PRIMERA DE TESALONICENSES 4:13-18

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PRIMERA DE TESALONICENSES 4:3-18

 

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Texto bνblico tomado de la Santa Biblia, Nueva Versiσn Internacional © 1999 por la Sociedad Bνblica Internacional. Todos los Derechos Reservados

 

Tomado de: Conceptos del Reino

 

Traducido por Carmen Αlvarez

 

 

Desde el Cielo sucederα una  gloriosa apariciσn del Seρor Jesϊs, habrα un llamado de batalla por los ejιrcitos del Cielo, se escucharα un poderoso grito del αngel lνder, sonarα la trompeta de Dios y comenzarα la resurrecciσn de los santos muertos y vivos. Este evento, el mαs grandioso de todos, sucederα inmediatamente despuιs de la gran tribulaciσn.

 

Cristo vendrα desde el Cielo y nos encontraremos con todos los santos de todos los tiempos para encontrarnos con Ιl en el aire. Pero debemos prepararnos hoy porque el Dνa de Cristo no llegarα hasta que haya habido una rebeliσn mundial en contra de toda autoridad legal y que el hombre pecador lleno de Satanαs sea revelado.

 

 

PRIMERA DE TESALONICENSES 4:13-18

 

Hermanos, no queremos que ignoren lo que va a pasar con los que ya han muerto, para que no se entristezcan como esos otros que no tienen esperanza. (I Tesalonicenses 4:13 - NVI)

 

‘Quι esperanza tenemos en el Evangelio de nuestro Seρor Cristo Jesϊs! Nuestra esperanza es que volveremos a ver a nuestros seres queridos nuevamente; no en un mundo borroso y distante de fantasνa espiritual, sino como personas palpables, alegres, que hablan y rνen, con quienes volveremos a reunirnos en la hora de comuniσn mαs grande de todos los tiempos.

 

No ignoramos acerca de nuestros seres queridos quienes han pasado al cielo por una breve estaciσn. Comprendemos que nuestros familiares y amigos estαn vivos y bien en la Presencia de Dios y de Cristo y de los αngeles electos. Si ellos han sido creyentes en la tierra, ellos estαn entre los santos de todas las ιpocas.

 

Somos nosotros, los que estamos vivos ahora, los que estamos caminando en el valle de la sombra y la muerte.

 

Los que no son salvos tienen mucha angustia cuando muere un ser querido. Para ellos es una pιrdida eterna del pariente o amigo. Pero nosotros los Cristianos tenemos la seguridad de que aquellos a quienes amamos estαn vivos y no estαn lejos de nosotros. Ellos estαn entre la gran nube de testigos que nos rodea.

 

No es ninguna tragedia cuando un alma se va al Cielo para estar con Dios y con el Cordero, y debemos de mostrar tanta esperanza, paz y alegrνa como podamos en nuestros servicios funerarios.

 

ΏAcaso no creemos que Jesϊs muriσ y resucitσ? Asν tambiιn Dios resucitarα con Jesϊs a los que han muerto en uniσn con ιl. (1 Tesalonicenses 4:14 - NVI)

 

La esperanza que tenemos de que veremos a nuestros seres queridos una vez mαs estα basada en la muerte y resurrecciσn de nuestro Seρor Cristo Jesϊs. Cada persona que ha muerto creyendo en Cristo estα con Jesϊs ahora. Ιl o ella estα “durmiendo” en Jesϊs. El espνritu y el alma estαn en el Cielo con el Seρor. Pero el cuerpo fνsico estα “durmiendo” por una breve estaciσn, habiendo sucumbido a la vejez, o enfermedad, o algϊn tipo de accidente o violencia.

 

Nuevamente, permνtenos declarar que no existe ninguna tragedia aquν. Sin importar el dolor, o la cantidad de destrucciσn del cuerpo fνsico, si el espνritu y el alma estαn habitando en la Presencia de Dios, del Cordero, de los santos y de los αngeles electos, entonces ningϊn daρo verdadero, ninguna maldad ha llegado a quien ha pasado de nuestra vista. Ni siquiera un pelo de ιl o ella ha perecido.

 

No hay razσn para sentir angustia prolongada del corazσn y de la mente. El ser querido no estα muerto, solo dormido por un corto perνodo. Lo veremos nuevamente pronto. El pariente o amigo serα reconocible, “humano”, como siempre lo hemos conocido, a excepciσn de que todo lo que era indeseable y de preocupaciσn para nosotros habrα desaparecido.

