UN AYUDANTE IDÓNEO

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UN AYUDANTE IDΣNEO

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Texto bνblico tomado de la Santa Biblia, Nueva Versiσn Internacional. ©999 por la Sociedad Bνblica Internacional

Traducido por Carmen Alvarez

 

Segϊn el Libro de Isaνas, el Seρor Dios pondrα Su Espνritu sobre Su Siervo y el Siervo llevarα justicia a las naciones. El Siervo del Seρor es Cristo—Cabeza y Cuerpo. El propσsito de los dos mil aρos de la Era de la Iglesia ha sido para hacer que el Cuerpo sea un ayudante idσneo para la Cabeza.

Por varias razones la Iglesia Cristiana no ha sido llevada, hasta la ιpoca actual, al nivel de madurez requerido para su papel como el Cuerpo del Siervo del Seρor. En la actualidad el Espνritu de Dios estα poniendo ιnfasis en que es tiempo de que el Cuerpo sea llevado a la madurez conforme a la plena estatura de Cristo.

 

UN AYUDANTE IDΣNEO

Ιste es mi siervo, a quien sostengo, mi escogido, en quien me deleito; sobre ιl he puesto mi Espνritu, y llevarα justicia a las naciones. (Isaνas 42:1— NVI)

Segϊn el Libro de Isaνas, el Seρor Dios pondrα Su Espνritu sobre Su siervo y el Siervo llevarα justicia a las naciones. El Siervo del Seρor es Cristo—Cabeza y Cuerpo. El propσsito de los dos mil aρos de la Era de la Iglesia ha sido para hacer que el Cuerpo sea un ayudante idσneo para la Cabeza.

Por varias razones la Iglesia Cristiana no ha sido llevada, hasta la ιpoca actual, al nivel de madurez requerido para su papel como el Cuerpo del Siervo del Seρor. En la actualidad el Espνritu de Dios estα poniendo ιnfasis en que es tiempo de que el Cuerpo sea llevado a la madurez conforme a la plena estatura de Cristo.

Cuando el Seρor Jesϊs vino a la tierra Ιl instruyσ a varios discνpulos, anunciαndoles que iba a construir una iglesia, es decir, un grupo de personas que serνan llamadas a salir de este mundo. La naturaleza de los discνpulos y de la Iglesia se puede observar en los cuatro informes del Evangelio, en el Libro de Hechos y en las Epνstolas.

Casi inmediatamente, probablemente todavνa en el primer siglo, se perdiσ de vista la naturaleza de la Iglesia y surgiσ la religiσn Cristiana. Hoy en dνa tenemos la religiσn Cristiana, y no siempre se hace la distinciσn de que aunque la religiσn Cristiana es una cosa, lo que la Biblia quiere decir cuando se refiere a la “Iglesia” es otra cosa muy diferente.

Desde el principio, el concepto original de la Iglesia fue modificado bastante.

En primer lugar, se creσ una religiσn a la cual la gente podνa unirse, siendo que en un principio la Iglesia se componνa de las personas que habνan sido elegidas por el Seρor, de personas que tenνan una relaciσn personal con Jesucristo –comenzando con Cristo durante Su vida sobre la tierra y despuιs en Su forma resucitada. Ser miembro del Cuerpo de Cristo incluye una relaciσn personal con el Cristo viviente. Esta relaciσn personal no existe en las multitudes que se han unido a la religiσn Cristiana. Esta modificaciσn continϊa hasta la actualidad.

En segundo lugar, posiblemente en imitaciσn a otras religiones, la meta de la salvaciσn cambiσ de una transformaciσn moral y uniσn a Cristo a una residencia eterna en el Cielo cuando fallezcamos. Nuevamente, esta modificaciσn continϊa hasta el dνa de hoy.

En tercer lugar, se perdiσ el concepto de un reino que vendrα a la tierra. En mi denominaciσn Cristiana, que es tan buena como cualquier otra, el tιrmino Reino ni siquiera aparece en el Credo. ΏAparece en el tuyo? Sin embargo, el Evangelio original era el Evangelio de la venida del Reino de Dios a la tierra. ΏNo se te hace peculiar esta omisiσn en el Credo?

