DOCE RESULTADOS DE LA OBEDIENCIA PORTADORA DE LA CRUZ

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Texto bםblico tomado de la Santa Biblia, Nueva Versiףn Internacional. © 999 por la Sociedad Bםblica Internacional

Traducido por Carmen E ֱlvarez

La naturaleza pecaminosa adבmica es tan engaסosa que no tiene remedio. Dios no estב salvando nuestra naturaleza adבmica. ֹl la estב crucificando. Dios nos ha dado nuestra cruz personal como el medio por el cual podemos destruir nuestra naturaleza de Adבn. Cristo debe ser formado en el lugar de esa naturaleza. Esto es la salvaciףn y el Reino de Dios.

DOCE RESULTADOS DE LA OBEDIENCIA PORTADORA DE LA CRUZ

Nada hay tan engaסoso como el corazףn. No tiene remedio. ¿Quiיn puede comprenderlo? (Jeremםas 17:9 NVI)

Dirigiיndose a todos, declarף: Si alguien quiere ser mi discםpulo, que se niegue a sם mismo, lleve su cruz cada dםa y me siga. (Lucas 9:23 NVI)

La naturaleza pecaminosa adבmica es tan engaסosa que no tiene remedio. Dios no estב salvando nuestra naturaleza adבmica. ֹl la estב crucificando. Dios nos ha dado nuestra cruz personal como el medio por el cual podemos destruir nuestra naturaleza de Adבn. Cristo debe ser formado en el lugar de esa naturaleza. Esto es la salvaciףn y el Reino de Dios.

Hemos hecho una religiףn del Cristianismo. El Cristianismo se ha vuelto casi como cualquier otra religiףn. Tenemos nuestro libro especial, nuestros himnos, nuestras liturgias y hasta nuestra arquitectura. Tenemos doctrinas que debemos  estudiar y creer, asם como obedecer.

Pero esto no es lo que realmente es el Cristianismo.

La verdadera salvaciףn Cristiana es la destrucciףn de nuestra naturaleza pecaminosa y la creaciףn de Cristo en nosotros. Eventualmente, el Padre y el Hijo vendrבn y habitarבn eternamente en lo que haya sido creado en nosotros. Ademבs, nuestro cuerpo resucitado serב revestido con un cuerpo que ha estado siendo formado conforme hemos aceptado y soportado pacientemente la crucifixiףn de nuestra naturaleza pecaminosa conforme el Espםritu Santo ha estado formando a Cristo en nosotros.

Estamos hablando de cambiar de una forma de humanidad a otra —un cambio a una humanidad que es tan superior a nuestra humanidad original como el ser humano es tan superior al animal.

En el principio Dios creף al hombre del polvo de la tierra. El hombre, hombre y mujer, es hijo de Dios y se le ha otorgado reinar sobre las obras de la manos de Dios.

El primer y verdadero Hombre que pisף la tierra fue el Seסor Jesucristo. Habiendo resucitado de entre los muertos, Cristo es el Primero de la humanidad trascendental que en sם es el Reino de Dios.

El primer hombre es de la tierra. El segundo hombre es el Seסor del Cielo.

El primer hombre fue creado un ser viviente. El segundo hombre es creado un espםritu que da vida.

Asם estב escrito: “El primer hombre, Adבn, se convirtiף en un ser [alma] viviente”; el תltimo Adבn, en el Espםritu que da vida. (1 Corintios 15:45 NVI)

El Seסor Jesתs nos dijo que si querםamos ser Sus discםpulos que debםamos negarnos a nosotros mismos, llevar nuestra cruz y seguirlo. Quizב haya pocos creyentes hoy en dםa que estיn haciendo lo que dijo el Seסor. Esto realmente es una lבstima porque sin una obediencia portadora de la cruz no existe una verdadera salvaciףn Cristiana.  La cruz es la que destruye nuestra naturaleza pecaminosa y la que hace posible la creaciףn de la nueva humanidad trascendental.

Podemos creer en Cristo, asistir a la iglesia con regularidad, participar en los servicios; pero mientras no nos decidamos a negarnos a nosotros mismos, a tomar nuestra cruz y a seguir al Seסor Jesתs entonces simplemente somos miembros de una religiףn. No estaremos participando en el desarrollo del Reino de Dios, es decir, en el cambio de la personalidad de Adבn al hombre nuevo.

A continuaciףn tenemos doce resultados de portar obedientemente nuestra cruz tras el Seסor Jesתs. 

Obediencia estricta a todos los mandamientos de Dios.

Reposo tranquilo en la Persona y voluntad de Dios.

Piedad  que es תtil en el mundo actual y en el nuevo mundo de justicia que se aproxima.

Dependencia en Dios, en nada y en nadie mבs.

Descubrimiento de lo que hay en el fondo de nuestra personalidad.

Perseverancia.

El entendimiento, la voluntad y la fuerza para abrazar el bien y rechazar el mal.

Perseverancia en los caminos pacםficos de la santidad y la justicia.

Humildad.

La formaciףn de Cristo en nosotros.

La transformaciףn de un ser viviente a un espםritu que da vida.

Un cuerpo que ahora se encuentra en el Cielo que revestirב nuestro cuerpo resucitado cuando el Seסor regrese.

 

Obediencia estricta a todos los mandamientos de Dios.

Cumple fielmente todos los mandamientos que hoy te mando,. . . (Deuteronomio 8:1 NVI)

Los eventos del Antiguo Testamento estבn escritos para nuestro beneficio, para que podamos aprender de ellos. Podemos observar que Dios dirigiף a Israel para que vagara por el desierto durante cuarenta aסos. El propףsito de vagar por el desierto fue para preparar a los Judםos para su vida en Canaבn, en la tierra prometida.

Lo mismo sucede con nosotros los Cristianos. Dios nos hace pasar por numerosas pruebas y presiones para prepararnos para nuestra vida en el mundo de justicia que se aproxima.

