DIVERSIDAD DE DESTINOS

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Tomado de: Es Hora para una Reformaciуn del Pensamiento Cristiano

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Texto bнblico tomado de la Santa Biblia, Nueva Versiуn Internacional © 999 por la Sociedad Bнblica Internacional

 

Traducido por Carmen Alvarez

 

 

Los Cristianos no estбn poniendo suficiente atenciуn a los diferentes destinos que estбn disponibles para aquellos a quienes Dios va a salvar de la destrucciуn. Para cada persona que escape del Lago de Fuego existe una gran variedad de papeles que desempeсar y oportunidades para servir. Estos abarcarбn en autoridad y gloria desde ser sentado en el Trono de Cristo hasta ser “salvo, pero como quien pasa por el fuego”.

 

Las enseсanzas y las predicaciones Cristianas dejan a las personas con la impresiуn de que sуlo estбn disponibles dos destinos para la humanidad: ser salvo o estar perdido; y que a todos los que son salvos se les darб bбsicamente la misma recompensa. Sin embargo, no es verdad que los destinos de todas las personas salvas serбn tan similares que no valga la pena examinar el tema. La diferencia entre los destinos que los salvos podrбn lograr es realmente importante. Las recompensas que las Escrituras nos presentan son deseables. Йstas serбn nuestra posesiуn por toda la eternidad. El temor de ser castigados y la esperanza de gloria nos proveen con la mayor motivaciуn para servir al Seсor con toda nuestra mente y con todas nuestras fuerzas.

 

 

DIVERSIDAD DE DESTINOS

 

Las enseсanzas y las predicaciones Cristianas dejan a las personas con la impresiуn de que sуlo estбn disponibles dos destinos para la humanidad. Una persona se sentarб sobre el Trono de Cristo como uno de los reyes y sacerdotes de Dios o pasarб la eternidad en el Lago de Fuego.

 

Existe por lo menos un aspecto en el plan de redenciуn que realmente sуlo tienen una opciуn. Tiene que ver con el destino del individuo despuйs del juicio que sucederб cuando concluya la Era del Reinado de los mil aсos (Apocalipsis 20:11-15). Durante este juicio, la persona o serб llevada a disfrutar de la vida eterna en el cielo nuevo y la tierra nueva del reinado de Cristo o serб echada al Lago de Fuego preparado para el diablo y sus бngeles.

 

Cuando consideramos a los que serбn llevados a disfrutar de la vida eterna sobre la tierra nueva podemos ver en las Escrituras que habrб personas salvas sobre la tierra nueva que no serбn parte del Trono de Cristo. Los miembros del Trono, de la nueva Jerusalйn, de la Esposa del Cordero, son un grupo de personas salvas que ocuparбn la tierra nueva. Pero, ademбs, habrб naciones de personas salvas habitando sobre la tierra nueva, sobre quienes la Esposa del Cordero reinarб:

 

Las naciones caminarбn a la luz de la ciudad, y los reyes de la tierra le entregarбn sus esplйndidas riquezas. (Apocalipsis 21:24 NVI)

 

La “ciudad” en el versнculo anterior es la Esposa del Cordero. Las “naciones” son las personas salvas de la tierra. Tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo nos revelan que los santos de Dios reinarбn sobre las naciones salvas.

 

La naciуn o el reino que no te sirva, perecerб; quedarбn arruinados por completo. (Isaнas 60:12 NVI)

 

Ya no habrб noche; no necesitarбn luz de lбmpara ni de sol, porque el Seсor Dios los alumbrarб. Y reinarбn por los siglos de los siglos. (Apocalipsis 22:5 NVI)

 

En cuanto se entra a una discusiуn sobre nuestro tema se vuelve evidente que la salvaciуn no es sуlo un caso de ser salvo o de estar perdido. En lugar de dos posibles destinos tenemos tres: ser miembro del sacerdocio reinante–la Esposa del Cordero; ser miembro de las naciones de personas salvas de la tierra nueva; o ser miembro de la familia de Satanбs y sus бngeles.

 

El significado principal del tйrmino salvo es “liberado del Lago de Fuego, de la muerte espiritual, y llevado a la vida eterna.” Ser salvo en un sentido mбs completo es ser llevado desde ser la imagen de Satanбs y estar en uniуn con Satanбs hasta llegar a ser la imagen de Dios y estar en uniуn con Dios.

 

El significado actual que le damos a la palabra salvo es el de rescatar, como en salvar a una persona de ahogarse. No tenemos la menor idea de en quй tipo de persona se convertirб o quй tipo de vida tendrб despuйs de salvarse de ser ahogada. Todo lo que sabemos es que no muriу; que fue llevada de la muerte a la vida.

 

Todo individuo que a final de cuentas no sea echado al Lago de Fuego, serб llevado al reinado del Seсor Jesucristo en el cielo y la tierra nueva. En este sentido, la salvaciуn es un arreglo entre dos opciones. O somos asignados al Lago de Fuego o se nos permite vivir eternamente en la Presencia y bendiciуn de Dios.