En cuarto lugar, el concepto del Cuerpo de Cristo, la revelaciσn dada sσlo al Apσstol Pablo, fue puesto a un lado en favor de un sacerdote (o pastor) y una congregaciσn. La idea de que cada creyente debe ser un miembro activo de un Cuerpo maduro de Cristo no se enfatiza muy seguido, y la divisiσn clerigo-laico persiste hasta el presente.

En quinto lugar, se ha perdido el concepto de que cuando el Cuerpo madure se manifestarα junto con Cristo para establecer justicia entre las naciones de la tierra. A veces se propone la nociσn, totalmente fuera de las Escrituras, de que los Gentiles formarαn un reino en el Cielo mientras que los Judνos formarαn un reino sobre la tierra. Esta idea no sσlo estα fuera de las Escrituras sino que ademαs es poco realista. Existe una multitud de personas que tienen sangre tanto Judνa como Gentil. ΏCσmo se harα la distinciσn? Aquellos que son parte Judνa y parte Gentil, Ώse encontrarαn en el Cielo o en la tierra? ΏDσnde se encontrarαn los Apσstoles del Cordero? ‘Todos eran Judνos!

Ademαs, el Apσstol Pablo nos dijo que en Cristo, es decir, en Su Cuerpo, no existe Judνo ni Griego.

Obviamente existen muchas tradiciones Cristianas que deben ser analizadas si las iglesias Cristianas van a manifestar a la Esposa radiante del Cordero.

En el principio Dios puso al hombre en el Paraνso sobre la tierra. Lo que Dios comienza Dios concluye. Cuando todo llegue a su conclusiσn, el hombre nuevamente se encontrarα en el Paraνso sobre la tierra. La diferencia serα que el hombre serα gobernado por un reino justo que evitarα que el pecado y la muerte entren a la tierra. El Reino de Dios se compone de Cristo y de Su Cuerpo, de Su Iglesia.

Todo lo que ha sucedido desde que Adαn y Eva se revelaron en contra de Dios ha sido con el propσsito de enseρarles al hombre y a los αngeles la locura que es el pecado, y ademαs para que se desarrolle un programa que culminarα con la restauraciσn de lo que se perdiσ.

Es necesario que ιl permanezca en el cielo hasta que llegue el tiempo de la restauraciσn de todas las cosas, como Dios lo ha anunciado desde hace siglos por medio de sus santos profetas. (Hechos 3:21 — NVI)

El versνculo anterior no significa, como algunos conjeturan, que tarde o temprano todo individuo serα restaurado a la Presencia de Dios. Mαs bien, a lo que se estα refiriendo es que todo serα restaurado segϊn lo que se predijo por medio de los Profetas.

Debido a que Adαn y Eva desobedecieron a Dios, tuvo que venir Alguien que fuera perfectamente obediente y luego que estuviera dispuesto a ser ofrecido por el pecado de la humanidad. Esto es lo que hizo el Seρor Jesucristo y como resultado tenemos una expiaciσn por el pecado del mundo.

Sin embargo sigue existiendo un enorme problema. Despuιs de que la gente ha  recibido perdσn por sus pecados, Ώquι sigue? La tierra sigue maldecida. La gente sigue en un estado de anarquνa. Las naciones siguen en rebeliσn contra Dios. Aunque el pecado ha sido perdonado, la tierra sigue siendo un valle tenebroso.

Debe venir a la tierra alguien que tenga la autoridad de quitar la maldiciσn que existe sobre la naturaleza, alguien que tenga a tal grado al Espνritu de Dios que todo pecado pueda ser echado de la tierra para que el Paraνso pueda ser restaurado.