Quizב uno de los mayores errores que un creyente en Cristo pueda hacer es aferrarse al mundo actual. Nuestra vida actual en el mundo es importante sףlo porque nos prepara para el mundo que viene. Es completamente posible que seamos utilizados en algתn ministerio Cristiano y que luego seamos descalificados para el servicio eterno para el que debםamos haber sido preparados.

Existen numerosos mandamientos en el Nuevo Testamento dados por el Seסor Jesucristo y por Sus Apףstoles. Estos mandamientos deben ser obedecidos. Tenemos acceso al Lugar Santםsimo en el Cielo para que podamos orar y recibir la sabidurםa y la fuerza necesarias para hacer lo que se nos ha ordenado.

El Seסor Jesתs nos informף que mostramos nuestro amor para ֹl obedeciendo Sus mandamientos.

Si ustedes me aman, obedecerבn mis mandamientos. (Juan 14:15 — NVI)

La doctrina Cristiana actual dice que no es posible obedecer los mandamientos del Seסor y que por lo tanto debemos ser salvos por la gracia; queriendo decir con esto que nuestra personalidad y conducta continתan siendo injustas pero que Dios “nos ve a travיs de Cristo” (un concepto y expresiףn que no estבn en las Escrituras).

Es absolutamente cierto que no podemos obedecer los mandamientos de Cristo sin antes haberlo recibido. Pero despuיs de recibir a Cristo debemos estudiar la Biblia y hacer lo que dice. La gracia Divina nos ayudarב a hacer esto.

Conforme seguimos pacientemente a Cristo, portando nuestra cruz personal, nuestra naturaleza rebelde comienza a morir y comienza a darnos placer el obedecer a Cristo y a Sus Apףstoles. El creyente que se rehתsa a llevar su cruz sigue siendo arrogante y orgulloso. No obedecerב diligentemente a Cristo y a Sus Apףstoles. Declararב que es salvo por la gracia y que, sin importar cףmo se comporte, Cristo lo perdonarב.

Pero estב equivocado. Nunca escucharב, “Hiciste bien, siervo bueno y fiel”, porque no habrב sido ni bueno ni fiel.

Este es el gran error de nuestro dםa —el concepto de que no estamos obligados a obedecer los numerosos mandamientos de Cristo y Sus Apףstoles. Por esto, el plan de salvaciףn no puede avanzar en nuestras vidas porque nuestra salvaciףn depende de que oremos y obedezcamos lo que estב escrito en el Nuevo Testamento. De lo contrario nuestras creencias terminan siendo ortodoxas y estבticas y sin una pizca de gracia que pueda ayudar a salvarnos.

La fe verdadera nunca, nunca, nunca ignora las amonestaciones y exhortaciones del Nuevo Testamento.

Cuando Jesתs nos ordena que nos alegremos cuando personas nos digan toda clase de maldiciones debido a nuestra fe en ֹl, eso es exactamente lo que debemos hacer.

Cuando Pablo nos ordena que presentemos nuestro cuerpo como sacrificio vivo y que no nos amoldemos al mundo actual, eso es exactamente lo que debemos hacer.

Cuando el autor del Libro de Hebreos nos ordena que no descuidemos nuestra salvaciףn, que avancemos hasta el reposo de Dios, que no dejemos de reunirnos con otros Cristianos, que nos acerquemos confiadamente al trono de gracia para que podamos recibir misericordia y podamos encontrar la gracia necesaria para ayudarnos, eso es exactamente lo que debemos hacer.

Cuando Pedro nos ordena que no nos conformemos a los malos deseos que tenםamos cuando vivםamos en la ignorancia, que agreguemos virtud a nuestra fe, eso es exactamente lo que debemos hacer.

Cuando Santiago nos ordena que seamos listos para escuchar y lentos para hablar y para enojarnos, eso es exactamente lo que debemos hacer.

Cuando Juan nos ordena que no amemos al mundo ni nada de lo que hay en יl, eso es exactamente lo que debemos hacer.

¿Cףmo sabemos si hemos llegado a conocer a Dios? Si obedecemos sus mandamientos. El que afirma: “Lo conozco”, pero no obedece sus mandamientos, es un mentiroso y no tiene la verdad. En cambio, el amor de Dios se manifiesta plenamente en la vida del que obedece su palabra. De este modo sabemos que estamos unidos a יl: (1 Juan 2:3-5 NVI)

El discםpulo que carga su cruz obedecerב los mandamientos de Cristo y de Sus Apףstoles aunque יstos sean extremadamente difםciles. Pero el creyente que nunca se ha negado a sם mismo y que se rehתsa a soportar el dolor de su cruz no obedecerב los mandamientos que se encuentran en el Nuevo Testamento. Preferirב decir, “nadie puede obedecerlos”; “tenemos que pecar mientras estemos en el mundo”; “nadie es perfecto”; y frases por el estilo.

Reposo tranquilo en la Persona y voluntad de Dios.

Porque el que entra en el reposo de Dios descansa tambiיn de sus obras, asם como Dios descansף de las suyas. (Hebreos 4:10 NVI)

Nuestra naturaleza pecaminosa se esfuerza continuamente por crear su propia tierra y su propio cielo. Sin embargo, Dios terminף de crear todo en seis dםas. Ahora Dios estב descansando. Soportar nuestra cruz nos ayuda a poner a un lado los deseos de nuestra naturaleza pecaminosa para que podamos entrar al reposo de Dios; para entrar a la creaciףn que ya ha sido terminada; para entrar a la Persona y la voluntad de Dios a tal grado que nuestra voluntad y la voluntad de Dios son completa y perfectamente una misma voluntad.

Conforme nosotros, con la ayuda del Espםritu de Dios, obedecemos diligentemente los mandamientos de Cristo y Sus Apףstoles, un espםritu de obediencia se va formando en nosotros. En poco tiempo nos encontraremos obedeciendo a Dios instintivamente. Se puede decir que comenzamos a entrar en el reposo tranquilo de Su Persona y voluntad.

Sףlo el discםpulo que toma su cruz podrב soportar los conflictos que siempre surgen cuando decidimos entrar a la Persona y voluntad de Dios. Existen numerosos adversarios. Pero el gozo que sentimos de estar en el reposo de Dios hace que valga la pena cualquier dolor que suframos mientras avanzamos hacia la victoria perfecta.