 

El problema en el pensamiento Cristiano es que no ponemos suficiente atenciуn a los diferentes destinos que estбn disponibles para quienes Dios salve de la destrucciуn. Para aquellos que escapen el Lago de Fuego existe una gran variedad de papeles que desempeсar y oportunidades de servicio. Estos abarcan en autoridad y gloria desde ser sentado en el Trono de Cristo hasta ser “salvo, pero como quien pasa por el fuego” (1 Corintios 3:15). Hay grandes y pequeсos en el Reino.

 

Debemos mantener en mente dos hechos:

 

El destino eterno de la gente, con la excepciуn de los miembros del real sacerdocio, no se decidirб hasta el final de la Era del Reinado de los  mil aсos.

 

Las Escrituras en varios pasajes hablan sobre la variedad de recompensas y castigos.

 

Las Escrituras dicen muy poco sobre lo que nos sucederб cuando muramos. El йnfasis estб en lo que sucederб en el Dнa de Cristo. Una breve repasada a las Epнstolas demostrarб este hecho.

 

Entreguen a este hombre a Satanбs para destrucciуn de su naturaleza pecaminosa a fin de que su espнritu sea salvo en el dнa del Seсor. (1 Corintios 5:5 NVI)

 

No es verdad que si somos salvos entonces heredaremos plenamente la Gloria de los reyes y sacerdotes de Dios. No es verdad que los destinos de todos los que son salvos serбn tan similares que no tiene mucho caso examinar el tema.

 

La doctrina de que los destinos de los salvos son similares tiene por lo menos dos efectos daсinos sobre los creyentes:

 

El motivo bнblico para competir en la carrera victoriosa, que es lograr las recompensas de soberanнa y oportunidades de servicio eterno, ha sido grandemente debilitado.

 

Esto confunde la interpretaciуn sencilla y directa de los versнculos de las Escrituras.

 

Todo el que infrinja uno solo de estos mandamientos, por pequeсo que sea, y enseсe a otros a hacer lo mismo, serб considerado el mбs pequeсo en el reino de los cielos; pero el que los practique y enseсe serб considerado grande en el reino de los cielos. (Mateo 5:19 NVI)

 

“Serб considerado el mбs pequeсo en el reino.” “Serб considerado grande en el reino.”

 

Las diferencias en los destinos de la gente conforme pasen de la tierra quizб prueben ser mayor que las diferencias en sus caracterнsticas y en los papeles que desempeсaron sobre la tierra.

 

Parece haber una suposiciуn en la doctrina popular Cristiana sobre la salvaciуn. Tiene que ver con que la muerte fнsica cambiarб lo que somos, llevбndonos de la condiciуn espiritual en la que estamos actualmente a un estado de gloria y bendiciуn. Como consecuencia natural recibiremos, cuando el Seсor regrese, un cuerpo glorificado como el que Jesъs recibiу.

 

Se enseсa que si “aceptamos a Jesъs” nos pareceremos a Йl cuando muramos, y que iremos a vivir por la eternidad en una tierra donde ya no habrб la oportunidad de pecar contra Dios. La cuestiуn del pecado queda resuelta por la muerte fнsica. La liberaciуn de las ataduras del pecado llega por la muerte fнsica. El “ъltimo enemigo”, la muerte fнsica, se ha vuelto nuestro redentor.

 

Sin embargo, no existe evidencia en las Escrituras que sucederб un mejoramiento espiritual en nosotros como consecuencia de, o al tiempo de, nuestra muerte fнsica. La postura de las Escrituras es que cada individuo, en el Dнa del Juicio, serб recompensado segъn su conducta sobre la tierra. Las Escrituras casi guardan silencio en cuanto al periodo de tiempo entre nuestra muerte fнsica y la apariciуn de Cristo en las nubes.

 

Debemos suponer que lo que somos en nuestra personalidad eso es lo que somos. No existe base en las Escrituras para creer que la muerte fнsica cambiarб lo que somos. Cuando despertemos en el Dнa del Juicio nuestra personalidad no habrб cambiado. De hecho, en lo que nos hayamos convertido durante nuestra vida sobre la tierra eso es lo que se manifestarб en ese dнa.

 

El testimonio de los Cristianos que han penetrado el reino espiritual, que han penetrado la vida despuйs de la muerte, muestra que no experimentaremos ningъn cambio cuando muramos aparte del alivio de desprendernos de nuestro cuerpo mortal.

 

El pecado es un fenуmeno puramente espiritual. No tiene nada de fнsico. El cuerpo mortal de la gente tiene apetitos y afecciones decretados por Dios. Si no hubiera ningъn tipo de influencia exterior, el hombre estarнa en el Paraнso.