Ese Alguien que va a lograr esto es el Siervo del Seρor. Entonces, Ώpor quι el Seρor Jesucristo, el Siervo del Seρor, no eliminσ la maldiciσn de la naturaleza y echσ el pecado de la tierra cuando vino hace dos mil aρos? Despuιs de todo, Ιl tenνa toda autoridad y tambiιn al Espνritu de Dios sin medida.

Para responder a esta pregunta hay que regresar al principio. Cuando Dios creσ al hombre sobre la tierra Dios dijo que no era bueno que el hombre estuviera solo. Dios prometiσ darle un ayudante idσneo. Adαn a solas no podνa ser fructνfero y tener dominio de la manera que Dios deseaba que lo tuviera.

A pesar de cualquier cumplimiento temporal que pudieran haber tenido los edictos que originalmente declarσ Dios, las promesas Divinas fueron declaraciones dirigidas al Seρor Cristo Jesϊs, quien es el Hombre de Dios en el sentido mαs completo. Solamente Cristo es la imagen de Dios, el Hijo de Dios.

Dios estaba diciendo que no es bueno que Cristo estι solo, que solamente Cristo sea a la imagen de Dios, que solamente Cristo sea fructνfero y ejerza dominio sobre las obras de las manos de Dios.

La representaciσn que Dios ejecutσ en el jardνn fue que Ιl sacarνa de la Persona de Cristo a un ayudante idσneo para que el plan de Dios pudiera avanzar hacia adelante tal y como es Su intenciσn.

Por lo tanto, el Siervo del Seρor incluye no sσlo a la Cabeza exaltada, al Seρor Cristo Jesϊs, sino tambiιn al Cuerpo. Voy a poner con mayϊscula el tιrmino Cuerpo para poder distinguir a la Iglesia del cuerpo fνsico de Cristo.

El Cuerpo de Cristo es la Iglesia, es la Esposa del Cordero. Y es la Esposa del Cordero porque la gente se vuelve parte de la Esposa del Cordero al comer del Cordero, del Cordero de la Pascua de Dios. El primer aspecto, y el mαs importante, del Cuerpo del Siervo del Seρor es que ya no es un animal humano sino que ha sido confeccionado de la Sustancia misma de Cristo asν como Eva fue confeccionada de la sustancia misma de Adαn.

Aunque la creaciσn de Adαn y Eva sucediσ de manera literal su significado mαs completo es que es una representaciσn de la uniσn eterna en la que Dios estα interesado.

Esposos, amen a sus esposas, asν como Cristo amσ a la iglesia y se entregσ por ella para hacerla santa. Ιl la purificσ, lavαndola con agua mediante la palabra, para presentαrsela a sν mismo como una iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni ninguna otra imperfecciσn, sino santa e intachable. Asν mismo el esposo debe amar a su esposa como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sν mismo, pues nadie ha odiado jamαs a su propio cuerpo; al contrario, lo alimenta y lo cuida, asν como Cristo hace con la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo. Por eso dejarα el hombre a su padre y a su madre, y se unirα a su esposa, y los dos llegarαn a ser un solo cuerpo. Esto es un misterio profundo; yo me refiero a Cristo y a la iglesia. (Efesios 5:25-32— NVI)

‘Lo que sucediσ en Gιnesis tiene que ver con Cristo y la Iglesia!

Asν que tenemos al Siervo del Seρor, a Cristo, Cabeza y Cuerpo, quien va a regresar a la tierra para establecer justicia entre las naciones. El pecado y la muerte serαn expulsados de la tierra. El Espνritu de Dios cubrirα el mar muerto de la humanidad asν como las aguas fνsicas cubren un mar fνsico. Los niρos podrαn jugar con todos los animales, ya sean domιsticos o salvajes, sin ser daρados. Este es el Evangelio de la venida del Reino de Dios a la tierra, el Evangelio que ha sido enterrado bajo los escombros de la tradiciσn religiosa.

Este es el plan Divino y es perfecto.

Todavνa queda un problema importante. El problema es que la Esposa del Cordero debe ser una ayudante idσnea para Ιl. Un miembro de la religiσn Cristiana que sea inmaduro, egocιntrico, pecaminoso y desobediente no es un ayudante idσneo para el Cordero de Dios.

