Presencia de Cristo en todo lo que somos y hacemos.

Ya sea que nuestro don sea el de ser apσstol, o el de mostrar misericordia, o el de cualquier otra cosa, debemos buscar al Seρor Jesϊs para cada esfuerzo que hagamos. El ministerio debe ser iniciado por el Seρor Jesϊs. Nosotros a veces sentimos como que ministros Cristianos estαn operando ciegamente con la esperanza de que el Seρor Jesϊs bendiga sus esfuerzos. Esta ceguera no la presentaba el Seρor Jesϊs y no debemos presentarla nosotros.

El Seρor Jesϊs siempre sabνa la voluntad del Padre y hacνa exactamente lo que el Padre le decνa que hiciera – nada mαs ni nada menos. Una comuniσn tan cercana con el Padre requerνa que el Seρor estuviera en oraciσn continua, siempre buscando al Padre y esperando escuchar Su voz.

Lo mismo debe ser verdad de nosotros. No debemos apresurarnos sobre cualquier plan nuevo que se nos presente como si Cristo le hubiera dejado la construcciσn de Su Reino a la habilidad del hombre para que Ιl se pudiera ir a los cielos hasta que el trabajo estuviera concluido. Mαs bien, debemos ir al Seρor en oraciσn sobre cada detalle de todo lo que estamos haciendo. Debemos aprender a orar continuamente.

Buscar a Jesϊs para cada aspecto de la vida y del ministerio es entrar en el reposo de Dios. Entrar al reposo de Dios requiere de fe. El resto de la iglesia mundana nos ve y se pregunta por quι no nos estamos moviendo de una actividad a otra para “salvar almas del Infierno”. Cuando decimos que estamos esperando la voluntad del Seρor se nos considera soρadores poco prαcticos o se nos acusa de ser pasivos.

Desde la invitaciσn de arrojarse desde el tejado del Templo hasta el desafνo sarcαstico de bajar de la cruz, Satanαs continuamente estuvo tentando al Seρor Jesϊs para que actuara en Su propia sabidurνa y fuerza, para tomar el asunto en Sus propias manos.

Pero el Seρor Jesϊs esperσ hasta que el Padre le mostrara cada detalle de Su vida y ministerio. Ιl siempre cultivσ la Presencia del Padre. Ιl no se perturbaba por el chillidos frenιticos de los demonios – demonios que comprenden perfectamente que el individuo que espera la Presencia de Dios debe ser muy temido.

ΏQuι serνa verdad hoy en dνa si las iglesias Cristianas hicieran sσlo lo que vieran a Cristo hacer?

Nosotros no somos un testigo fiel y veraz cuando sacamos conclusiones. El testigo debe decir lo que ha visto y escuchado, no lo que ιl o ella haya concluido que es cierto.

Tϊ le serαs testigo ante toda persona de lo que has visto y oνdo. (Hechos 22:15 – NVI)

Lo que ha sido desde el principio, lo que hemos oνdo, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que hemos contemplado, lo que hemos tocado con las manos, esto les anunciamos respecto al Verbo que es vida. Esta vida se manifestσ. Nosotros la hemos visto y damos testimonio de ella, y les anunciamos a ustedes la vida eterna que estaba con el Padre y que se nos ha manifestado. (1 Juan 1:1, 2 – NVI)

Uno de los ιnfasis de los ϊltimos dνas serα el “dios” que estα en nosotros. Este ιnfasis frecuentemente es parte importante de la doctrina metafνsica, de la enseρanza del New Age. El ιnfasis en el “dios” que estα en nosotros contiene un elemento de verdad pero estα tan alejado de la verdad como serνa posible estarlo.

Nosotros los que somos testigos fieles y veraces de Dios hablamos sobre el Padre en el Cielo y sobre Cristo que estα a Su derecha y quien regresarα en las nubes de gloria. Este no es el Cristo que estα en nosotros sino el Cristo externo – el Seρor de la Gloria.

Sin embargo, de alguna manera el Cristo que estα en nosotros, el Cristo por quien vivimos, el Cristo que trabaja con nosotros y el Cristo en el Cielo a quien oramos todos son Uno. Pero cada aspecto debe considerarse y relacionarse de la manera apropiada segϊn las Escrituras asν como el Seρor Jesϊs estaba relacionado con el Padre de la manera apropiada segϊn las Escrituras.

No debemos intentar “hablar la palabra de fe”. Nosotros debemos orarle a Jesϊs. No debemos tener fe en la fe sino fe en Jesϊs. Clamamos al Seρor que es digno de adoraciσn.