Piedad que es תtil en el mundo actual y en el mundo de justicia que se aproxima.

Pues aunque el ejercicio fםsico trae algתn provecho, la piedad es תtil para todo, ya que incluye una promesa no sףlo para la vida presente sino tambiיn para la venidera. (1 Timoteo 4:8 NVI)

A veces se osa decir que cuando lleguemos al Cielo ya no podremos pecar. Este concepto es errףneo por dos motivos. Primero, la vida venidera, a la que se refiere Pablo, no es la vida en el Cielo. Es la vida en el mundo nuevo de justicia al que entraremos cuando seamos resucitados de los muertos.

Segundo, no sףlo es posible pecar en el Cielo, sino que el pecado mismo se originף en el Cielo alrededor del Trono de Dios.

Conforme nosotros cargamos pacientemente nuestra cruz, una personalidad y una conducta piadosas se van desarrollando en nosotros. Esta piedad sirve como testimonio de Dios en el mundo actual. Pero mבs importante, el carבcter y la conducta santa nos hacen idףneos para la vida en el Reino de Dios cuando יsta llegue a la tierra.

El Reino de Dios consiste de gobernantes y de los que son gobernados. Si queremos ser parte del sacerdocio gobernante debemos mostrar piedad en nuestra personalidad y conducta. Dios no tendrב gobernantes pecadores.

La idea de que estamos siendo entrenados ahora para el mundo venidero quizב sea nueva para nosotros. Pero si te pones a pensar, ¿por quי se esforzarםa Dios tanto en enseסarnos Sus caminos justos si este entrenamiento no sirviera de nada despuיs de morir?

Sabes, la muerte fםsica no va a cambiar nuestra personalidad. Si nosotros somos egoםstas ahora, tambiיn lo seremos al fallecer. Si ahora somos obstinados y testarudos siempre queriendo las cosas a nuestra manera, tambiיn lo seremos despuיs de morir. ¿Por quי habrםa de ser diferente nuestra personalidad? El creyente obstinado sףlo llevarםa dolor al Paraםso si se le permitiera entrar, asם como lo llevף Satanבs.

De esto puedo deducir que la vida despuיs de la muerte quizב no sea como supusimos. Quizב esta sea la razףn por la que el Seסor y Sus santos victoriosos reinarבn con puסo de hierro.

El sףlo confesar que creemos en Cristo y ser bautizados en agua no nos conforman a la manera justa y santa del Seסor. Sףlo cuando nos negamos a nosotros mismos, tomamos nuestra cruz, y seguimos a Jesתs es que podemos presentarnos listos para ser instruidos en la justicia.

Dependencia en Dios, en nadie y en nada mבs.

Te humillף y te hizo pasar hambre, pero luego te alimentף con manב, comida que ni tת ni tus antepasados habםan conocido, con lo que te enseסף que no sףlo de pan vive el hombre, sino de todo lo que sale de la boca del SEׁOR. (Deuteronomio 8:3 NVI)

El Seסor Jesתs pudo haber cambiado las piedras en pan. Pero ֹl le dijo a Satanבs que el hombre no sףlo vive de pan sino de cada palabra que sale de la boca de Dios.

Durante cuarenta aסos los Judםos vivieron presenciando un milagro cuando el manב aparecםa sobre el suelo cada maסana. De hecho, un jarrףn con manב fue guardado en el Arca del Pacto para recordarlo.

Este concepto de alejarnos de encontrar nuestra supervivencia y seguridad en el mundo actual para confiar diariamente en Dios es muy importante en el desarrollo del Cristiano. Conforme nos negamos a nosotros mismos y llevamos nuestra cruz aprendemos a depender en el Seסor en lugar de depender en los recursos materiales.

Debemos escoger entre confiar en Dios o confiar en el dinero. El dinero es el medio para sobrevivir y sentir seguridad en el sistema del Anticristo. La razףn por la que nosotros los Norteamericanos nos esforzamos tanto para acumular dinero es para que no tengamos que depender de Dios para nuestras necesidades. Confiamos en el dinero para que nos salve.

El Seסor quiere que trabajemos con empeסo para que tengamos suficientes recursos materiales para cuidarnos a nosotros mismos y a otros. Este comportamiento es del Seסor. Pero al mismo tiempo nunca debemos llegar a la posiciףn de depender del dinero para salvarnos. Si llegara el dםa, despuיs de hacer todo lo que pudiיramos por nosotros mismos, en que no tuviיramos dinero para alimento ni vivienda, entonces el Seסor proveerםa por nosotros.

El creyente que estב dispuesto a llevar la cruz de diferir su gratificaciףn y de quedarse en su prisiףn bajo circunstancias difםciles aprende a depender del Seסor para que le dי la fuerza y la alegrםa de poder seguir sirviendo a Dios. Depender de Dios en lugar de depender de los recursos humanos se vuelve su segunda naturaleza. Recibe su manב diario, la gracia de Dios por medio de Cristo, conforme le hace falta. Nunca hay demasiado ni tampoco escasez; asם es la total fidelidad de Dios.

Pero el mundo y las personas nos fallan si confiamos en ellos para nuestra supervivencia y seguridad.

Descubrimiento de lo que hay en el fondo de nuestra personalidad.

Recuerda que durante cuarenta aסos el SEׁOR tu Dios te llevף por todo el camino del desierto, y te humillף y te puso a prueba para conocer lo que habםa en tu corazףn y ver si cumplirםas o no sus mandamientos. (Deuteronomio 8:2 NVI)

Cuando estamos soportando las largas יpocas difםciles de la cruz, Dios se da cuenta de lo que realmente hay en nuestro corazףn.

¿Pero acaso no sabe Dios todo? Sin lugar a duda que sם. Pero tenemos la declaraciףn anterior que dice que Dios nos pone a prueba para conocer lo que hay en nuestro corazףn.

Ademבs, ¿observaste lo que el בngel del Seסor dijo cuando Isaac estaba siendo sacrificado?

