LA RESOLUCIÓN

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LA RESOLUCI׃N

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Texto bםblico tomado de la Santa Biblia, Nueva Versiףn Internacional. ©999 por la Sociedad Bםblica Internacional

Traducido por Carmen E. ֱlvarez

Quizב se deba a que estamos acostumbrados a razonar en forma deductiva nuestra interpretaciףn del Nuevo Testamento por el que tendemos a seleccionar y dar preferencia a un aspecto de la verdad Divina y a rechazar el otro aspecto de esa misma verdad. Un ejemplo actual es cuando ponemos tanto יnfasis en la gracia y la fe hasta casi excluir por completo el papel vital que tiene en la redenciףn Cristiana el comportamiento justo, santo y obediente.

Cuando estamos dispuestos a leer al Nuevo Testamento sin usar los anteojos de axiomas preconcebidos podemos observar que desde los Evangelios hasta el Apocalipsis el comportamiento justo, santo y obediente se enfatiza a un mayor grado de lo que se enfatizan la gracia y la fe.

En nuestra יpoca Dios nos estב dirigiendo a que regresemos a la vida justa, santa y obediente, pero muchos creyentes no se van a arrepentir hasta que comprendan que necesitan presentar un comportamiento justo. El Apףstol Pablo, en el segundo capםtulo de la Carta a los Gבlatas, presenta la soluciףn bםblica a la aparente contradicciףn del conflicto en el programa Divino de la redenciףn entre el papel que tiene la fe y el papel que tiene el comportamiento santo.

LA RESOLUCI׃N

Existen unos cuantos pasajes en el Nuevo Testamento que hablan sobre la gracia Divina, sobre la salvaciףn por medio de la gracia. El resto del texto, desde los Evangelios hasta el Apocalipsis, enfatiza un comportamiento santo. Ya que indudablemente este es el caso, es claro que el Espםritu Santo estב enseסבndonos que tanto la gracia como el comportamiento santo son esenciales para la salvaciףn Cristiana.

¿Cףmo es que la enseסanza Cristiana se ha alejado tanto de la realidad? ¿Serב acaso porque el hombre, con su amor a sם mismo, desea hacer que la gracia sea el תnico aspecto esencial de la salvaciףn para que en caso de que יl desee pecar un poco, o de que tenga miedo de caer, pueda tener la confianza de que no tendrב que sufrir por su comportamiento? ¿Serב esta la razףn por la que presentamos un desequilibrio en las Escrituras?

O serב porque nos imaginamos que Dios es un Santa Claus de buen corazףn que sonrםe ante el comportamiento moral de los Cristianos Norteamericanos diciendo, “¡Ni modo, asם son los niסos!” Simplemente no podemos imaginarnos al buen Jesתs tomando nuestra moneda de oro y enviבndonos a las tinieblas de afuera. Esos pasajes de la Biblia han de ser para los Judםos o para alguien de alguna otra parte.

Nosotros hoy en dםa conocemos muy poco de la severidad de Dios.

O serב porque Satanבs estב intentando convencer a la creaciףn de que quienes pequen ciertamente no morirבn, esperando de alguna manera que esto se aplique a יl.

Cualquiera que sea la razףn, las enseסanzas y las predicaciones Cristianas se han alejado completamente de las Escrituras en su יnfasis exagerado sobre la gracia hasta casi descuidar el papel que la justicia, la santidad, y la obediencia estricta al Padre tienen en la salvaciףn Cristiana.

Pablo dice que somos justificados por la fe. Santiago dice que somos justificados por las obras. Te pregunto ¿la Carta de Santiago realmente estב en el canon del Nuevo Testamento? Si realmente lo estב, entonces ¿por quי son ignoradas sus palabras? Piensa ¿por quי son ignoradas las numerosas advertencias que fueron dadas por el Seסor Jesתs y por el Apףstol Pablo con respecto al temido destino que tendrבn los siervos del Seסor que no obedecen Su voluntad con diligencia, que siguen obedeciendo su naturaleza pecaminosa?

Pablo dice que somos aceptados por Dios en base a la gracia y la fe.

Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, no por obras, para que nadie se jacte.  (Efesios 2:8,9 NVI)

Santiago dice que somos aceptados por Dios en base a nuestras obras.