 

Cuando Jesϊs regrese, no regresarα solo. Dios enviarα con Jesϊs a quienes han muerto en la fe en Cristo. Nuestros seres queridos salvos regresarαn con el Seρor Jesϊs en Su apariciσn. Esta es la razσn por la que no nos afligimos por aquellos que se han ido para estar con el Seρor.

 

Conforme a lo dicho por el Seρor, afirmamos que nosotros, los que estamos vivos y hayamos quedado hasta la venida del Seρor, de ninguna manera nos adelantaremos a los que hayan muerto.  (1 Tesalonicenses 4:15 - NVI)

 

Aquν, Pablo estα hablando por el mandamiento directo de Cristo, “conforme a lo dicho por el Seρor”.

 

Cristo siempre es especialmente diligente en lo que respecta a los pasajes de las Escrituras que dicen de Su segunda venida porque habrα mucho engaρo relacionado con este evento glorioso. Las Escrituras son claras y debemos tener cuidado en seguir la Palabra del Seρor exactamente como estα escrita.

 

Nota la expresiσn, “hasta la venida del Seρor”. Cinco versνculos despuιs (5:2), Pablo habla sobre “el dνa del Seρor”, obviamente refiriιndose al pasaje anterior. Primera de Tesalonicenses 4:13-18 es la venida del Seρor, el Dνa del Seρor, el Dνa de Cristo. Es la primera resurrecciσn de entre los muertos.

 

La venida del Seρor y la hora de la resurrecciσn de entre los muertos son discutidas tambiιn en el Capνtulo Quince de Primera de Corintios y en los Capνtulos Diecinueve y Veinte del Libro de Apocalipsis.

 

Estamos hablando tambiιn de “aquel dνa” sobre el cual el Profeta Isaνas se refiere tan a menudo, el Dνa del Seρor, el Dνa de Cristo, la venida del Reino de Dios a la tierra.

 

La “esperanza bendita” de la Iglesia Cristiana es la venida de Cristo en las nubes del cielo, y la resurrecciσn y ascensiσn de los santos, muertos y vivos. Aparte de esta esperanza, somos de todas las personas de la tierra, los que mαs debemos de ser compadecidos.

 

Nuestro Seρor viene, “inmediatamente despuιs de la tribulaciσn de aquellos dνas” (Mateo 24:29), y luego volveremos a ser reunidos con nuestros seres queridos quienes han muerto en la fe. Despuιs nos reuniremos con ellos en las nubes para encontrarnos con el Seρor Jesϊs en el aire.

 

Entendemos de las Escrituras que una gran tribulaciσn estα por llegar a la tierra y un hombre poseνdo por Satanαs gobernarα las naciones del mundo. Los santos son llamados a estar firmes a travιs de todo lo que pase en la tierra. Dios nos protegerα de Satanαs si nos mantenemos inquebrantables ante Ιl. El creyente que aguante pacientemente hasta el fin, hasta la venida de Cristo sobre la tierra, serα salvo.

 

Habrα algunos Cristianos a quienes Dios mantendrα vivos a travιs de todo este periodo. Ellos estarαn viviendo sobre la tierra cuando Cristo Jesϊs regrese.

 

Los santos a quienes Dios haya ordenado para estar viviendo y sirviendo a Cristo en la hora del regreso del Seρor son verdaderamente un grupo privilegiado. Ellos nunca sentirαn la muerte fνsica. Ellos caminarαn erguidos a la gloria. Ellos serαn una compaρνa de eunucos quienes serαn resucitados y ascenderαn a encontrarse con Cristo en el aire sin tener que recostar sus cuerpos mortales por algϊn tiempo.

 

Pero a pesar de esta oportunidad especial, ellos no serαn resucitados antes de aquellos que duermen. Los santos fallecidos de toda la historia serαn resucitados primero. Luego aquellos que sigamos vivos sobre la tierra seremos trasformados instantαneamente, pasando de la vida en el cuerpo, a la vida en el Espνritu Santo.

 

Despuιs, quizα despuιs de “cuarenta dνas” de comuniσn (el Seρor ascendiσ cuarenta dνas despuιs de su resurrecciσn), saludando a viejos amigos, maravillαndonos juntos de la bondad y grandeza del Seρor Jesϊs, todos juntos nos elevaremos a las nubes a encontrarnos con el Seρor en el aire.