No pongas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas ningתn daסole dijo el ֱngel. Ahora sי que temes a Dios, porque ni siquiera te has negado a darme a tu תnico hijo. (Gיnesis 22:12 NVI)

“Ahora sי que temes a Dios.” “Para ponerte a prueba sobre lo que hay en tu corazףn.”

Parece ser que a veces Dios envםa a los בngeles para averiguar exactamente lo que estב sucediendo sobre la tierra.

Entonces el SEׁOR le dijo a Abraham: —El clamor contra Sodoma y Gomorra resulta ya insoportable, y su pecado es gravםsimo. Por eso bajarי, a ver si realmente sus acciones son tan malas como el clamor contra ellas me lo indica; y si no, he de saberlo. (Gיnesis 18:20, 21 — NVI)

“Si no, he de saberlo.”

Yo creo firmemente en la predestinaciףn de los miembros del real sacerdocio, ya que Pablo presenta esta doctrina claramente.

Sin embargo, sי por otros versםculos que aunque toda la historia del mundo fue fundada a grosso modo desde Gיnesis hasta Apocalipsis, hay espacio para que el individuo escoja un camino sobre el otro. Si este no fuera el caso, si nuestra predestinaciףn produjera que nuestro curso fuera inevitable, entonces no habrםa necesidad de las fuertes advertencias de los Apףstoles.

Asם que enfrentamos el hecho de que Dios conoce todo y sin embargo todo debe ser validado por medio de las pruebas. Algo asם como lo hacemos nosotros, Dios tambiיn acumula informaciףn.

Nuestra cruz personal es el instrumento que Dios usa para probarnos. La cruz es nuestra experiencia en el desierto. ¿Obedeceremos los mandamientos de Dios cuando nuestra alma desee algo desesperadamente?

Dios estב aprendiendo cףmo nos comportaremos en el mundo venidero. Dios ha pasado por una tremenda rebeliףn de בngeles en posiciones de alto rango. ֹl estב decidido a no tener mבs rebeliones. ֹl no quiere elevarnos a una alta posiciףn en Su Reino y confiarnos autoridad y poder para que luego nos volvamos contra ֹl como lo hizo Satanבs. Si nos rebelבramos bajo esas condiciones nunca mבs podrםamos ser redimidos, asם como Satanבs y los בngeles caםdos nunca pueden ser redimidos.

Si podemos servir a Dios fielmente mientras estamos sujetos a las presiones y tentaciones del mundo actual, teniendo que pelear contra el espםritu del mundo, contra las tentaciones del diablo y contra nuestra lujuria y voluntad propia, cuando estemos con Dios en un ambiente paradisםaco, habiendo sido revestidos con un cuerpo que quiere comportarse con justicia, entonces Dios puede estar razonablemente seguro que seguiremos obedeciיndolo. ¡Es tan difםcil ahora! Pero serב mucho mבs fבcil despuיs.

Pero Dios tiene que aprender lo que hay en nosotros, y este conocimiento llega por medio de que nuestros deseos sean postergados y que seamos aprisionados en circunstancias no deseadas.

Perseverancia

Y no sףlo en esto, sino tambiיn [nos regocijamos] en nuestros sufrimientos, porque sabemos que el sufrimiento produce perseverancia; la perseverancia, entereza de carבcter; la entereza de carבcter, esperanza. (Romanos 5:3,4 NVI)

Ustedes necesitan perseverar para que, despuיs de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que יl ha prometido. (Hebreos 10:36 NVI)

Pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia. Y la constancia debe llevar a feliz tיrmino la obra, para que sean perfectos e םntegros, sin que les falte nada. (Santiago 1:3,4 NVI)

Hermanos, tomen como ejemplo de sufrimiento y de paciencia a los profetas que hablaron en el nombre del Seסor. (Santiago 5:10 NVI)

Yo, Juan, hermano de ustedes y compaסero en el sufrimiento, en el reino y en la perseverancia que tenemos en uniףn con Jesתs, estaba en la isla de Patmos por causa de la palabra de Dios y del testimonio de Jesתs. (Apocalipsis 1:9 NVI)

Imagםnate al Seסor Jesתs cargando pacientemente Su cruz hacia el Calvario. Esta es una imagen del discipulado Cristiano.

El Seסor nos guםa con gentileza cuando somos inicialmente salvos. Despuיs de tiempo, quizב aסos, el Seסor decide que estamos listos para transformar nuestra alma adבmica a un espםritu que de vida. Para efectuar esta transformaciףn el Seסor nos da una cruz que llevar.

La cruz quizב pueda ser en la forma de que no podamos poseer aquello que deseamos fervientemente.

La cruz quizב pueda ser en la forma de que se nos requiera que permanezcamos en una situaciףn que se nos haga estresante.

En cualquiera de estas dos situaciones, no podemos obtener lo que deseamos sin romper las leyes de Dios, y a veces hasta sin traicionar a las personas en las que confiamos, de las cuales somos responsables.

Satanבs nos invitarב a tomar un atajo hacia los deseos de nuestro corazףn, asם como invitף al Seסor Jesתs. De hecho, todos los hijos de Dios son puestos a prueba de forma muy parecida.

Satanבs razonarב con nosotros y tratarב de engaסarnos. Siempre somos vulnerables a ser engaסados cuando hay alguna relaciףn, alguna circunstancia o alguna cosa que deseemos fervientemente.

Aquello que codicias tan intensamente es un םdolo. Dios no permitirב que tengamos un םdolo, algo que adoremos en lugar de a Dios. ¡Su nombre es Celoso!

Pero el proceso de poner a los םdolos bajo nuestros pies puede ser bastante doloroso.

Gritamos como un puerco en el matadero. Despreciamos el alma. Esto es parte de la transiciףn de un alma viva a un espםritu que da vida.

“¡Tengo sed! ¡Tengo sed! ¡Tengo sed!”

“Si eres el Hijo de Dios, baja de la cruz.”

Cףmo nos retorcemos sobre la cruz. ¿Y cuבndo terminarב este dolor?