¿No fue declarado justo nuestro padre Abraham por lo que hizo cuando ofreciף sobre el altar a su hijo Isaac? Ya lo ves: Su fe y sus obras actuaban conjuntamente, y su fe llegף a la perfecciףn por las obras que hizo. Asם se cumpliף la Escritura que dice: “Le creyף Abraham a Dios, y esto se le tomף en cuenta como justicia”, y fue llamado amigo de Dios. Como pueden ver, a una persona se le declara justa por las obras, y no sףlo por la fe.  (Santiago 2:21-24 NVI)

“No por obras, para que nadie se jacte.”

“A una persona se le declara justa por las obras, y no sףlo por la fe.”

¿Acaso son Palabra de Dios estas dos declaraciones? ¿Acaso son igualmente verdaderas?

En apariencia parecen contradecirse. ¿Serב bueno ignorar la contradicciףn? ¿Habrב alguna resoluciףn satisfactoria? Si no existe una resoluciףn entonces o los Escritos de Pablo o la Carta de Santiago deben ser removidos de la Biblia.

¿Cuבl de los dos quieres remover?

En realidad no existe contradicciףn. El propףsito de la gracia es ponernos en el camino para comenzar a comportarnos con justicia y santidad. ֹste es el propףsito de la gracia Divina bajo el pacto nuevo. Si vemos la gracia de cualquier otra manera entonces hemos sido engaסados.

Pablo nos dio la resoluciףn en el siguiente pasaje. Observיmoslo cuidadosamente.

Nosotros somos judםos de nacimiento y no pecadores paganos. Sin embargo, al reconocer que nadie es justificado por las obras que demanda la ley sino por la fe en Jesucristo, tambiיn nosotros hemos puesto nuestra fe en Cristo Jesתs, para ser justificados por la fe en יl y no por las obras de la ley; porque por יstas nadie serב justificado. Ahora bien, cuando buscamos ser justificados por Cristo, se hace evidente que nosotros mismos somos pecadores. ¿Quiere esto decir que Cristo estב al servicio del pecado? ¡De ninguna manera! Si uno vuelve a edificar lo que antes habםa destruido, se hace transgresor. Yo, por mi parte, mediante la ley he muerto a la ley, a fin de vivir para Dios. He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo sino que Cristo vive en mם. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amף y dio su vida por mם.  (Gבlatas 2:15-20 NVI)

Nosotros que somos Judםos de nacimiento y nopecadores paganos”. Pablo le estaba recordando a Pedro que יl, Pablo, era Judםo de nacimiento y no un pecador pagano. Pablo le estaba diciendo: “¡Mםrame! Yo, un Judםo, estoy confiando en Cristo en lugar de confiar en la Ley de Moisיs. Yo no soy uno de esos pecadores paganos. Pedro, ¡no estבs tratando con un Gentil!”

Pedro estaba indeciso entre su crianza bajo la Ley de Moisיs y la gracia y la fe que Pablo estaba enseסando. Recuerda que sףlo al Apףstol Pablo se le dio la explicaciףn de la transiciףn de Moisיs a Cristo.

Pablo escribiף algunas cosas que segתn Pedro eran difםciles de comprender y que estaban siendo interpretados falsamente por algunos (probablemente Cristianos influidos por los Gnףsticos) para su propia destrucciףn. De hecho, esto estב sucediendo hoy en dםa en las iglesias Cristianas. Parece ser que a veces no comprendemos para nada a Pablo y pensamos que יl dijo que no tenemos que vivir con justicia.

Al reconocer que nadie es justificado por las obras que demanda la ley sino por la fe en Jesucristo. Aquם es donde yace el problema. Nosotros los Gentiles hemos interpretado que Pablo quiso decir que no tenemos que vivir con justicia porque somos salvos por la gracia y no por las obras.

Cuando Pablo hablף sobre las “obras” יl no se estaba refiriendo al comportamiento justo sino a la Ley de Moisיs. Nadie es justificado por las obras que demanda la ley sino por la fe en Jesucristo. Aquם no se estב contrastando la fe y el comportamiento justo sino la fe y la Ley de Moisיs.

Tambiיn nosotros hemos puesto nuestra fe en Cristo Jesתs, para ser justificados por la fe en יl y no por las obras de la ley. “Hasta nosotros los Judםos estamos buscando en Cristo el poder agradar a Dios por la fe en ֹl y no por observar el dםa de reposo, la circuncisiףn, la leyes dietיticas, y los dםas de fiesta.”