El propσsito de los dos mil aρos de la Era de la Iglesia ha sido para que de las naciones de la tierra salgan y lleguen a la madurez los miembros de la Iglesia. Esto no implica que los miembros de la Iglesia son los ϊnicos que serαn salvos de la ira de Dios. Mαs bien, los miembros de la Iglesia han sido predestinados a ser en la imagen moral de Jesucristo y a estar en uniσn tranquila con el Padre por medio del Seρor Jesϊs. Cuando una transformaciσn moral y una uniσn como ιsta hayan sido establecidas, entonces el mundo creerα que Dios realmente ha enviado a Cristo Jesϊs para ser el Salvador del mundo.

Todavνa estα por verse cuαnto se ha logrado en cuanto a llevar a los miembros de la Iglesia a la necesaria madurez. Existe la insinuaciσn en el ϊltimo capνtulo del Libro de Isaνas que en los ϊltimos dνas habrα una repentina manifestaciσn de Cristo en los creyentes.

ΏQuiιn ha oνdo cosa semejante? ΏQuiιn ha visto jamαs cosa igual? ΏPuede una naciσn nacer en un solo dνa? ΏSe da a luz un pueblo en un momento? Sin embargo, Siσn diσ a luz sus hijos cuando apenas comenzaban sus dolores. ΏPodrνa yo abrir la matriz, y no provocar el parto? —dice el Seρor—. ΏO cerrarνa yo el seno materno, siendo que yo hago dar a luz? —dice tu Dios—. (Isaνas 66:8,9 — NVI)

En mi opiniσn la naciσn que nacerα en un momento es la naciσn santa, el real sacerdocio, la Iglesia de Cristo Jesϊs. Yo no creo que el Seρor Cristo Jesϊs regresarα sino hasta que los miembros de la Iglesia lleguen a la madurez, hasta que formen un ayudante idσneo para el Seρor.

Yo no creo que el pasaje anterior signifique que los creyentes que sean espiritualmente flojos, incrιdulos y egocιntricos se convertirαn de repente en gigantes de la fe. Mαs bien creo que lo que va a suceder es que aquellos discνpulos que han estado pacientemente buscando al Seρor, que han estado haciendo Su voluntad diligentemente, repentinamente serαn exhibidos. Un bebι al nacer es repentinamente exhibido al mundo, pero la formaciσn del bebι desde el embriσn al feto al bebι sucediσ durante meses anteriores.

ΏCσmo se lograrα que los miembros del Cuerpo lleguen a la madurez? Por medio de los diferentes ministerios y dones que les serαn dados a los miembros del Cuerpo para que puedan ayudar al Cuerpo a llegar a esa madurez. Ademαs, Dios utilizarα mιtodos adicionales como el sufrimiento, la gratificaciσn postergada, los incidentes por los que pasamos, y cosas por el estilo para llevarnos a la madurez.

El programa de llevar a los creyentes a la madurez se ha desarrollado muy lentamente porque los dones y ministerios del Cuerpo no estαn funcionando como deberνan para lograr la tarea asignada a ellos. Yo creo que esta situaciσn cambiarα en los prσximos dνas y veremos muchos, muchos mαs dones y ministerios operando en las asambleas Cristianas. Esperemos que asν sea.

En Efesios encontramos que Dios ha dado apσstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros para fortalecer el cuerpo. A propσsito, estos no son ministerios superestrellas como se estα predicando el dνa de hoy. Los cinco (o cuatro) que se mencionan sσlo son representativos de la variedad de dones y ministerios dados a los miembros del Cuerpo por medio del Espνritu Santo.

Creemos en un error y luego le agregamos otro.