Pero por fin llega el dםa en que la prueba ha sido completada. El universo calla. Los recuerdos de la batalla casi se han olvidado. Ahora estamos en paz.

Nos vemos a nosotros mismos por lo que realmente יramos, suplantadores. Pero ahora nuestro nombre ha cambiado a ser Israel —יl lucha con Dios. 

¡Perseverancia! ¡Constancia! ¡Paciencia! La perseverancia del Reino de Dios. La perseverancia de la cruz. Debemos perseverar hasta que Dios nos dי los deseos de nuestro corazףn.

En muchos casos lo que nosotros deseamos fervientemente realmente es la voluntad de Dios para nosotros. Esto ya estב en nuestro corazףn. Pero si queremos poseer nuestros deseos antes del tiempo de Dios, perderemos todo.

¿Quי hubiera pasado si Cristo hubiera cedido a la tentaciףn de Satanבs en el desierto? ¿Quי se hubiera perdido en ese caso?

Lo mismo es cierto de nosotros. Si cedemos a Satanבs mientras estamos siendo tentados, la pיrdida para nosotros, para Dios y para la humanidad serב incalculable.

El entendimiento, la voluntad y la fuerza para abrazar el bien y rechazar el mal.

El que sףlo se alimenta de leche es inexperto en el mensaje de justicia; es como un niסo de pecho. En cambio, el alimento sףlido es para los adultos, para los que tienen la capacidad de distinguir entre lo bueno y lo malo, pues han ejercitado su facultad de percepciףn espiritual. (Hebreos 5:13,14 NVI)

Adבn y Eva tuvieron una cruz que llevar. La cruz fue la prohibiciףn de comer del בrbol del conocimiento del bien y del mal.

Tanto el בrbol de la vida como el בrbol del conocimiento del bien y el mal eran buen alimento. En cuanto a lo que yo puedo observar, ambos בrboles son Cristo. Cristo es la תnica fuente de vida eterna. Cristo es la תnica fuente de conocimiento del bien y el mal. ֹl es el Verbo de Dios hecho hombre.

El resultado de comer del בrbol de la vida les hubiera ayudado a Adבn y a Eva a vivir por siempre en sus cuerpos. El בrbol estaba ahם. Todo lo que tenםan que hacer era comer de יl y hubieran vivido para siempre.

El resultado de comer del בrbol del conocimiento del bien y el mal hizo que Adבn y Eva se avergonzaran de su desnudez.

Dios el SEׁOR hizo que creciera toda clase de בrboles hermosos, los cuales daban frutos buenos y apetecibles. En medio del jardםn hizo crecer el בrbol de la vida y tambiיn el בrbol del conocimiento del bien y el mal. (Gיnesis 2:9 NVI)

Y le dio este mandato: “Puedes comer de todos los בrboles del jardםn, pero del בrbol del conocimiento del bien y del mal no deberבs comer. El dםa que de יl comas, ciertamente morirבs.” (Gיnesis 2:16,17 NVI)

Pero la serpiente le dijo a la mujer: ¡No es cierto, no van a morir! Dios sabe muy bien que, cuando coman de ese בrbol, se les abrirבn los ojos y llegarבn a ser como Dios, conocedores del bien y del mal. (Gיnesis 3:4,5 NVI)

Y dijo: “El ser humano ha llegado a ser como uno de nosotros, pues tiene conocimiento del bien y del mal. No vaya a ser que extienda su mano y tambiיn tome del fruto del בrbol de la vida, y lo coma y viva para siempre.” (Gיnesis 3:22 NVI)

Observa en el versםculo anterior que comer del בrbol del conocimiento del bien y del mal hace que una persona sea como Dios en cuanto a que tiene conocimiento de lo que es bueno y lo que es malo.

Ambos בrboles daban buen alimento. Pero el orden en el que debםan ser comidos era de suma importancia.

Debemos comer del בrbol de la vida primero. Entonces podemos beneficiarnos del בrbol del conocimiento del bien y del mal.

En otras palabras, Dios pone a Cristo en nosotros para que cuando reconozcamos que algo de lo que estamos haciendo es malo podamos tener la confianza y la fuerza para poner a morir el mal, por medio del Espםritu de Dios, y de todos modos podamos mantener nuestra posiciףn de ser libres de la condenaciףn.

Debido a que Adבn y Eva reconocieron su condiciףn vergonzosa antes de que tomaran de la vida eterna, ellos se escondieron de Dios. Su conciencia estaba mancillada. Murieron espiritual y fםsicamente, como Dios les habםa advertido.

Dios no se presenta ante un impםo para hacerle ver sus pecados. ֹl lo invita a recibir a Cristo para que reciba el perdףn de sus pecados. Luego le da de comer de la vida eterna, que es el cuerpo y la sangre de Cristo.

Aquם es donde nos encontramos el dםa de hoy.

Ahora Dios quiere que crezcamos en los caminos de la justicia, que equivale a que crezcamos en nuestro entendimiento, en nuestra disposiciףn y en nuestra fuerza para poder abrazar el bien y rechazar el mal.

El que sףlo se alimenta de leche es inexperto en el mensaje de justicia; es como un niסo de pecho. En cambio, el alimento sףlido es para los adultos, para los que tienen la capacidad de distinguir entre lo bueno y lo malo, pues han ejercitado su facultad de percepciףn espiritual. (Hebreos 5:13,14 NVI)

Para poder crecer en nuestro entendimiento, en nuestro deseo y en nuestra fuerza de tal manera que podamos abrazar el bien y rechazar el mal tenemos que negarnos a nosotros mismos, llevar nuestra cruz y seguir al Seסor. Nuestra personalidad es una mezcla de bien y mal, de luz y de tinieblas. El Espםritu Santo estב listo para ayudarnos a separar la luz de las tinieblas.

Si no estamos dispuestos a soportar la cruz de que se aplace la gratificaciףn de nuestros deseos y de que permanezcamos en encarcelamientos prolongados en circunstancias no deseadas, entonces no podremos encontrar la fuerza para rechazar el mal que hay en nosotros. La maldad, la mundanerםa, la lujuria, las pasiones del cuerpo y la ambiciףn personal estבn tan arraigadas en nuestra personalidad que rechazarlas es extremadamente doloroso —a veces hasta imposible.