Porque por יstas [las obras de la ley] nadie serב justificado. “Pedro, entiende. Dios ya no justificarב a nadie por obedecer la Ley de Moisיs, ya que Cristo ha muerto sobre la cruz. Asם que ¿por quי estבs tratando de poner a los Gentiles nuevamente bajo la Ley?”

Ahora bien, cuando buscamos ser justificados por Cristo. Los Judםos estaban acostumbrados a complacer a Dios adhiriיndose estrictamente a la Ley de Moisיs. Ahora Pablo nos estב diciendo que debemos buscar agradar a Dios siguiendo a Cristo.

Se hace evidente que nosotros mismos somos pecadores. ¿Quiere esto decir que Cristo estב al servicio del pecado? Es de suma importancia que comprendamos el concepto que se presenta en este enunciado. La enseסanza Cristiana sobre la gracia es una tremenda piedra de tropiezo para los Judםos que quieren ser justos y rectos. El Judםo que cumple la Ley de Moisיs estב buscando comportarse con justicia y santidad porque esto es lo que se le ha enseסado toda su vida.

Cuando los Cristianos, malentendiendo cףmo funciona el pacto nuevo, le explican al Judםo que ya no tiene que ser justo, ¿quי es lo que va a pensar? ¿Acaso no tratarב de salvar su vida huyendo de estos Cristianos, hijos de Satanבs (asם como son considerados por los Musulmanes—y con buena razףn)?

Si el Cristiano sigue pecando mientras clama ser “salvo por la gracia”, entonces cualquier persona razonable se justificarםa en creer que Cristo promueve el pecado. La manera en que nosotros los Cristianos nos comportamos le da al mundo razףn para creer que Cristo es el autor del pecado. ¿Y por quי no habrםan de creer esto? ¡Nosotros mismos lo creemos! ¡Enseסamos y creemos que Cristo vino y dio Su vida sobre la cruz para que nosotros no tengamos que vivir con rectitud y justicia! ¿No es asם?

¡De ninguna manera! ¿Acaso Cristo aprueba el pecado? ¡De ninguna manera! ¿Acaso las buenas nuevas Cristianas son que podemos seguir pecando sin ser penalizados? ¿Lo son o no? En יsta יpoca Dios estב buscando en nosotros veracidad e integridad y nosotros estamos confundidos. Nosotros no comprendemos el pacto nuevo.

Si uno vuelve a edificar lo que antes habםa destruido, se hace transgresor. ¿Quי fue lo que Pablo destruyף que podםa volver a edificar si יl quisiera? ¿Acaso no fue el tipo de vida que Pablo describiף en el sיptimo capםtulo de la Carta a los Romanos?

Antes de que se volviera a Cristo, Pablo estaba en una relaciףn infructuosa con la Ley de Moisיs. La Ley le exigםa a Pablo que no codiciara. Pablo, contando sףlo con la ayuda de su poder de voluntad para obedecer la Ley, procedםa a codiciar. ֹsta es la ley del pecado y la muerte —la relaciףn de la Ley de Moisיs con nuestra naturaleza pecaminosa.

Pablo estב diciendo, “Si yo regreso al comportamiento infructuoso del hombre que estב bajo la Ley de Moisיs, continuamente esforzבndome sin esperanza en contra de mi naturaleza pecaminosa, demuestro sin lugar a duda que soy transgresor. ¿Es esto lo que quieres Pedro? ¿Quieres que regrese a aquello que nunca me ayudף a complacer a Dios?”

“Pedro, estבs enseסando que quienes no obedecen la Ley de Moisיs son pecadores, y que por esto estבn haciendo de Cristo el ministro del pecado. Pero yo te estoy diciendo que no comprendes el pacto nuevo.”

Yo, por mם parte, mediante la ley he muerto a la ley, a fin de vivir para Dios. “La Ley me llevף a la cruz con Jesucristo. La ley me matף. Ahora la Ley ya no tiene dominio sobre mם porque la Ley controla sףlo a los muertos, no a los vivos.