A cada uno se le da una manifestaciσn especial del Espνritu para el bien de los demαs. A unos Dios les da por el Espνritu palabra de sabidurνa; a otros, por el mismo Espνritu, palabra de conocimiento; a otros, fe por medio del mismo Espνritu; a otros, y por ese mismo Espνritu, dones para sanar enfermos; a otros, poderes milagrosos; a otros, profecνa; a otros el discernir espνritus; a otros, el hablar en diversas lenguas; y a otros, el interpretar lenguas. Todo esto lo hace un mismo y ϊnico Espνritu, quien reparte a cada uno segϊn ιl lo determina. (1 Corintios 12:7-11 — NVI)

Ιstos son ejemplos de los dones y ministerios que tambiιn deben comenzar a operar en nuestro dνa para que la Iglesia se vuelva la ayudante idσnea para el Cordero.

Ahora bien, ustedes son el cuerpo de Cristo, y cada uno es miembro de ese cuerpo. En la iglesia Dios ha puesto, en primer lugar, apσstoles; en segundo lugar, profetas; en tercer lugar, maestros; luego los que hacen milagros; despuιs los que tienen dones para sanar enfermos, los que ayudan a otros, los que administran y los que hablan en diversas lenguas. (1 Corintios 12:27,28 — NVI)

Observa como los pastores y los evangelistas ni siquiera son mencionados en el pasaje anterior, lo cual no sucederνa si los apσstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros fueran vistos como las funciones superestrellas que estαn por encima de cualquiera de los miembros del Cuerpo. Todos tienen presencia en el Cuerpo para el bien comϊn. Ninguna posiciσn ni ningϊn ministerio debe ser elevado por encima de otro. En lo que respecta al liderazgo en la asamblea local, Dios nos ayudarα a concebir quien estα mejor equipado para ayudar con el gobierno del cuerpo local de creyentes.

Ahora bien, nota en el siguiente pαrrafo el propσsito que tienen los dones y ministerios dados al Cuerpo de Cristo.

Ιl mismo constituyσ a unos, apσstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; y a otros, pastores y maestros, a fin de capacitar al pueblo de Dios para la obra de servicio, para edificar el cuerpo de Cristo. De este modo, todos llegaremos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a una humanidad perfecta que se conforme a la plena estatura de Cristo. (Efesios 4:11-13 — NVI)

Es difνcil decidir por el pasaje anterior si estα diciendo que Dios da los ministerios y dones a la gente para que esta gente pueda ser preparada para capacitar al Cuerpo (ministerios y dones como el de ser apσstol o profeta) o si estα diciendo que los apσstoles, profetas, y demαs son los que capacitarαn al pueblo de Dios para que puedan servirle. Yo prefiero la primera interpretaciσn pero puedo aceptar la ϊltima.

De cualquier manera, el propσsito de los dones y ministerios dados al Cuerpo de Cristo por medio del Espνritu de Dios es llevar a los creyentes a la misma fe en el Seρor Jesϊs (no a que tengan la misma postura teolσgica), al conocimiento pleno del Hijo de Dios, hasta que cada uno logre la madurez conforme a la plena estatura de Cristo. Sσlo conforme logramos esta madurez es que somos ayudantes idσneos para la gran Cabeza del Siervo del Seρor.

Y observa lo siguiente:

Mαs bien, al vivir la verdad con amor, creceremos hasta ser en todo como aquel que es la cabeza, es decir, Cristo. Por su acciσn todo el cuerpo crece y se edifica en amor, sostenido y ajustado por todos los ligamentos, segϊn la actividad propia de cada miembro. (Efesios 4:15,16 — NVI)

Mi opiniσn personal es que esta edificaciσn sucede ahora y tambiιn despuιs de morir. Si la edificaciσn no continϊa despuιs de que muramos, Ώcσmo podremos llegar todos juntos a la perfecciσn? Sin embargo, esto no significa que hoy podemos ser descuidados y que todo el esfuerzo sea despuιs de morir. Si no somos completamente diligentes el dνa de hoy, entonces al morir, seremos tratados como un siervo malo y perezoso, segϊn la parαbola de las monedas de oro.