 

El Seρor mismo descenderα del cielo con voz de mando, con voz de arcαngel y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarαn primero. (1 Tesalonicenses 4:16 - NVI)

 

“El Seρor mismo descenderα del cielo.”

 

Esta es la venida del Seρor, el Dνa del Seρor, el Dνa de Cristo. Cristo vendrα del Cielo. Todo ojo Lo verα.

 

Primera de Tesalonicenses 4:13-18 es la tan esperada venida del Seρor de los Cielos, la esperanza bendita de la Iglesia. Durante este tiempo, cuando aparezca el Seρor, serα que “dos mujeres estarαn moliendo en un molino; la una serα tomada, y la otra serα dejada”. ΏAdσnde serα llevada? Serα llevada a encontrarse con Cristo en el aire. Ella es un “αguila”, alimentαndose del cuerpo y la sangre del Cordero. Ella irα hacia el Cordero asesinado.

 

ΏCuαndo serα llevada? Ella serα llevada “inmediatamente despuιs de la tribulaciσn de aquellos dνas” (ver el contexto de Mateo 24:41) pero antes de que la ira de Dios se vacνe. Lot, un ejemplo de los que son salvos, fue sacado de Sodoma antes de que cayera el fuego y destruyera a todos.

 

Escucha la Palabra de Dios.

 

Inmediatamente despuιs de la tribulaciσn de aquellos dνas (la gran tribulaciσn), “se oscurecerα el sol y no brillarα mαs la luna; las estrellas caerαn del cielo y los cuerpos celestes serαn sacudidos”.  (Mateo 24:29 - NVI)

 

 No es posible que el Seρor Jesϊs regrese a la tierra hasta que las cuatro grandes seρales que anuncian Su venida hayan pasado. Las Escrituras no pueden ser cambiadas. Si un αngel del Cielo mismo enseρa otro tipo de doctrina, lo rechazaremos. Cristo ha hablado claramente.

 

Los santos en Tesalonica, hace dos mil aρos, pensaron que Pablo quiso decir que el siguiente evento que sucederνa en la tierra serνa el regreso de Cristo. Muchos de ellos dejaron sus trabajos debido al inminente regreso de Cristo.

 

Nos hemos enterado de que entre ustedes hay algunos que andan de vagos, sin trabajar en nada, y que sσlo se ocupan de lo que no les importa.  (2 Tesalonicenses 3:11 - NVI)

 

Por esto, en Segunda de Tesalonicenses, Pablo les dijo a los santos en Tesalonica que regresaran a sus trabajos porque el Dνa de Cristo no vendrνa hasta que la rebeliσn mundial en contra de la autoridad hubiera sucedido, y que el hombre de pecado hubiera ascendido al Trono de Dios en el Templo de Dios en Jerusalιn, sentαndose en el Asiento dorado de la Misericordia, entre las alas del Querubνn de Gloria, declarando que ιl es dios todopoderoso y que no hay dios a excepciσn de ιl.

 

Como hemos mencionado, algunos creyentes en Tesalonica estaban convencidos de que Cristo regresarνa a la tierra inmediatamente. Con esto en mente, habνan abandonado sus trabajos y estaban esperando la Venida del Seρor. Fueron afortunados de que Pablo les dijera que regresaran a sus trabajos considerando que han pasado dos mil aρos desde entonces.

 

Y a ustedes que sufren, les darα descanso, lo mismo que a nosotros. Esto sucederα cuando el Seρor Jesϊs se manifieste desde el cielo entre llamas de fuego, con sus poderosos αngeles, para castigar a los que no conocen a Dios ni obedecen el evangelio de nuestro Seρor Jesϊs.   (2 Tesalonicenses 1:7,8 - NVI)

 

Las Escrituras nos informan que Cristo no vendrα hasta que la rebeliσn mundial contra la autoridad haya pasado, que el hombre de pecado haya sido descubierto, que el sol se haya oscurecido, que la luna haya dejado de dar su luz, que las estrellas hayan caνdo del cielo y que los cuerpos celestes hayan sido sacudidos.

 

Es posible que las cuatro ϊltimas seρales tengan un cumplimiento tanto fνsico como espiritual: Cristo ha sido destituido de la atenciσn del mundo como un simple filσsofo y maestro humano del pasado (se oscurecerα el sol); el testimonio de la Iglesia ha sido vencido (no brillarα mαs la luna, ya que ha sido cubierta por la “sangre” de la persecuciσn de los santos durante el tiempo del Anticristo); Satanαs y sus αngeles han sido echados del cielo (las estrellas caerαn del cielo); y los tronos espirituales en los cielos han sido sacudidos en preparaciσn para que los santos asciendan a los tronos que antes habνan sido ocupados por los seρores caνdos de los cielos (los cuerpos celestes serαn sacudidos.).