 

La guerra se encuentra en el reino espiritual. Dios y Su Cristo, junto con los бngeles electos, son justos en personalidad y conducta. Pero existe un ejйrcito de espнritus y demonios malvados y rebeldes. Estos espнritus inmundos encienden y distorsionan los apetitos y las afecciones naturales de la carne.

 

Con esto podemos comprender que la muerte fнsica no logra nada en cuanto a mejorar nuestra justicia. Aunque posiblemente vayamos a un medio ambiente en el reino espiritual que estй sobre el бrea donde los malvados se expresan, de todos modos nosotros no seremos transformados por este cambio de lugar.

 

Llevar a un espнritu malvado al Paraнso no transformarб la naturaleza interior del malvado. No vamos al Paraнso para experimentar una transformaciуn. Йsta sucede aquн conforme caminamos con Cristo.

 

Sundar Singh, un visionario Cristiano famoso, testificу que vamos al бrea del reino espiritual que nos corresponde. Otros escritores Cristianos que han tenido visiones de la vida despuйs de la muerte confirman que se nos pone segъn nuestro desarrollo, que el mundo espiritual no estб sуlo dividido en un profundo Infierno y un altнsimo Cielo sino en grados de Cielo y grados de Infierno.

 

Ya que las Escrituras no lo niegan, y dado que este agrupamiento de personas segъn desarrollo y llamamiento espiritual sucede hasta cierto grado mientras todavнa estamos vivos sobre la tierra, y dado que esta colocaciуn es razonable y compasiva, nosotros creemos que las personas –Cristianas o no por sus creencias– al morir, pasarбn al reino hecho especнficamente segъn su desarrollo espiritual, para esperar ahн el Dнa del Juicio.

 

Esto no quiere decir que Dios no perderб a algunos cuando les llegue la muerte fнsica, ni que los malvados no irбn inmediatamente a las llamas del Infierno, para esperar el juicio del trono blanco. Parece evidente segъn las Escrituras que este serб el caso. Nuestro punto es que existen otros –un gran “mar” de gente– que no podrбn estar en la Presencia de Dios y del Cordero cuando mueran fнsicamente pero que tampoco serбn echados a las llamas, sino que se encontrarбn con personas de desarrollo similar.

 

Es la opiniуn del autor que la muerte fнsica no resulta en el agrupamiento de personas en dos compaснas homogйneas; sino que resulta en la definiciуn cuidadosa del progreso, o falta de, en cuanto al carбcter santo de cada individuo. Esperemos que este sea el caso.

 

Y asн como estб establecido que los seres humanos mueran una sola vez, y despuйs venga el juicio, (Hebreos 9:27 NVI)

 

Hay salvaciуn en el nombre y en la sangre del Seсor Jesucristo. Cuando escuchamos el Evangelio de Cristo debemos recibir a Cristo, ser bautizados en agua, y servirle con todo nuestro corazуn. Si no recibimos a Cristo cuando nos es presentado entonces caemos bajo la condenaciуn de Dios. Debemos recibir a Cristo cuando nos es presentado. Dios no aceptarб que rechacemos a Su Hijo.

 

Si somos un santo verdadero, Cristo estб morando en nosotros. Los бngeles tomarбn nota de esto cuando pasemos al reino espiritual. Sin embargo, aun esta maravillosa provisiуn no nos pone automбticamente en el mismo rango que tiene en el Reino el Apуstol Pablo. Nosotros seremos puestos donde quepamos, donde pertenezcamos, donde nos hayamos preparado para morar, al grado de Fuego Divino que podamos soportar. No todos se sentarбn a la derecha de Cristo cuando Йl aparezca en gloria. ЎPero algunos sн!

 

Nosotros podemos ver esta realidad el dнa de hoy. Algunos Cristianos buscan a Dios continuamente para morar en Su Presencia. Otros no son tan celosos en su bъsqueda de la Presencia del Seсor. Йstos estбn contentos con morar al margen de la gracia de Dios, preocupбndose solamente de que no se alteren sus rutinas. No estбn en paz en una asamblea de santos mбs fervientes.

 

Es evidente que los Cristianos que tienen muy poco deseo de pasar tiempo en la Presencia de Dios mientras estбn viviendo en este mundo no podrбn, simplemente porque han profesado fe en la expiaciуn, ser llevados al centro mismo del Fuego Divino cuando mueran fнsicamente. Se sentirнan consternados al pensar en tener que vivir en una atmуsfera como esa aquн y ciertamente Dios no los atormentarб con Su Presencia en el Paraнso.

 

La relaciуn que tengamos con Dios y con Cristo continuarб despuйs de morir. Lo que somos, somos, y lo que somos determinarб nuestra posiciуn despuйs de morir. Este es el punto de vista del autor asн como el testimonio de varios visionarios Cristianos.

 

En el Dнa de Cristo, lo que somos serб manifestado. Entonces seremos recompensados segъn lo que hayamos practicado en nuestro cuerpo. Si hemos estado aprendiendo nuestras lecciones espirituales y creciendo en Cristo entonces seguiremos aprendiendo y creciendo. Si hemos sido negligentes o si hemos rechazado la redenciуn Divina, existe para nosotros una espera temible de la ira Divina. Existe abundante apoyo en las Escrituras para decir esto.