“Escucha Pedro, (y todos nosotros los Cristianos), no morם a la Ley para que pudiera hacer lo que me placiera. Morם a la Ley para que pudiera vivir para Dios.”

Aquם mero estב el catastrףfico malentendido. No somos libres de la ley de Moisיs para que podamos hacer lo que nos plazca. Somos libres de la Ley de Moisיs para que nos podamos casar con Jesucristo. Estamos  viviendo para Dios pero jugando con las reglas de un juego diferente.

Estamos buscando ser justificados por Cristo. El matrimonio con Cristo Jesתs es infinitamente mבs exigente que la Ley de Moisיs. Estar casado con Cristo, morar en Cristo, significa que estamos en una relaciףn personal e intensa con ֹl las veinticuatro horas de todos los dםas, los siete dםas de la semana. Nuestra vida completa debe ser entregada a Cristo y debe volverse Cristo.

Ser libres de la Ley de Moisיs no significa que ya no estemos bajo la ley de Dios. Significa que hemos cambiado de la ley moral escrita sobre tablas de piedra a la ley Divina eterna escrita en nuestra mente y en nuestro corazףn. La ley Divina estב siendo escrita dםa con dםa, semana con semana, conforme por medio del Espםritu de Dios estamos venciendo el mal que se nos presenta cada dםa.

He sido crucificado con Cristo. El mףvil esencial de la vida Cristiana es unidad con la muerte y resurrecciףn de Cristo. Hasta que no nos consideremos muertos con Cristo y resucitados con ֹl y a la derecha del Padre no hemos comenzado el camino a la vida eterna.

Aunque tienen algo de fidelidad teolףgica nuestros trillados, baratos y superficiales “cuatro pasos de la salvaciףn”, en realidad יstos alejan a la persona de una vida de discipulado. Los cuatro pasos suponen que podemos comprar un boleto al Cielo y luego esperar hasta morir o hasta ser “arrebatados” al Cielo. ¡Quי tremenda perversiףn del pacto nuevo!

No comenzamos a ser Cristianos hasta que nos consideremos muertos con Cristo y resucitados con Cristo. Sin embargo no existe un creyente entre cien en los Estados Unidos que realmente haya muerto con Cristo, que estי presentando su cuerpo como sacrificio vivo a Dios, que se estי negando a sם mismo, tomando su cruz, y siguiendo a Jesתs.

Quizב me acuses de no tener la menor idea de lo que estoy hablando. Espero que tengas razףn. Mira alrededor de tu asamblea; mejor aun, mira en tu propio corazףn y ve si es verdad que estבs viviendo una vida crucificada, que estבs presentando tu cuerpo como sacrificio vivo a Dios, que te estבs negando a ti mismo, tomando tu cruz, y siguiendo a Jesתs.

De lo que estamos hablando es de la resoluciףn del aparente conflicto entre la fe y las obras presentadas por los escritos de Pablo y Santiago.

Estamos diciendo que la verdadera fe del Evangelio requiere de una vida crucificada, de que nos neguemos a nosotros mismos, de una obediencia a Cristo portadora de la cruz. De esta manera nuestro comportamiento justo excede el comportamiento justo de los Escribas y Fariseos, no nuestro comportamiento justo imputado sino nuestro comportamiento verdadero de justicia.

¿Por quי? Porque lo תnico que tenםan los Escribas y Fariseos era la ley del pecado y la muerte, la interacciףn de la Ley de Moisיs y sus naturalezas pecaminosas. Pero nosotros, conforme somos crucificados y resucitados con Cristo, estamos creciendo cada dםa en la Naturaleza justa de Cristo Jesתs, una naturaleza justa que se manifiesta a sם misma en pensamiento, palabras, y actos santos —comportamiento justo y santo que puede ser visto por los vecinos y que harב que ellos glorifiquen a Dios.

¿Puedes ver que sin la fe es imposible comenzar el verdadero y תnico camino hacia la vida eterna, y que si la fe no estב produciendo una creaciףn nueva y justa entonces estב muerta? Asם que la aparente contradicciףn presentada por Pablo y Santiago estב completa y totalmente resuelta.

¿Somos justificados por la fe? ¡Absolutamente!

¿Somos justificados por las obras? ¡Absolutamente! Cuando no vemos transformaciףn en el carבcter sabemos sin lugar a duda que no estב presente la fe que salva.