 

El Espνritu de Dios nos ha instruido cuidadosamente con respecto a los eventos que precederαn el regreso del Seρor del Cielo.

 

Dios tiene un propσsito para decirnos de las cosas que deben pasar, eventos que prepararαn a la Iglesia y al mundo para el regreso del Seρor. El propσsito de Dios es que podamos tener una conciencia, una visiσn, un entendimiento de la historia pasada, presente y futura. Cuando tenemos una “visiσn” de la historia, entonces podemos prepararnos adecuadamente.

 

Los santos de Dios no deben caminar a oscuras. El Dνa de Cristo no sorprenderα como un ladrσn al que vive en rectitud. Cristo nos ha dicho lo que debemos esperar. Cuando observemos la rebeliσn mundial en contra de la autoridad, al hombre de pecado sentado en el Templo de Dios, al sol oscurecerse, a la luna dejar de brillar, entonces sabremos que la llegada de Cristo estarα cerca, “a las puertas”. (Mateo 24:33)

 

Primera de Tesalonicenses 4:16 nos informa que el Seρor mismo descenderα del Cielo con voz de mando, con la voz del arcαngel, y con la trompeta de Dios. Esta es la venida de Cristo del cual Jesϊs hablσ en Mateo Capνtulo Veinticuatro, la hora en que dos estarαn en el campo; uno serα tomado y el otro dejado. (Mateo 24:40)

 

Observa en Primera de Tesalonicenses 4:16

 

El Seρor mismo descenderα del cielo con voz de mando, con voz de arcαngel y con trompeta de Dios, y los muertos es Cristo resucitarαn primero. (1 Tesalonicenses 4:16 – NVI)

 

Compαralo con el siguiente pasaje de Mateo 24:30,31

 

La seρal del Hijo del Hombre aparecerα en el cielo, y se angustiarαn todas las razas de la tierra. Verαn al Hijo del Hombre venir sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria. Y al sonido de la gran trompeta mandarα a sus αngeles; y reunirαn de los cuatro vientos a los elegidos, de un extremo al otro del  cielo. (Mateo 24:30,31 – NVI)

 

Desde el Cielo sucederα una gloriosa apariciσn, un grito de batalla por los ejιrcitos del Cielo, un poderoso llamado del αngel lνder, el sonido de la trompeta de Dios y la resurrecciσn de los santos muertos y vivos. Todo esto sucederα inmediatamente despuιs de la gran tribulaciσn.

 

Cuando la Iglesia y el mundo hayan sido preparados, cuando el trigo y la mala hierba hayan llegado a la madurez, el Seρor Jesϊs regresarα. La mala hierba serα atada en manojos para quemarla. El trigo, los santos del Seρor, serα glorificado en justicia en el reino de su Padre.

 

La llegada del Hijo del Hombre no serα un evento secreto. Serα como el relαmpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente (Mateo 24:27).

 

Despuιs de que Jesϊs puso muy en claro que no regresarνa en secreto, de todos modos estamos enseρando un “rapto secreto”. ΏAlgϊn dνa aprenderemos?

 

De acuerdo con Mateo 24:30,31, el Hijo del Hombre “vendrα sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria”. Cuando suene la trompeta de Dios, los αngeles juntarαn a los elegidos de Cristo desde un extremo del cielo hasta el otro.

 

Primera de Tesalonicenses nos enseρa que habrα una voz de mando, la voz de un arcαngel (quizα ordenando a los αngeles a juntar a los elegidos) y el sonido de la trompeta de Dios.

 

Las “nubes” son mencionadas y la reuniσn de los elegidos en Cristo. Cristo traerα a todos Sus santos, Sus elegidos, con Ιl. Los que estemos vivos sobre la tierra en ese momento seremos “arrebatados juntamente con ellos”.

 

Esta es la misma reuniσn de los elegidos mencionada en el Capνtulo Veinticuatro del Libro de Mateo.