 

Quнtenle las mil monedas y dйnselas al que tiene las diez mil. Porque a todo el que tiene, se le darб mбs, y tendrб en abundancia. Al que no tiene se le quitarб hasta lo que tiene. (Mateo 25:28, 29 NVI)

 

Quй diferencia harнa en la vida de los Cristianos si йstos comprendieran que la muerte fнsica no cambiarб lo que son sino que Ўmanifestarб lo que son!

 

Consideremos la doctrina de los “golpes”:

 

El siervo que conoce la voluntad de su seсor, y no se prepara para cumplirla, recibirб muchos golpes. En cambio, el que no la conoce y hace algo que merezca castigo, recibirб pocos golpes. A todo el que se le ha dado mucho, se le exigirб mucho; y al que se le ha confiado mucho, se le pedirб aun mбs. (Lucas 12:47, 48 NVI)

 

Un hombre no es juzgado por los dones de otro hombre. Cada individuo es responsable sуlo por la luz que le ha sido dada a йl. Ya que ninguna persona puede venir a Cristo a excepciуn de que el Padre lo atraiga, se vuelve claro que es Dios el que decide cuбnta luz recibirб cada persona. Por lo tanto, no debemos ser severos en nuestro juicio de la gente.

 

Primeramente, observemos que Lucas 12:47, 48 se estб refiriendo a los siervos del Seсor. El versнculo 46 hace un contraste entre los siervos del Seсor y los “incrйdulos”.

 

El seсor de ese siervo volverб el dнa en que el siervo menos lo espere y a la hora menos pensada. Entonces lo castigarб severamente y le impondrб la condena que reciben los incrйdulos. (Lucas 12:46 NVI)

 

Nosotros consideramos que los “golpes” no indican el Lago de Fuego. “Golpes” implican un castigo, una paliza, pero no la destrucciуn. Quizб existan muchas formas de castigo en el reino espiritual. Ser asignado al Lago de Fuego es la pena mбxima. Las Escrituras enseсan que el tormento del Lago de Fuego perdura para siempre. La doctrina de “muchos” y “pocos” golpes implican diferencias en el nъmero o en la duraciуn, siendo que los pocos terminan antes que los muchos, y posiblemente diferencias tambiйn en la intensidad.

 

La doctrina de “golpes” sugiere correcciуn y no destierro de la Presencia de Dios como en el caso del Lago de Fuego.

 

Si estamos en lo correcto de asumir que los “muchos” y los “pocos” golpes no se estбn refiriendo a la separaciуn final y al tormento en el Lago de Fuego, їa quй se estбn refiriendo? їQuй significarб para el descuidado –y sin embargo salvo– recibir golpes en la Presencia de su Seсor?

 

El reino espiritual puede ser considerado en los mismos tйrminos que el reino natural ya que los dos reinos son mбs similares que diferentes. Nosotros podemos estudiar la manera en que el Seсor nos castiga en el reino natural para comprender cуmo Йl nos castiga en el reino espiritual.

 

El Cristiano desobediente puede sufrir enfermedad (o la enfermedad de un ser querido), algъn tipo de accidente, angustia mental por la pйrdida de la Presencia del Seсor, pйrdida de poder en la oraciуn, pйrdida en la alegrнa al leer las santas Escrituras, o toda una gama variada de problemas, dolores y dificultades. El camino del trasgresor ciertamente es difнcil. Los rebeldes habitan en una tierra бrida. Adбn y Eva fueron alejados del jardнn del Edйn y obligados a vivir a trabajos forzados en un ambiente hostil.

 

Nosotros estamos sugiriendo que existen en el reino espiritual rйplicas a estas aflicciones y tribulaciones. No cesan necesariamente cuando nos morimos. їQuй versнculo en las Escrituras dice que al morir ya no podemos ser disciplinados?

 

Nuestra paz proviene de obedecer a Cristo, no de morir y pasar al reino espiritual. їQuiйn puede saber lo que nos espera cuando pasemos al reino espiritual? Las ъnicas garantнas que tenemos son las que se encuentran en las Escrituras. El resto de lo que creemos es pura conjetura.

 

Alguien que se ha alejado del Seсor puede dar testimonio de los aсos de agonizante esfuerzo que ha tenido que soportar, o que estб soportando, intentando recobrar la Presencia y la alegrнa de Cristo en su vida. Cuando observas a alguien que se ha alejado del Seсor clamar a Dios para volver a sentir su misericordia atestiguas una experiencia que da que pensar.

 

Para aquellos que quizб protesten que las Escrituras indican que el que se ha alejado del Seсor estб instantбneamente perdonado y que no tiene necesidad de sufrir agonнa, queremos decirle que la salvaciуn que proviene del Seсor es mбs tangible que esto. Es algo que podemos tocar. Nuestra salvaciуn es mбs que creer en el texto de las Escrituras.