El Cristiano sףlo de nombre, el que asiste a la iglesia pero que nunca se ha propuesto negarse a sם mismo y cargar su cruz tras el Seסor, no puede rechazar aquello que parece ser su propia alma. De hecho, ¡realmente es su propia alma! Es demasiado doloroso. Y, por lo tanto, permanece un bebי espiritual.

El תnico camino a la madurez es el de entrenarnos a nosotros mismos a constantemente tener que distinguir el bien del mal.

Perseverancia en los caminos pacםficos de la santidad y la justicia.

En efecto, nuestros padres nos disciplinaban por un breve tiempo, como mejor les parecםa; pero Dios lo hace para nuestro bien, a fin de que participemos de su santidad. Ciertamente, ninguna disciplina, en el momento de recibirla, parece agradable, sino mבs bien penosa; sin embargo, despuיs produce una cosecha de justicia y paz para quienes han sido entrenados por ella. (Hebreos 12:10,11 – NVI)

Dios es santo. Esto quiere decir que no hay nada en Dios que sea espiritualmente impuro.

Dios nos ha llamado a ser santos asם como ֹl es santo. ֹsta es la razףn por la que Pablo nos llama “santos”.

La personalidad humana sin Cristo tiene numerosas impurezas en el cuerpo y el espםritu.

Como tenemos estas promesas, queridos hermanos, purifiquיmonos de todo lo que contamina el cuerpo y el espםritu, para completar en el temor de Dios la obra de nuestra santificaciףn. (2 Corintios 7:1 NVI)

“Todo lo que contamina el cuerpo y el espםritu.” Esto incluirםa todas las lujurias y pasiones inmorales, el asesinato, el deseo de cosas ajenas, la mentira, el usar malas palabras, la ira, la calumnia y la crueldad que empujan a la personalidad humana.

El Apףstol Pablo nos dice que los que hacen estas cosas no pueden heredar el Reino de Dios.

La תnica respuesta a estas pasiones encendidas que nos atormentan es el sufrimiento de la cruz. “El que ha sufrido en el cuerpo ha roto con el pecado,” nos dice el Apףstol Pedro.

Despuיs de que hayamos soportado pacientemente nuestra cruz durante muchos aסos notamos que nuestra personalidad es mucho mבs pura que cuando comenzamos. ¿A quי se debe esto? A que nos hemos negado a nosotros mismos. No hemos cedido a las lujurias de nuestra carne, a las pasiones de nuestra alma. Hemos seguido fielmente al Seסor a dondequiera que ֹl nos haya llevado.

El camino de la negaciףn no es muy “divertido”. Pero sם trae consigo santidad y justicia; y la santidad y la justicia llevan a la paz. Entonces podremos disfrutar de la Presencia de Dios sin ser alejados por una naturaleza animal tumultuosa.

Humildad

Te humillף y te hizo pasar hambre, pero luego te alimentף con manב, comida que ni tת ni tus antepasados habםan conocido, con lo que te enseסף que no sףlo de pan vive el hombre, sino de todo lo que sale de la boda del SEׁOR. (Deuteronomio 8:3 NVI)

¡Ya se te ha declarado lo que es bueno! Ya se te ha dicho lo que de ti espera el SEׁOR: Practicar la justicia, amar la misericordia, y humillarte ante tu Dios. (Miqueas 6:8 NVI)

“Practicar la justicia; amar la misericordia; y humillarte ante tu Dios.” ֹsta siempre ha sido la meta de Dios para el hombre. No es para nada cierto lo que dicen que ahora estamos en una nueva dispensa en la que la meta de Dios para el hombre ha cambiado.

El Seסor Jesucristo experimentף la humillaciףn de la cruz.

Quien, siendo por naturaleza Dios, no considerף el ser igual a Dios como algo a quי aferrarse. Por el contrario, se rebajף voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciיndose semejante a los seres humanos. Y al manifestarse como hombre, se humillף a sם mismo y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz! (Filipenses 2:6-8 NVI)

A mם me parece que nosotros los Cristianos con frecuencia somos arrogantes. Tomamos la actitud de que somos mejores que otras personas debido a que le pertenecemos a Dios. Esta es una actitud pecaminosa. Debemos humillarnos a nosotros mismos y someternos a la muerte de la cruz.

El justo vive por su fe. Esto significa que no vivimos por nuestro propio orgullo y nuestras propias habilidades sino que tenemos fe en Dios para todo lo que hacemos y para cada decisiףn que tomamos.

El insolente no tiene el alma recta, pero el justo vivirב por su fe. (Habacuc 2:4 NVI)

El camino de la cruz es el camino de la fe, el camino de la humildad. Negamos nuestras propias habilidades. Nos la pasamos dependiendo de Jesתs, dependiendo de Jesתs, y dependiendo de Jesתs para cada aspecto de nuestra vida.

La cruz descorazona nuestro entusiasmo, nuestra tendencia a sentirnos importantes. Aquel que carga su cruz vive humillבndose ante Dios.

La formaciףn de Cristo en nosotros.

Dondequiera que vamos, siempre llevamos en nuestro cuerpo la muerte de Jesתs, para que tambiיn su vida se manifieste en nuestro cuerpo. Pues a nosotros, los que vivimos, siempre se nos entrega a la muerte por causa de Jesתs, para que tambiיn su vida se manifieste en nuestro cuerpo mortal. (2 Corintios 4:10-11 NVI)

Queridos hijos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto hasta que Cristo sea formado en ustedes, (Gבlatas 4:19 NVI)

¡Hasta que Cristo sea formado en ustedes! La formaciףn y morada de Cristo en nosotros es el pacto nuevo. Es el Reino de Dios. La naturaleza caםda y pecaminosa del hombre debe ser reemplazada por la Naturaleza Divina del Seסor Jesucristo.