 

Los “elegidos”, como se nos ha dicho tantas veces en los escritos del Nuevo Testamento, son la gente, tanto Judνos como Gentiles, que Dios ha llamado para que salgan del mundo y que Dios le ha dado a Cristo. (Romanos 8:33; 9:11; 11:7; Colosenses 3:12; Tito 1:1; I Tesalonicenses 1:4; II Timoteo 2:10)

 

Cristo vendrα del Cielo y seremos arrebatados juntamente con todos los santos de todos los tiempos para encontrarnos con Ιl en el aire. Pero debemos prepararnos hoy porque el Dνa de Cristo no vendrα hasta que haya habido una revuelta mundial en contra de toda autoridad legal y el hombre pecador lleno de Satanαs sea mostrado.

 

Jesϊs destruirα a este hombre, el Anticristo, con la gloria de Su venida.

 

Pero ahora, gran oscuridad se viene sobre nosotros. Debemos prepararnos orando, aprendiendo la Palabra de Dios, viviendo lo que aprendemos y consagrando nuestras vidas, a nuestros seres queridos y nuestras posesiones a Cristo.

 

Si estamos viviendo descuidadamente y con tranquilidad hoy, no podremos aguantar las circunstancias que vendrαn. Caeremos. Pero si aprendemos a confiar en Cristo hoy, escaparemos los eventos que pasarαn y estaremos firmes en victoria y alegrνa ante el Hijo del Hombre.

 

Hoy, cada santo debe prepararse a sν mismo y a su familia en oraciσn, reuniιndose con discνpulos fervientes, comportαndose como deben comportarse los Cristianos. Debemos desenredarnos de las atenciones del mundo y comenzar a vivir como soldados discνpulos de Cristo.

 

Hay una guerra espiritual que debe ser peleada antes de que el Seρor regrese del Cielo. Preparιmonos para que no nos sorprendan desprevenidos.

 

Luego los que estemos vivos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados junto con ellos en las nubes para encontrarnos con el Seρor en el aire. Y asν estaremos con el Seρor para siempre.  (1 Tesalonicenses 4:17 - NVI)

 

Pablo estα enfatizando la ascensiσn, la reuniσn de los electos para estar por siempre con el Seρor Jesϊs. Pero sabemos que el arrebato no puede suceder hasta que los elegidos hayan sido primero resucitados, que hayan sido reunidos con sus cuerpos en el estado de vida eterna.

 

Pablo menciona la resurrecciσn en otro pasaje:

 

En un instante, en un abrir y cerrar de ojos, al toque final de la trompeta. Pues sonarα la trompeta y los muertos resucitarαn con un cuerpo incorruptible, y nosotros seremos transformados.  (1 Corintios 15:52 - NVI)

 

“Seremos transformados.” Aquellos que estιn vivos y que se queden hasta la venida del Seρor del Cielo serαn personas de gran fe, de vida espiritual madura. Ellos estarαn viviendo en lugares celestiales en Cristo. Se les requerirα mantenerse firmes con sus ojos puestos fijamente sobre Jesϊs mientras los procesos de la vida que hay en ellos sean convertidos de carne y sangre, de digestiσn y metabolismo, en la fuerza de vida del Espνritu de Dios.

 

Los santos vivientes serαn transformados de seres mortales a seres inmortales mientras estαn fνsicamente conscientes sobre la tierra. ‘Piιnsalo! Entonces podrαn reunirse en comuniσn amorosa con aquellos cuyos cuerpos (algunos de los cuales han estado en la sepultura por miles de aρos) acaban de surgir de la tierra y de las aguas.

 

Cuando suene la trompeta de Dios, a cada persona que profesa fe en Cristo se le requerirα tomar una decisiσn. O poseerα la fe y el “aceite” para ir a encontrarse con el Seρor o caerα en incredulidad y desobediencia.

 

La habilidad de cada individuo para responder a la trompeta de la resurrecciσn estarα determinada por la preparaciσn que haya tenido antes de esa hora predestinada. “‘Recuerda a la mujer de Lot!”

 

“Para encontrarnos con el Seρor en el aire”. No nos encontramos con el Seρor en el Cielo. Lo encontraremos en el aire, justo sobre nuestras cabezas, donde la unidad gloriosa de los santos en Cristo en Dios podrα dar testimonio al mundo. (Juan 17:21-23)

 

Hoy, Satanαs y sus αngeles gobiernan la tierra desde sus tronos en el aire sobre nosotros. Pero Cristo asignarα a Sus santos a sus posiciones sobre esos tronos en preparaciσn para Su descenso en el Monte de los Olivos para tomar Su posiciσn legar sobre el Trono de David.