 

Para aquellos que realmente han conocido al Seсor, cuando Йl los reprende y aleja Su Presencia la vida es agonizante. Ellos saben cuando han perdido su alegrнa y cuando les ha sido regresada. Quizб tengan que caminar fielmente con un alma seca durante muchos aсos, confiando en las Escrituras, antes de que su seguridad les sea restituida.

 

Devuйlveme la alegrнa de tu salvaciуn; que un espнritu obediente me sostenga. (Salmo 51:12 NVI)

 

El fundamentalismo es fuerte cuando nos recuerda que las Escrituras son santas y eternamente incambiables. El fundamentalismo es dйbil cuando nos enseсa a sustituir una profesiуn de fe en el texto por una experiencia viva con Dios.

 

La afirmaciуn de que poseemos algo porque la “Biblia lo dice” puede producir una “salvaciуn” vacнa de la esplйndida Presencia del Seсor. Las Escrituras nos guнan al Jesъs vivo. La vida eterna se encuentra en Йl, no en el texto de la Biblia.

 

La sequedad espiritual por la que pasa el que estб regresando hacia el Seсor no debe ser confundida con los desiertos бridos por los que el Seсor lleva a Su Prometida conforme perfecciona su amor, su fe y su paciencia. Debemos aprender a caminar bajo la nube de bendiciуn en el dнa y segъn la direcciуn del fuego de Su Palabra escrita por la noche.

 

їCrees posible que nuestras experiencias en este mundo puedan enseсarnos lo que podemos anticipar en el reino espiritual si no hemos respondido a toda la luz que nos ha sido dada?

 

El Dr. Ritchie, en su libro inspirador, Return from Tomorrow (“Regreso del Maсana”, Waco, Texas: Chosen Books, 1978), habla sobre el destino de los suicidas. Aunque habitan en forma espiritual, estбn obligados a permanecer en la presencia de las personas a quienes han lastimado por el pecado de haber tomado sus propias vidas. Sus repetidos clamores de remordimiento no pueden ser escuchados por sus seres queridos. Este quizб pueda ser el menor de sus “infiernos”, de sus “golpes”.

 

De ninguna manera intentamos sugerir que cada vez que alguien se enferma, o que un ser querido se enferma, o que se vuelve difнcil para nosotros orar o estudiar la Palabra de Dios, que hemos sido desobedientes a Dios. En muchas ocasiones йstas son las tribulaciones normales que todo Cristiano pasa. Estas pruebas son para nuestro fortalecimiento.

 

Las aflicciones nos enseсan a orar y a dejar de pecar (Santiago 5:13; 1 Pedro 4:1). Despuйs de sufrir suficientemente Dios nos harб perfectos, nos restaurarб, nos harб fuertes, firmes y estables (1 Pedro 5:10).

 

Tambiйn es verdad que el Cristiano pecador y desobediente frecuentemente recibe en esta vida actual las consecuencias de su desobediencia. Las Escrituras sugieren que su castigo continuarб en el reino espiritual cuando pase de este mundo al siguiente a excepciуn de que se arrepienta completamente.

 

Los pecados de algunos son evidentes aun antes de ser investigados, mientras que los pecados de otros se descubren despuйs. (1 Timoteo 5:24 NVI)

 

No existe pecado en el Reino de Dios. En el Dнa de Cristo, los hombres recibirбn lo malo que les corresponde (2 Corintios 5:10).

 

Parece ser que muchos creyentes mueren sin resolver serios problemas en su comportamiento. їQuй versнculo de las Escrituras dice que su correcciуn no continuarб despuйs de que mueran? La implicaciуn en las enseсanzas de Jesъs es que continuarбn siendo castigados  –especialmente en el Dнa de Cristo.

 

Nosotros los Cristianos tenemos muchas tradiciones con respecto a lo que nos sucederб cuando muramos, y con respecto a la naturaleza del Cielo, que estбn basadas parcialmente en las visiones de los santos. El autor no desacredita estas visiones sino que las considera de inspiraciуn.

 

Nosotros siempre debemos considerar que la mayorнa de nuestras tradiciones con respecto al Cielo y a lo que nos sucederб despuйs de morir, surgen del desafortunado uso del tйrmino “mansiones” (en algunas versiones de la Biblia) en Juan 14:2 –un uso que no puede ser defendido lexicolуgicamente, segъn el contexto, ni por ningъn otro principio de interpretaciуn de las Escrituras. Nuestra tradiciуn de “morir e ir al Cielo para vivir en una mansiуn” no estб basada sуlidamente en las Escrituras.

 

El Apуstol Pablo habla sobre el que es “salvo, pero como quien pasa por el fuego” (1 Corintios 3:15).

 

їAlguna vez nos hemos puesto a considerar lo que significa ser salvo, pero como quien pasa por el fuego? їSalvo por fuego?