ΏPero cσmo podemos determinar cuαles son nuestros dones y ministerios y cσmo debemos usarlos? Yo estoy personalmente familiarizado con el ministerio de la imposiciσn de manos y de profecνa personal para asistir a los creyentes en recibir y operar los dones y ministerios. Ιstas son contribuciones de gran ayuda. Sin embargo, existe otro mιtodo que es mαs seguro. Debemos presentar nuestro cuerpo como sacrificio a Dios en total consagraciσn.

Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoraciσn espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovaciσn de su mente. Asν podrαn comprobar cuαl es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta. (Romanos 12:1,2 — NVI)

Existe solamente una manera segura de descubrir diariamente la voluntad de Dios y esa manera es ofrecer diariamente nuestro cuerpo como sacrificio vivo.  De ιsta forma podemos “probar cuαl es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta”.

Despuιs de determinar cuαl es la voluntad de Dios, debemos usar nuestros dones y ministerios de manera prαctica, comportαndonos modestamente segϊn la proporciσn de fe que Dios nos haya asignado.

Tambiιn nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo en Cristo, y cada miembro estα unido a todos los demαs. Tenemos dones diferentes, segϊn la gracia que se nos ha dado. Si el don de alguien es el de profecνa, que lo use en proporciσn con su fe; si es el de prestar un servicio, que lo preste; si es el de enseρar, que enseρe; si es el de animar a otros, que los anime; si es el de socorrer a los necesitados, que dι con generosidad; si es el de dirigir, que dirija con esmero; si es el de mostrar compasiσn, que lo haga con alegrνa. (Romanos 12:5-8 — NVI)

Recuerda, el producto final de nuestra contribuciσn es el de la edificaciσn del Cuerpo de Cristo hasta que se convierta en un ayudante idσneo del Seρor Jesϊs.

Ahora consideremos algunas de las αreas en las que debemos madurar.

En primer lugar, y quizα de mayor importancia, es el de vivir por el cuerpo y la sangre de Cristo. La Esposa del Cordero no consistirα de seres humanos de carne y sangre sino de la nueva creaciσn formada de la Sustancia de Cristo. En la economνa de Dios, el matrimonio consiste de seres parecidos. Jesucristo es Hijo de Dios e Hijo del Hombre. Por lo tanto, Su Cuerpo (Su Esposa, Su Iglesia) tambiιn debe ser nacido de hombre y nacido de Dios. Esta es la razσn por la que debemos volver a nacer para poder entrar en el Reino de Dios, el cual es Cristo –Cabeza y Cuerpo.  El cuerpo de carne y sangre no puede entrar en el Reino.

ΏCσmo podemos aprender a vivir por el cuerpo y la sangre de Cristo?

Asν como me enviσ el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, tambiιn el que come de mν, vivirα por mν. (Juan 6:57 — NVI)

Diariamente tenemos muchas decisiones que tomar. Podemos elegir tomar cada decisiσn, por grande o pequeρa que sea, segϊn nuestra alma y mente carnal. O podemos elegir tomar cada decisiσn, grande o pequeρa, poniιndola en oraciσn ante el Seρor, confiαndole a Ιl cada aspecto de nuestro pensamiento, de nuestras palabras y de nuestras acciones.

Cuando tomamos una decisiσn segϊn nuestra alma y mente carnal entonces permanecemos una criatura animal.

Cuando tomamos una decisiσn poniιndola en oraciσn ante el Seρor, confiαndole la decisiσn a Ιl, entonces en el reino espiritual estamos alimentαndonos de Su cuerpo y tomando de Su sangre.

Digamos por ejemplo que existe alguien a quien debemos perdonar. Esto puede ser muy difνcil para nosotros. Podemos elegir ignorar las seρales de nuestra conciencia y justificar nuestra actitud. O podemos acercarnos a Dios en oraciσn y pedirle Su ayuda. Cuando hacemos esto ϊltimo somos alimentados con el cuerpo y la sangre de Cristo para recibir la fuerza que necesitamos para poder realmente perdonar a la persona. Intenta hacer esto con tus decisiones y observa si estoy en lo correcto.