Pablo estaba sufriendo dolores de parto para que Cristo pudiera ser formado en los Cristianos de Galacia.

Sin embargo, la Vida de Cristo no puede manifestarse en nuestro cuerpo a excepciףn de que estemos siendo crucificados. Pablo estaba crucificado con Cristo y Cristo estaba (y sigue estando) viviendo en יl.

Yo creo que todo Cristiano desea tener a Cristo viviendo en יl. Pero la Vida de resurrecciףn eterna e incorruptible de Jesucristo se forma en nosotros y mora en nosotros sףlo conforme llevamos en nuestro cuerpo la muerte de Jesתs. No existe otra manera.

Todos nuestros deseos provienen de nuestra naturaleza adבmica pecaminosa. Nada de esa naturaleza es apropiada para el Reino de Dios. El cuerpo de carne y hueso no pueden ni remotamente heredar el Reino de Dios.

Dios estב haciendo todas las cosas nuevas, y todas las cosas son de Cristo. Cristo debe aumentar y nosotros debemos disminuir, como dijo Juan el Bautista.

Aquellos de nosotros que hemos llevado nuestra cruz durante muchos aסos estamos concientes de lo inתtil y destructivo que es nuestra naturaleza original. Sףlo pasamos tristeza y dolor si cedemos a ella. Pero la nueva naturaleza de Cristo en nosotros nos da justicia, paz y gozo.

El Reino de Dios es Cristo en nosotros. Conforme nosotros estamos dispuestos a negarnos a los deseos de nuestra naturaleza original para seguir a Cristo el Reino nace en nosotros. No podemos ver ni entrar al Reino de Dios a excepciףn de que volvamos a nacer.

Hoy en dםa utilizamos el tיrmino “volver a nacer” para referirnos a la aceptaciףn de Cristo que hicimos inicialmente. Supongo que esto no hace ningתn daסo; pero debemos darnos cuenta de que יsta no es la manera como los Apףstoles predicaron sobre Cristo.

Volver a nacer significa que nuestra naturaleza anterior estב muerta y ahora tenemos una nueva naturaleza. Esa nueva naturaleza es la Persona misma de Cristo.

Ser redimidos por la sangre expiatoria de la cruz es una cosa. Tener la Semilla de Dios plantada en nosotros es otra cosa diferente. En realidad, quizב serםa mejor decir que Cristo ha sido concebido en nosotros. Los Cristianos de Galacia habםan sido redimidos por la sangre y habםan recibido al Espםritu Santo. Pero Cristo no habםa sido formado en ellos. De hecho, el tיrmino “formado” implica un proceso.

Por consiguiente, Cristo es concebido en nosotros cuando nuestros pecados han sido perdonados. Pero para que la Vida nueva llegue a tיrmino, por asם decirlo, requiere de una vida de obediencia portadora de la cruz.

Existe una multitud de Cristianos en los Estados Unidos que confםa en la expiaciףn hecha por la sangre de la cruz del Calvario. Pero el desarrollo de Cristo en ellos estב en peligro de ser abortado porque no se les estב enseסando cףmo negarse a sם mismos, cargar su cruz y seguir a Jesתs diariamente en una intensa interacciףn personal.

El יnfasis que notamos hoy en dםa estב en la “gracia-rapto-Cielo”. ֹstos son externos. ֹstos no son el pacto nuevo. El pacto nuevo es que se escriba la ley de Dios en nuestra mente y en nuestros corazones, que equivale a la formaciףn de Cristo en nosotros. De hecho, nosotros los Cristianos de hoy en dםa hemos inventado un nuevo evangelio —el evangelio de “recibir a Cristo y luego ir al Cielo para vivir eternamente en una mansiףn.”

Este no es el Reino de Dios. El Reino de Dios es el cambio de la naturaleza adבmica a la naturaleza de Cristo.

Transformaciףn de un ser humano viviente a un espםritu que da vida.

Lo he perdido todo a fin de conocer a Cristo, experimentar el poder que se manifestף en su resurrecciףn, participar en sus sufrimientos y llegar a ser semejante a יl en su muerte. (Filipenses 3:10 — NVI)

El tercer capםtulo de Filipenses es de importancia especial porque nos presenta la meta de Pablo. La meta de Pablo era lograr la resurrecciףn de entre los muertos, es decir, la primera resurrecciףn —la resurrecciףn del real sacerdocio.

Pablo habla de considerar todos sus logros estiיrcol a fin de ganar a Cristo.

Y luego Pablo habla sobre experimentar el poder que se manifestף en la resurrecciףn de Cristo y participar en Sus sufrimientos, llegando a ser semejante a ֹl en Su muerte.

Aquם podemos ver que la vida de resurrecciףn y los sufrimientos de la cruz van de la mano.

El concepto parece ser que Pablo estaba entrando aתn mבs profundamente en la muerte de Cristo y aתn mבs alto en la vida de resurrecciףn de Cristo. Muerte y vida. Muerte y vida. Muerte y vida.

El producto final de la muerte de la naturaleza de Pablo y la resurrecciףn en la Naturaleza de Cristo es alcanzar la resurrecciףn de entre los muertos. Esto quiere decir que cuando Cristo regrese Pablo, quien ya habrב resucitado en su naturaleza interior, estarב eminentemente preparado para que su cuerpo de carne y hueso resucitado sea revestido con el manto glorioso del real sacerdocio.

Con la enseסanza que tenemos hoy en dםa nos quedamos con la impresiףn de que todos los que hayan hecho una profesiףn de fe en el Seסor Jesucristo serבn resucitados cuando ֹl aparezca y se reunirבn con ֹl en el aire.

Yo no creo que esto sea bםblico.

Yo creo que cuando el Seסor aparezca, sףlo aquellos que han vivido y muerto en Cristo serבn resucitados de entre los muertos y luego revestidos con el manto blanco del real sacerdocio. Luego se reunirבn con el Seסor en el aire (no en el Cielo) y regresarבn con ֹl en furia ardiente con el propףsito de instalar el Reino de Dios sobre la tierra.