 

Si esta expresiуn se estб refiriendo, por ejemplo, a la experiencia de Lot cuando fue arrastrado de Sodoma, entonces estamos hablando aquн de una increнble pйrdida de herencia. Lot, un hombre rico, entrу a Sodoma con mucho ganado. Saliу de ahн viudo y pobre.

 

La relaciуn incestuosa de las dos hijas de Lot con йl produjo a Moab y a Amуn. Dios dijo, “No podrбn entrar a la asamblea del SEСOR los amonitas, ni ninguno de sus descendientes, hasta la dйcima generaciуn” (Deuteronomio 23:3 – NVI).

 

Los Moabitas y los Amonitas fueron una espina en el costado para el pueblo de Israel. El rey de Moab fue el que contratу a Balбn para maldecir a Israel y el que sedujo a los Israelitas guerreros para que pecaran.

 

їAcaso es esto lo que queremos, ser salvos como Lot quedбndonos sin herencia y que nuestro fruto cause enojo al Seсor? Compara la herencia de Lot con la herencia de Abraham.

 

Muchos Cristianos usan el concepto de ser salvos como quien pasa por el fuego para probar que una vez que han profesado fe en Jesъs que nunca podrбn perderse. Esto se debe a que no comprenden la diversidad de destinos que son posibles en el Reino de Dios. Asumen que si son “salvos” ya no tendrбn ningъn problema. Creen que cuando el Seсor regrese ellos serбn transformados en gigantes espirituales, que se sentarбn en el trono de Jesъs, y que gobernarбn las naciones con puсo de hierro.

 

Si es cierto lo que nosotros estamos afirmando, que el ser salvo como quien pasa por el fuego indica la pйrdida de nuestro derecho como hijos mayores de Dios de tal manera que entramos ciegos, sordos y desnudos al reino espiritual, para esperar ahн el regaсo cбustico del Seсor en el Dнa del Juicio, entonces ser salvo como quien pasa por el fuego no es una perspectiva muy feliz que digamos.

 

Los creyentes de hoy en dнa que esperan ser “arrebatados” en cualquier momento no tienen ningъn concepto de lo que serнa ser llevados a la Presencia del Seсor en sus pecados, en su insensatez y en su desobediencia a Dios.

 

El Seсor Jesъs nos advirtiу claramente en los Evangelios que cuando Йl regrese, pedirб de Sus siervos cuentas estrictas de su conducta. Esta es la enseсanza de las Escrituras y deberнa ser enfatizado.

 

Aquellos que dicen que nunca podemos ser perdidos despuйs de haber profesado una vez a Cristo emplean 1 de Corintios 3:15 para apoyar su argumento. Su idea de ser salvo como quien pasa por el fuego parece ser que creyentes descuidados y desobedientes heredarбn una mansiуn de dos pisos en lugar de una mansiуn de tres pisos.

 

їAcaso nunca han experimentado una prueba de fuego del Seсor?

 

їAcaso piensan que ser salvos como quien pasa por el fuego es una experiencia agradable? їSe imaginan que los “golpes” administrados a los siervos desobedientes del Seсor serбn unos leves manotazos?

 

їNunca han considerado las largas y apasionadas pruebas que la mayorнa de los siervos obedientes del Seсor aguantan para luego deducir lo que sucederб realmente con los Cristianos descuidados y desobedientes? їNo comprenden que hasta los justos con dificultad se salvan? (1 Pedro 4:18).

 

Muchos de los elegidos del Seсor serбn castigados en este mundo por sus pecados y su desobediencia. Si de todos modos no se han arrepentido a satisfacciуn del Seсor continuarбn siendo castigados despuйs de que mueran. Nosotros basamos este entendimiento en las Palabras del Seсor en el Evangelio y no conocemos ninguna Escritura que diga lo contrario.

 

Tambiйn creemos que los “golpes” que los santos sufren en el mundo actual, y quizб tambiйn en el siguiente, son para su salvaciуn. Los golpes no son la misma sentencia que el horror de horrores –ser echado al Lago de Fuego sin la esperanza de ser liberado.

 

Ciertamente no creemos que tarde o temprano todas las personas se salvarбn. Las Escrituras claramente enseсan lo contrario, segъn lo entendemos nosotros. Tampoco estamos sugiriendo el concepto de una “segunda oportunidad.”

 

Algunos pueden estudiar nuestros argumentos y razonar que pueden ser desobedientes a Cristo en esta vida, sufrir por algъn tiempo en la siguiente, y al final ser salvos y recompensados en la gloria. Tales personas no comprenden que Dios atrapa a los astutos en su astucia (Job 5:13). Dios conoce los razonamientos de sus corazones y lidiarб con ellos de acorde.

 

Quizб Dios decida que hay tanta maldad y engaсo en sus corazones que hasta sus nombres sean borrados del Libro de la Vida –Ўprofese ser Cristiano o no! ЎEl Seсor no puede ser engaсado!