Conforme aprendemos a vivir por Su cuerpo y por Su sangre es que somos esposados al Cordero, volviιndonos una parte integral y eternamente inseparables de Su Persona, asν como Ιl mismo es una parte integral y eternamente inseparable de la Persona de Dios.

Implνcito en la idea de presentar nuestro cuerpo como sacrificio vivo, y en vivir por el cuerpo y la sangre de Cristo, estα el concepto de una obediencia estricta a Dios. El pecado original fue desobediencia—el poner la voluntad propia por encima de la de Dios. A pesar del estαndar tan bajo de consagraciσn que presentan muchas iglesias Cristianas, es un hecho que ninguna criatura de Dios es aceptada si en el αrea mαs insignificante de su comportamiento no es estrictamente obediente a Dios. El Reino de Dios es el hacer la voluntad de Dios en la tierra asν como en el Cielo. Nada menor a esto es permitido.

La obediencia de la Iglesia debe ser perfeccionada antes de que Dios pase a trabajar con el resto de la humanidad.

El Siervo del Seρor es total y estrictamente obediente al Padre en todo momento y bajo toda circunstancia. Dios perfeccionarα tϊ actitud de obediencia y la mνa si se lo pedimos.

Y estamos dispuestos a castigar cualquier acto de desobediencia una vez que pueda contar con la completa obediencia de ustedes. (2 Corintios 10:6 — NVI)

ΏEn quι mαs debemos crecer si queremos ser un ayudante idσneo para Cristo? Regresemos a Isaνas para averiguarlo.

Ιste es mi siervo, a quien sostengo, mi escogido, en quien me deleito; sobre ιl he puesto mi Espνritu, y llevarα justicia a las naciones. (Isaνas 42:1 — NVI)

La primera cuestiσn que debemos aceptar los que vivimos en esta ιpoca es que nosotros debemos llegar a ser el siervo del Seρor. Estα de moda, por lo menos en los Estados Unidos, tratar de usar al Seρor Jesϊs como nuestro siervo. Es como si a Ιl le correspondiera ser el ayudante idσneo de nosotros para asistirnos en todos los aspectos de nuestra vida. ‘Imagνnate a Eva considerando a Adαn su ayudante idσneo para que ella pudiera seguir exitosamente sus propias inclinaciones!

Pensando en tιrminos de las representaciones bνblicas, nosotros que estamos en Pentecostιs (la cuarta fiesta del Seρor) estamos ante el Candelabro de oro (el cuarto artνculo de la Tienda de Reuniσn).

El siguiente (quinto) artνculo de la Tienda era el Altar del Incienso. En el Altar del Incienso, por asν decirlo, es donde clamamos a Dios “pero no se cumpla mi voluntad, sino la Tuya”. En otras palabras, despuιs de Pentecostιs es cuando comenzamos a vernos como el siervo del Seρor, como el ayudante del Seρor, en lugar de verlo a Ιl como nuestro ayudante.

Ιsta consagraciσn total a la voluntad del Seρor no siempre es enfatizada en las iglesias Cristianas de los Estados Unidos. ΏEstαs de acuerdo? Los creyentes son como niρos consentidos, suponiendo que Dios estα esperando suplir cada uno de sus deseos mientras continϊan con sus propios planes.

Ιsta no es la manera como funciona el Evangelio de Cristo. Se nos ha ordenado negarnos a nosotros mismos, llevar nuestra cruz y seguir a Jesucristo. Mientras no hagamos esto no somos un discνpulo. Mientras no seamos un discνpulo no somos un miembro del Cuerpo de Cristo, sino un miembro tνpico Americano de la religiσn Cristiana.