 

El propσsito de la primera resurrecciσn de entre los muertos es de cambiar a los ocupantes de los tronos en el aire que influyen en el comportamiento de las personas de la tierra. Los seρores perversos de los cielos serαn echados y los santos tomarαn sus lugares. Solo los santos victoriosos estαn calificados para participar en la primera resurrecciσn de entre los muertos. Los creyentes restantes no estαn autorizados, ni son lo suficientemente competentes para sentarse en los tronos impresionantes en el aire que gobiernan la tierra.

 

Oscuridad espiritual estα llenando al mundo hoy en dνa. Se volverα mαs oscura todavνa, mucho mαs oscuro de lo que estα hoy. Una era de horrores morales estα sobre nosotros. Tanto Cristo como el Anticristo perfeccionarαn sus imαgenes en las personalidades de los seres humanos. El trigo y la mala hierba madurarαn uno al lado del otro.

 

A la “medianoche”, a la hora de mayor oscuridad, se escucharα el llamado: “‘Ve y encuιntrate con el Seρor Jesϊs!” El Cordero sacrificado aparecerα en los cielos sobre nosotros. Aquellos que viven comiendo Su cuerpo y bebiendo Su sangre serαn elevados hacia Ιl. La Venida Eterna harα un llamado y la Vida eterna en los santos contestarα.

 

Aquellos que estιn llenos del espνritu del mundo, Cristianos o no, estarαn confinados a la tierra. Ellos no podrαn dejar todo y elevarse a estar con Cristo. Asν como la esposa de Lot, voltearαn hacia atrαs. Ese ϊnico acto final de incredulidad y desobediencia sellarα sus condenas. Las puertas eternas se cerrarαn en sus caras. Serαn puestos en las tinieblas de afuera. Habrα llanto y crujir de dientes.

 

Aquellos que estαn enseρando a los creyentes que serαn elevados en su negligencia y tibieza a encontrarse con el Seρor y a regresar con Ιl al Paraνso estarαn gritando en terror en ese Dνa, y los seguidores a quienes engaρaron junto con ellos.

 

Los pecadores estαn aterrados en Siσn; el temblor atrapa a los impνos: ΏQuiιn de nosotros puede habitar en el fuego consumidor? (Isaνas 33:14 - NVI)

 

“‘Los pecadores de Siσn!” ‘No los pecadores en el mundo sino los de la casa de Dios!

 

‘Ay de los que suspiran por el dνa del SEΡOR! ΏDe quι les servirα es dνa si va a ser de oscuridad y no de luz? Serα como cuando alguien huye de un leσn y se le viene encima un  oso, o como cuando al llegar a su casa, apoya la mano en la pared y lo muerde una serpiente.  (Amos 5:18,19 - NVI)

 

Sabemos que si hemos sido fieles al Seρor seremos recogidos a Ιl para estar con Ιl por siempre. Sabemos que volveremos a reunirnos con nuestros seres queridos quienes han fallecido. Nos “consolamos unos a otros con estas palabras” con respecto a la venida de Cristo.

 

Tenemos pesar y dolor ahora porque no somos parte del mundo actual. Nos estamos preparando para la batalla final que nos espera mαs adelante. No tenemos miedo; estamos parados dentro de la Palabra de Dios Todopoderoso.

 

Muchos de nuestros amigos creyentes profesan a Cristo pero estαn muy tranquilos en el mundo. Ellos dicen ser “Judνos”, dicen pertenecer al pueblo del Seρor, pero desprecian a quienes estαn aguantando la carga de su cruz. Ellos no comprenden por quι estamos rechazando al mundo cuando ellos aparentemente  poseen tanto a Cristo como al mundo.

 

Un dνa no muy lejano, nuestro Seρor aparecerα en el cielo. Aquellos que temen al Seρor y confνan sσlo en Ιl serαn llenados de gloria. Ellos se elevarαn para estar por siempre con el Seρor Jesϊs, con los santos y con los santos αngeles.

 

Las multitudes que han sido tentadas a servir tanto a Cristo como al dinero se irαn cabizbajas con sus “tesoros”. No podrαn elevarse a encontrarse con el Seρor en el aire. Han sido desobedientes al Evangelio y su desobediencia ha cerrado contra ellos mismos las puertas del Reino.

 

Que el Seρor Jesϊs estι con todos los que lo aman con sinceridad.