Y ya no vivo yo sino que Cristo vive en mם. Si ya te has considerado muerto y has dejado de vivir, entonces ya no estבs atado a la Ley de Moisיs y Cristo puede perfeccionar Su Vida en ti. Si Cristo estב viviendo en ti tu comportamiento lo reflejarב. ¿Cףmo podrםa Cristo estar viviendo en alguien y que esa persona no creciera en la habilidad para distinguir entre el bien y el mal, y que no poseyera la voluntad y el poder de escoger el bien y rechazar el mal? No nos engaסemos. No es posible que Cristo estי viviendo en alguien y que ese individuo no estי creciendo en comportamiento justo, santo y obediente.

¡Es absolutamente imposible! La persona que dice que conoce al Seסor y no obedece los mandamientos de Cristo y Sus Apףstoles es un mentiroso. No existe la verdad en יl. Es tan sencillo como eso.

Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amף y dio su vida por mם. Vivir por la fe en el Hijo de Dios significa llevar ante ֹl toda decisiףn que tengamos que tomar, llevar nuestra mente a estar bajo Su control, llevar nuestra lengua a estar bajo Su control, llevar nuestras acciones a estar bajo Su control. Significa avanzar continuamente hacia Jesתs en todo lugar, en toda situaciףn, en todo tiempo. Significa morar en ֹl. Significa llegar a ser parte de Su vida.

Si Cristo se vuelve nuestra vida, entonces cuando ֹl aparezca nosotros nos apareceremos con ֹl.

No existe salvaciףn Divina si no hay transformaciףn moral. La salvaciףn no es un pase para salir del Infierno y un boleto que nos admite al Cielo (como es comתnmente enseסado). La salvaciףn es nuestro cambio de la persona y las obras de Satanבs a la Persona y obras de Dios en Cristo. Esto es lo que es la salvaciףn —transformaciףn moral.

No somos salvos para ir al Cielo. Esto no se encuentra en la Biblia. Mבs bien somos salvos para poder tener comuniףn con Dios y para estar capacitados y tener la habilidad de ejercer la diversidad de tareas que se requieren en el establecimiento y la operaciףn del Reino de Dios. Dios necesita personas transformadas que puedan servir como piedras vivas en Su Templo eterno, como miembros de la Esposa del Cordero, como miembros del Cuerpo de Cristo, como real sacerdocio que pueda gobernar sobre las naciones salvas sobre la tierra, como jueces de hombre y בngeles, etc. Estos papeles y יstas tareas (y existen numerosas mבs) sףlo pueden ser cumplidas por personas que estבn viviendo por la Vida de Jesucristo, que han sido formadas a Su imagen, y que estבn morando en descanso tranquilo en Cristo y el Padre.

Tito habla sobre el papel que tiene el comportamiento justo y su relaciףn con la gracia Divina:

En verdad, Dios ha manifestado a toda la humanidad su gracia, la cual trae salvaciףn y nos enseסa a rechazar la impiedad y las pasiones mundanas. Asם podremos vivir en este mundo con justicia, piedad y dominio propio, mientras aguardamos la bendita esperanza, es decir, la gloriosa venida de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. ֹl se entregף por nosotros para rescatarnos de toda maldad y purificar para sם un pueblo elegido, dedicado a hacer el bien.  (Tito 2:11-14 NVI)

El Cristiano dirב, “Pablo no dijo que tenםamos que vivir en este mundo con justicia, piedad y dominio propio. Sףlo dijo que esto eso es lo que la gracia nos enseסa a hacer, no que realmente tuviיramos que hacerlo para ser salvos.” Asם de desesperados estamos para comprobar que nuestro comportamiento no es un aspecto esencial de nuestra salvaciףn.

Si nos adentrבramos mבs en el pasaje podrםamos observar que Cristo se dio a Sם mismo a nosotros con el propףsito de redimirnos de toda la maldad y de purificarnos como un pueblo que Le pertenece de manera especial. Ahora te pregunto, ¿no serב cierto que si no somos redimidos del comportamiento malo ni purificados de toda impureza, que el propףsito de Cristo de darse a Sם mismo por nosotros habrב sido abortado? ¿Serב razonable pensar que aunque no seamos redimidos de toda maldad, aunque no seamos purificados de toda impiedad, aunque no estemos ansiosos de hacer lo bueno, de todos modos ֹl nos considerarב un pueblo que Le pertenece de manera especial?