 

Nuestro Seсor Jesъs es el gran y terrible SEСOR, asн como el Pastor bondadoso. Si somos sabios lo amaremos y le serviremos con todo nuestro corazуn.

 

Ser salvo como quien pasa por el fuego realmente es una perspectiva temible. El proceso quizб pruebe ser muy, pero muy prolongado y doloroso.

 

La enseсanza Cristiana actual presenta que sуlo dos destinos estбn disponibles para las personas: el Cielo mбs alto o el Infierno mбs profundo; ser un rey y sacerdote de Dios o ser atormentado en el Lago de Fuego por la eternidad.

 

Sн es cierto que seremos salvos o que estaremos perdidos. Pero en medio de los extremos de ser uno de los reyes de Dios, o de ser atormentado por la eternidad en el Lago de Fuego, hay una diversidad de estados que deben ser considerados.

 

Uno de los mayores problemas con la enseсanza Cristiana actual es que le agregamos a la doctrina de los dos-destinos la idea de que una vez que hemos hecho una profesiуn de fe en el Seсor Jesucristo entonces nuestro destino serб ascender al trono mбs alto de gloria despuйs de que muramos y que nunca experimentaremos dolor ni regaсos en el reino espiritual sin importar cуmo nos hayamos comportado en el mundo actual. Este concepto no es bнblico. Lo que hace es quitar la motivaciуn Divina ordenada para vencer el pecado. Las recompensas y los castigos son esa motivaciуn.

 

Muchos pasajes de las Escrituras seсalan la diversidad de destinos disponibles para los creyentes en Cristo. Son dramбticamente diferentes destinos en cuanto a la gloria, a las oportunidades de servicio, a los grados de vida eterna, al tipo de cuerpo con el que seremos resucitados, a la autoridad, al poder, a las relaciones con Dios y con las personas.

 

Estas no son diferencias triviales en las que todos los que son salvos recibirбn aproximadamente la misma recompensa: uno recibirб una hectбrea de diamantes y el otro recibirб dos hectбreas de diamantes. “No nos importa porque no necesitaremos dinero en el Cielo” –y este tipo de pensamiento carnal.

 

Las diferencias en los destinos de los salvos son sustanciales. Las recompensas que las Escrituras nos presentan son deseables. Serбn nuestra posesiуn para la eternidad.

 

El temor al castigo y la esperanza de gloria nos proveen con la mбs fuerte motivaciуn para servir al Seсor con toda nuestra mente y con todas nuestras fuerzas.

 

Si Dios no quisiera que estuviйramos motivados en tйrminos de los castigos y las recompensas, Йl no habrнa hablado tantas veces sobre estos factores. Cuando los predicadores y los maestros descartan estos motivos como indignos, o como que no estбn basados en hechos, se estбn haciendo a sн mismos mбs sabios que Dios. Estбn poniendo a un lado la Palabra y la sabidurнa de Dios en favor de sus enseсanzas humanнsticas, o quizб han sido engaсados por las tradiciones del hombre.

 

Cuando los seguidores de Cristo le preguntaron con respecto a las recompensas por seguirlo, Йl no los regaсу. Йl les dijo directamente:

 

–Les aseguro –respondiу Jesъs– que en la renovaciуn de todas las cosas, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono glorioso, ustedes que me han seguido se sentarбn tambiйn en doce tronos para gobernar a las doce tribus de Israel. (Mateo 19:28 – NVI)

 

… pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me corresponde concederlo. Eso ya lo ha decidido mi Padre. (Mateo 20:23 – NVI)

 

No es cierto que toda persona salva se sentarб sobre un trono juzgando las doce tribus de Israel, ni que se sentarб a la derecha o a la izquierda de Cristo en Su Reino, ni que su nombre serб inscrito en los cimientos de la muralla de la nueva Jerusalйn. Tal gloria incomprensible serб el destino de creyentes especнficos.

 

Los verdaderos miembros de Israel, los mбrtires y santos benditos, tanto Judнos como Gentiles, serбn resucitados en la primera resurrecciуn. Se sentarбn en los tronos mбs altos del universo y reinarбn con Cristo por mil aсos (Apocalipsis 20:4-6). No es verdad que todos los salvos reinarбn con Cristo a este nivel. De ser asн, їsobre quienes reinarнan? їSobre los perdidos? Obviamente deben haber naciones de personas salvas a quienes gobernar.

 

їAcaso es razonable pensar que un individuo que cree en Cristo pero que nunca ha logrado la victoria sobre el pecado y la voluntad propia en este mundo pueda repentinamente, por el simple hecho de haber muerto fнsicamente (quizб prematuramente como resultado del pecado –1 Corintios 11:30), ser elevado a uno de los tronos que gobiernan la creaciуn material? їEs bнblico –o aun razonable?

 

Algunos de los salvos son la “caсa quebrada” y la “mecha que apenas arde” (Isaнas 42:3). Estos deben ser arrebatados del fuego (Judas 1:23).