Cuando Josuι le ordenσ al sol que se detuviera, ιl le orσ al Seρor, no al sol.

Ese dνa en que el Seρor entregσ a los amorreos en manos de los israelitas, Josuι le dijo al Seρor en presencia de todo el pueblo: “Sol, detιnte en Gabaσn, luna, pαrate sobre Ayalσn.” (Josuι 10:12 – NVI)

“Josuι le dijo al Seρor.”

Nosotros debemos clamar al Seρor que es digno de adoraciσn, no debemos ordenarle al mundo metafνsico ni orarle a “Cristo en nosotros”.

ΏPero acaso no debemos “decirle a esta montaρa”, etcιtera? Sν, pero sσlo cuando el Seρor nos invite a hacerlo. ΏAcaso no debemos caminar sobre el agua? Sν, pero sσlo cuando el Seρor nos invite a hacerlo.

–Seρor, si eres tϊ –respondiσ Pedro–, mαndame que vaya a ti sobre el agua. – Ven – dijo Jesϊs. Pedro bajσ de la barca y caminσ sobre el agua en direcciσn a Jesϊs. (Mateo 14:29 – NVI)

 

Conclusiσn

El mundo estα esperando ver dos testigos, el Elefante y el ratσn. El Elefante es el importante y el que puede hacer el trabajo. El mundo quiere ver a Jesϊs, pero Jesϊs se aparecerα (con algunas excepciones) sσlo en Sus santos. Esta es la manera que Ιl prefiere para aparecerse. Pero los ratones estαn tan ocupados confiando que pueden mover troncos que el Elefante no se encuentra ni a la vista.

Dios estα preparando a personas el dνa de hoy que se volverαn parte de los dos testigos de Apocalipsis, Capνtulo Once. Ellos pasarαn por muchas prisiones, por muchos rechazos, por muchas esperanzas diferidas. Ellos sufrirαn hambre. Ellos padecerαn sed. Ellos cargarαn su cruz con mucho sufrimiento en el lugar secreto de las escaleras. Ellos estarαn llegando a conocer a Dios.

Ellos estarαn vestidos de luto. Ellos nunca tomarαn la gloria de Dios para sν mismos. Ellos no practicarαn el comportamiento inmoral. Ellos no estarαn interesados en adquirir dinero.

Asν como Elνas, ellos harαn que haya sequνa (quizα sequνa espiritual). Como Eliseo, ellos actuarαn sin temor al hombre, aunque el poder del testimonio se suspenderα cuando el testigo verdadero haya sido completado asν como cuando Eliseo cayσ enfermo. Sin embargo, como el hombre muerto que fue arrojado en la cueva donde Eliseo habνa sido sepultado, ellos se pararαn sobre sus pies en el ϊltimo trompetazo y serαn llamados al cielo, dando asν el testimonio mαs grande que jamαs se haya visto sobre la tierra.

El mundo estα esperando ver dos testigos. Dos testigos no pueden aparecer hasta que algunos de los creyentes estιn dispuestos a ceder sus propias vidas para que el Seρor Jesϊs pueda vivir en ellos.

El temor mαs grande que Satanαs tiene es que una Iglesia que alguna vez estuvo ciega y que hoy juega en el mundo se aferre a los pilares del reino de Satanαs y por su propia muerte le dι fin a la maldad.

Luego Sansσn palpσ las dos columnas centrales que sostenνan el templo y se apoyσ contra ellas, la mano derecha sobre una y la izquierda sobre la otra. Y gritσ: “‘Muera yo junto con los filisteos!” Luego empujσ con toda su fuerza, y el templo se vino abajo sobre los jefes y sobre toda la gente que estaba allν. Fueron muchos mαs los que Sansσn matσ al morir, que los que habνa matado mientras vivνa. (Jueces 16:29, 30 – NVI)

Habνan dos columnas centrales. Una ejemplifica la sangre del Cordero. La otra representa el testimonio con poder de los dos testigos. Sansσn despreciσ su vida hasta la muerte.

Ellos lo han vencido por medio de la sangre del Cordero y por el mensaje del cual dieron testimonio; no valoraron tanto su vida como para evitar la muerte. (Apocalipsis 12:11 – NVI)

El Padre, el Hijo y el Espνritu Santo estαn listos para preparar a la Iglesia y al mundo para la venida a la tierra del Reino de Dios. ΏEstamos dispuestos a buscar fielmente Su Presencia hasta que todo lo que somos, todo lo que pensamos, todo lo que decimos y todo lo que hacemos sea un reflejo de la Presencia y voluntad de Dios?