Anteriormente mencionamos Efesios 2:8,9:

Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, no por obras, para que nadie se jacte.  (Efesios 2:8,9 NVI)

Estos dos versםculos son fundamentales en el pensamiento Cristiano. Me fueron dados cuando aceptי al Seסor por primera vez en 1944 mientras estuve de servicio en el Cuerpo de Marina.

Pero nunca se me informף del versםculo que le sigue. ¿Me pregunto porquי? No es buena costumbre tomar versםculos fuera de su contexto, pero es la תnica manera que puedes fundamentar la postura Cristiana actual.

Si consideras Efesios 2:10 (el versםculo “huיrfano”) verבs a lo que me refiero.

Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesתs para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en prבctica.  (Efesios 2:10 NVI)

¡Vaya! ¡Quizב esto cambie nuestro entendimiento de Efesios 2:8,9!

Fuimos creados en Cristo Jesתs para buenas obras. Es mבs, Dios preparף יstas buenas obras por adelantado (probablemente desde el principio del mundo) para que las hiciיramos.

De hecho si leemos el contexto de Efesios 2:8,9, comenzando con el versםculo dieciocho del Capםtulo Uno y concluyendo con el versםculo diez del Capםtulo Dos, estudiando y considerando cuidadosamente cada versםculo, veremos que la forma en que se aplica actualmente Efesios 2:8,9 como un boleto al Cielo es una terrible perversiףn de la intenciףn que tuvo el Apףstol. Realmente representa un pensamiento parcial e influenciado, que no es merecedor de maestros y expositores devotos y competentes.

Si esto no fuera suficiente para demostrar sin lugar a duda que la fe en Cristo y la transformaciףn moral estבn al mismo nivel en cuanto a reconciliarnos con Dios, tenemos la variedad de advertencias estrictas del Seסor Jesתs con respecto a los creyentes que no muestran el fruto del comportamiento justo.

Todos recordamos cףmo el Seסor dijo que la rama que no dי fruto serב cortada de la Vid, es decir, de Sם mismo; y como Les dijo a los miembros de la iglesia de Tiatira que ֹl iba a tratar a cada miembro de acuerdo con sus obras.

A los hijos de esa mujer los herirי de muerte. Asם sabrבn todas las iglesias que yo soy el que escudriסa la mente y el corazףn; y a cada uno de ustedes lo tratarי de acuerdo con sus obras.  (Apocalipsis 2:23 NVI)

¿Recuerdas tambiיn algunos de los pasajes en los que Pablo nos advirtiף con respecto al destino del creyente que sigue viviendo en la lujuria y las pasiones de su cuerpo? Pablo dijo que si nosotros los Cristianos vivimos obedeciendo las pasiones de nuestro cuerpo, moriremos espiritualmente. En el contexto יl quiso decir que evitarםamos la redenciףn de nuestro cuerpo fםsico.

Porque si ustedes viven conforme a ella [naturaleza pecaminosa], morirבn; pero si por medio del Espםritu dan muerte a los malos hבbitos del cuerpo, vivirבn.  (Romanos 8:13 NVI)

Pablo dijo en la Carta a los Gבlatas que si nosotros los Cristianos seguimos pecando no heredaremos el Reino de Dios.

Las obras de la naturaleza pecaminosa se conocen bien: inmoralidad sexual, impureza y libertinaje; idolatrםa y brujerםa; odio, discordia, celos, arrebatos de ira, rivalidades, disensiones, sectarismos, y envidia; borracheras, orgםas, y otras cosas parecidas. Les advierto ahora, como antes lo hice, que los que practican tales cosas no heredarבn el reino de Dios.  (Gבlatas 5:19-21 NVI)

Tambiיn dijo que si vivimos segתn la naturaleza pecaminosa en lugar de vivir segתn el Espםritu de Dios cosecharםamos corrupciףn en lugar de vida eterna.