La verdad es que la mayorםa de los Cristianos Norteamericanos no estבn ni tantito preparados para participar con el Seסor en la obra de instalar el Reino de Dios sobre la tierra. Todavםa estבn atados a la mundanerםa, la lujuria y la voluntad propia. Entonces, ¿cףmo podrבn descender con Cristo sobre  los corceles de guerra para vencer al Anticristo y al Profeta Falso?

La deplorable realidad es que ya han sido vencidos por el Anticristo. Ellos ya tienen en su mano derecha y en su frente la marca del mundo, que es la confianza en el dinero. No tienen el nombre del Cordero y del Padre escrito en sus frentes. Ellos tienen el nombre del dinero y los caminos del mundo escritos en sus frentes.

Quienes sean resucitados en la primera resurrecciףn no tendrבn en su personalidad nada sobre lo que el Lago de Fuego tiene autoridad. Ellos han logrado la victoria sobre todos los enemigos que han llegado contra ellos.

Se han negado a sם mismos. Han cargado fielmente su cruz. Han seguido a Jesתs, sin estirar su mano para tomar aquello que es impםo para ellos; ni tampoco han intentado escapar de su encarcelamiento. Estos son los miembros del real sacerdocio, y parece ser que sףlo son un remanente entre la multitud de los que se adhieren a la religiףn Cristiana.

Ellos ahora son espםritus que dan vida. Estarבn a la orilla del Rםo de la Vida. De ellos fluirב el agua viva que resucitarב a los miembros del mar muerto de la humanidad.

Ellos han atravesado las tres muertes y resurrecciones de la redenciףn: agua hasta los tobillos; agua hasta las rodillas; y agua hasta la cadera. Ahora estבn viviendo en aguas para cruzar a nado, en un rםo que no puede ser cruzado. Esto significa que ellos viven en Dios y en otras personas sin tener conciencia de sם mismos.

Y al llegar vi que en sus mבrgenes habםa muchos בrboles. Allם me dijo: “Estas aguas fluyen hacia la regiףn oriental, descienden hasta el Arabי, y van a dar al Mar Muerto. Cuando desembocan en ese mar, las aguas se vuelven dulces. Por donde corra este rםo, todo ser viviente que en יl se mueva vivirב. Habrב peces en abundancia porque el agua de este rםo transformarב el agua salada en agua dulce, y todo lo que se mueva en sus aguas vivirב. (Ezequiel 47:7-9 NVI)

Un cuerpo que ahora se encuentra en el Cielo que revestirב nuestro cuerpo resucitado cuando el Seסor regrese.

Pues los sufrimientos ligeros y efםmeros que ahora padecemos producen una gloria eterna que vale muchםsimo mבs que todo sufrimiento. (2 Corintios 4:17 NVI)

Exactamente ¿quי es “una gloria eterna que vale muchםsimo mבs que todo sufrimiento”?

El siguiente capםtulo, el Capםtulo Cinco de la Segunda Carta a los Corintios, nos lo dice. Es el cuerpo del Cielo que ha sido formado de la crucifixiףn y resurrecciףn continua de la naturaleza interna de Pablo.

Es como si sembrבramos nuestro cuerpo a la muerte para que pueda resucitar a la vida.

Asם sucederב tambiיn con la resurrecciףn de los muertos. Lo que se siembra en corrupciףn, resucita en incorrupciףn; lo que se siembra en oprobio, resucita en gloria; lo que se siembra en debilidad, resucita en poder; se siembra un cuerpo natural, resucita un cuerpo espiritual. (1 Corintios 15:42-44 NVI)

Quizב no exista ningתn concepto mבs necesario en el pensamiento Cristiano que el saber que la manera en que vivimos la vida Cristiana determinarב el tipo de resucitaciףn que tendremos. No creo jamבs haber escuchado que esto se enseסe o predique. Sin embargo, no deja de ser verdad.

Si llevamos pacientemente la cruz de negarnos a nosotros mismos, entonces Cristo serב formado en nosotros. Cףmo esto afectarב nuestra vida despuיs de la muerte no estoy seguro. No hay duda de que entre mבs tengamos de Cristo mבs gozosos estaremos.

Pero en el Dםa de la Resurrecciףn, cuando el Seסor regrese, cada persona recibirב lo que ha hecho. Aquellos que han sembrado pacientemente al Espםritu de Dios cosecharבn vida eterna en la forma de un manto o un cuerpo del Cielo que revestirב sus huesos resucitados.

Aquellos que han vivido segתn los impulsos de su naturaleza carnal cosecharבn corrupciףn —quizב en la forma del tipo de manto o de cuerpo que revestirב sus huesos resucitados.

De Dios nadie se burla. No podemos sembrar a nuestra naturaleza caםda y cosechar vida eterna; ni por gracia ni por misericordia.

Cuando estemos ante el Tribunal de Cristo recibiremos lo que hayamos practicado mientras vivimos sobre la tierra. Quienes hayan sido fieles a Dios serבn recompensados con la aprobaciףn de Cristo y con lo que les pertenecerב como herencia. Aquellos que no hayan sido fieles a Cristo enfrentarבn la desaprobaciףn y la pיrdida de su herencia.

Repito: la gracia y la misericordia no servirבn en ese momento. Cosecharemos lo que hayamos sembrado. La gracia y la misericordia son de utilidad ahora en lo que Dios nos estב ayudando a cambiar lo que estamos sembrando.

Los resultados de una obediencia portadora de la cruz son todas las oportunidades y posiciones de autoridad y poder que asociamos con la salvaciףn Cristiana. Lo que debemos comprender es que la salvaciףn Cristiana estב dividida: por un lado podemos ser miembros de la religiףn Cristiana o por el otro podemos ser discםpulos.

Todos los discםpulos son miembros de la religiףn Cristiana. Pero no todos los miembros de la religiףn Cristiana son discםpulos.

El discםpulo es aquel que se ha negado a sם mismo, ha tomado su cruz y estב siguiendo a Jesתs diariamente. ֹste individuo es un santo victorioso. Heredarב todas las cosas que Dios haya hecho nuevas en Cristo.