 

Hay algunos que son inmaduros pero que estбn emparentados con la Esposa del Cordero (Cantar de los Cantares 8:8). Existen numerosas reinas, concubinas y vнrgenes. Hay una a quien el Seсor ama sobre todas las demбs (Salmo 45:10; Cantar de Cantares 6:9).

 

El rey David tuvo sus “soldados mбs valientes” y aun ellos estaban clasificados segъn sus proezas (2 Samuel, Capнtulo 23).

 

El Seсor Jesъs seleccionу a sus “hombres mбs valientes” y los llevу al Monte de la Transfiguraciуn (Mateo 17:1).

 

Hay Cristianos que producen al treinta, al sesenta y hasta al ciento por uno (Mateo 13:23).

 

Los capнtulos dos y tres del Libro de Apocalipsis muestran maravillosas recompensas para el que “salga vencedor” y le advierten a los creyentes pecadores sobre los castigos que existen. Las recompensas no son dadas a todos los miembros de las iglesias sino a unos cuantos (aparentemente) a quienes Cristo juzga merecedores de andar con Йl vestidos de blanco (Apocalipsis 3:4). Las recompensas para el que salga vencedor que se presentan en el segundo y tercer capнtulos del Libro de Apocalipsis no tienen nada que ver con morir e ir al Cielo, como se puede observar, sino con tremendos dones de autoridad, vida, cercanнa a Dios y servicio a la humanidad. Lo que debe quedarle claro a los creyentes de hoy en dнa es que tales recompensas, que frecuentemente son presentadas como el destino de todos los que hacen una profesiуn de fe en Cristo, son prometidas a aquel “que salga vencedor”. Ningъn creyente descuidado y desobediente tiene esperanza alguna de comer del бrbol de la vida, de volverse una columna en el templo de Dios, ni de sentarse en el trono supremo del universo.

 

Debido a esto їacaso debemos concluir que todos los demбs creyentes serбn echados al Lago de Fuego, para ser atormentados toda la eternidad sin tener la esperanza de volver a contemplar el Rostro de su Creador? їY que nunca serбn contestadas sus oraciones? ЎProbablemente no!

 

Existen los “primeros frutos de la humanidad para Dios y el Cordero” (Apocalipsis 14:4). El tйrmino mismo de primeros frutos implica que hay mбs para ser cosechado.

 

Aquellos que hagan que muchos se vuelvan al camino de la justicia brillarбn como “las estrellas por toda la eternidad” (Daniel 12:3).

 

A nuestros compaсeros Cristianos que protestarнan diciendo que estas diferencias se aplican sуlo a los Judнos, y que todos los Gentiles salvos recibirбn la misma recompensa en el Cielo, nuestra respuesta es esta: ese razonamiento y esa suposiciуn, que no son bнblicos, sуlo han logrado destruir la motivaciуn hacia el crecimiento en Cristo de los miembros de las iglesias Cristianas.

 

Uno puede darle una hojeada a las declaraciones de fe de las denominaciones Cristianas de hoy en dнa y quizб no encuentre el tйrmino “Reino de Dios”, ni la doctrina de que el Reino serб establecido sobre la tierra cuando el Seсor regrese.

 

Sin embargo, la predicaciуn del Reino y de las recompensas dadas a los siervos fieles de Cristo cuando venga Su Reino es el principal mensaje del Nuevo Testamento.

 

La esperanza principal de la salvaciуn Cristiana es la resurrecciуn de entre los muertos, que sucederб sobre la tierra, no en el Cielo. Cuando resucitemos nos presentaremos ante Cristo. En ese momento seremos recompensados segъn la manera en que nos hayamos comportado durante toda nuestra vida sobre la tierra.

 

La Gracia no entrarб en efecto en ese momento. Las recompensas que recibiremos incluirбn una “casa”, un manto de justicia que revestirб nuestro cuerpo resucitado. Ademбs, se nos darбn autoridad y poder en el reino de la Vida Divina, cercanнa a Dios, y la oportunidad para dar fruto por toda la eternidad. Nuestras recompensas corresponderбn exactamente con lo que hayamos hecho en el cuerpo.

 

El creyente tibio y descuidado que se ha dado gusto a sн mismo durante su tiempo sobre la tierra recibirб las consecuencias exactas de su desobediencia. Cuando se dй cuenta repentinamente de las oportunidades que por siempre ha perdido llorarб amargamente por remordimiento y terror.

 

Huyamos de la enseсanza actual que confunde la habilidad de la gente Cristiana de sacarle sentido al Evangelio del Reino de Dios. Mбs bien, sigamos el ejemplo de los hombres y las mujeres que son honrados por las Escrituras y avancemos hacia Dios con todas nuestras fuerzas. Las recompensas por hacerlo serбn inimaginablemente grandiosas. La pena por descuidar nuestra salvaciуn probarб ser mбs dolorosa que nuestra peor pesadilla.