No se engaסen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra. El que siembra para agradar a su naturaleza pecaminosa, de esa misma naturaleza cosecharב destrucciףn; el que siembra para agradar al Espםritu, del Espםritu cosecharב vida eterna.  (Gבlatas 6:7,8 NVI)

Y asם podrםa seguirle con la Carta a los Hebreos, con la Primera Carta de Juan, y con la Carta de Santiago, demostrando que el Nuevo Testamento tiene mucho mבs que decir sobre nuestro comportamiento que de la gracia Divina. Cuando la gracia no conduce al comportamiento justo y recto entonces esta ha sido pervertida. Se ha vuelto inתtil.

El problema es que se han infiltrado entre ustedes ciertos individuos que desde hace mucho tiempo han estado seסalados para condenaciףn. Son impםos que cambian en libertinaje la gracia de nuestro Dios y niegan a Jesucristo, nuestro תnico Soberano y Seסor.  (Judas 1:4 NVI)

El mensaje Cristiano de esta יpoca ha favorecido a uno de los integrantes del equipo formado por la fe y las obras y ha despreciado al otro. Sobre este fundamento que no estב basado en las Escrituras se ha construido una superestructura de errores que nos tiene yendo al Paraםso para vivir por siempre en una mansiףn en base a nuestra profesiףn de fe en Cristo. ¡Vaya travestםa de las Escrituras, de la salvaciףn Cristiana!

Dios nos estב pidiendo hoy que nos arrepintamos, que cambiemos nuestro comportamiento. Si seguimos presentando la gracia como un boleto para ir al Cielo sin considerar nuestro comportamiento, entonces las personas Cristianas no se van a arrepentir. ¿Por quי habrםan de hacerlo? Si van a ir al Cielo de todos modos, se arrepientan o no ¿por quי habrםan de alejarse de las atracciones que hay en los Estados Unidos—los deporte profesionales, el entretenimiento, los avances en tecnologםa, la bתsqueda del dinero? ¿Por quי habrםan de alejarse de יstos y presentar su cuerpo como sacrificio vivo si no es absolutamente necesario?

Es mבs, algunos pastores estבn enseסando que cualquier esfuerzo que nosotros hagamos por vivir una vida justa es ser una persona “legalista”, o es un insulto a la redenciףn perfecta que tenemos por medio de Cristo Jesתs. ¿No es esa una manera astuta de evitar lo que dijeron Jesתs, Pablo, Santiago, Juan y Judas?

Otros estבn diciendo que nosotros debemos esperar hasta que Jesתs mismo haga que vivamos con justicia. Esto quizב suene correcto pero no funciona. Tienes que hacer lo que la Biblia dice mientras todavםa estבs viviendo en tu naturaleza adבmica si esperas que la Vida de Cristo sea formada en ti al grado de que puedas hacer el bien por naturaleza. Lee los escritos de Pablo y observa los numerosos mandamientos que debes obedecer ahora, y no esperar a que Cristo los haga por ti. Tienes que orar y hacer que tu naturaleza adבmica sirva a Dios. Como dijo Pablo, ¡tienes que mantener tu cuerpo bajo tu dominio!

No habrב un arrepentimiento completo y duradero hasta que los pastores y los maestros de Dios comiencen a hacerle entender a los miembros de las iglesias Cristianas que no existe una experiencia Cristiana en la que el individuo no estי en el proceso de volverse una creaciףn nueva en Jesucristo.

Se nos ha ordenado que presentemos nuestro cuerpo como sacrificio vivo. Se nos ha ordenado que nos neguemos a nosotros mismos, que tomemos nuestra cruz, y que sigamos al Seסor Jesתs. Se nos ha ordenado que vivamos en la Vid para que podamos portar la imagen moral de Jesucristo en nuestra personalidad. Se nos ha ordenado que dejemos que brille nuestra luz para que la gente pueda ver nuestras buenas obras y glorifique a Dios.

Definitivamente no existe salvaciףn si no hay un cambio del comportamiento injusto al comportamiento justo.

Un juicio aterrador pende sobre los Estados Unidos debido a la inmoralidad de la gente. La culpa la tienen las iglesias Cristianas. Nosotros somos la תnica luz moral del mundo. Debido a que no estamos enseסando y viviendo vidas justas, debido a las falsas enseסanzas de la fe sin obras y del “arrebato” antes de la tribulaciףn, la poblaciףn secular estב viviendo en caos moral.

No hemos sonado la alarma en las iglesias. Quizב la sangre de los pecadores en los Estados Unidos estב manchando nuestras propias manos.