Dios estα llamando hoy en dνa a quienes estιn dispuestos a soportar el prolongado y doloroso proceso de volverse un ayudante idσneo del Seρor Jesϊs. ΏCuαntos creyentes Norteamericanos supones que renunciarνan a la enseρanza no-bνblica de la “gracia-rapto-Cielo” para volverse al Seρor Jesϊs, listos para llevar su cruz de negaciσn y pacientemente sufrir? De los millones de miembros de la religiσn Cristiana en los Estados Unidos, Ώcrees que haya diez mil que servirνan a Cristo Jesϊs?

Al Seρor no le importan los nϊmeros. Si hay cien “Cristianos” Norteamericanos que se alejarαn de su religiσn carnal para servir a Jesucristo en justicia de acero, en santidad apasionada, y en obediencia estricta al Padre, entonces habrα cien personas de nuestra generaciσn quienes se manifestarαn con Ιl cuando Ιl regrese para instalar Su Reino sobre la tierra.

Dios nunca pone la cantidad por encima de la calidad. La Escritura no puede ser quebrantada.

Ademαs, como se puede ver fαcilmente, si no crecemos en Cristo ahora, Ώcσmo podemos llegar a ser un ayudante idσneo para el Seρor? ΏPermitirνas que tu hijo de cuatro aρos manejara tu coche al centro de la ciudad?

Es hora de crecer en el Seρor. Debemos volvernos parte del Siervo del Seρor, y no una estrella errante que estα tratando de ser como Cristo pero sin volverse parte de Cristo.

Ιste es mi siervo, a quien sostengo, mi escogido, en quien me deleito; sobre ιl he puesto mi Espνritu, y llevarα justicia a las naciones. (Isaνas 42:1 — NVI)

El siervo es el “escogido” de Dios. Yo he llegado a creer que ser miembro del Cuerpo de Cristo es por elecciσn Divina. Cuando enseρo lo que yo creo que Dios me ha mostrado sobre el Reino hay unas cuantas personas que se sienten como una persona muriendo de sed que acaba de encontrar agua frνa, pura y cristalina. Luego ellos salen e intentan compartir lo que han aprendido con sus amigos y se dan cuenta de que al hablar con sus amigos sienten como si se estuvieran dirigiendo a una esfinge Egipcia. Pareciera como si estuvieran hablando en otro idioma.

Yo no me explico esto, ya que parecerνa que la gente Cristiana es inteligente y devota. Asν que volverse miembro del Cuerpo de Cristo debe ser por elecciσn Divina, como declarσ Isaνas.

Dios se deleita en quienes han elegido servirle a Ιl sin considerar cσmo son afectados sus propios planes y ambiciones.

Dios pone Su Espνritu sobre quienes Le sirven. Hoy en dνa podemos ver a sobresaliente lνderes Cristianos tratando de usar al Espνritu de Dios segϊn lo que ellos perciben como la voluntad de Dios. Se la pasan hablando mαs sobre el Espνritu que sobre el Seρor Cristo Jesϊs. Esto no es prudente. Dios da Su Espνritu a quienes Lo obedecen, no a quienes estαn intentando usar al Espνritu para tener reuniones sensacionales.

“Llevarα justicia a las naciones.” El concepto de que el regreso de Jesucristo tiene el propσsito de llevar justicia a las naciones de la tierra ha sido enterrado bajo la acumulaciσn de muchos metros de escombro. Hoy en dνa decimos que “Cristo va a regresar para llevarse al Cielo a Su anhelante esposa”. Esto no se encuentra en las Escrituras. No existe un solo versνculo en la Biblia que pueda respaldar este punto de vista.

Cristo y Su Esposa regresarαn para traer justicia a las naciones, no para descansar en el Cielo. La razσn por la que todos los santos resucitados se reunirαn en las nubes con el Seρor es para luego descender con Ιl conforme Ιl instala a la fuerza el Reino de Dios sobre la tierra.

Dios tiene la intenciσn de restaurar sobre la tierra todo lo que fue perdido por Adαn y Eva, y de agregar a esta restauraciσn maravillas de las cuales ni siquiera hemos soρado.

El Seρor Jesucristo regresarα a la tierra para traer esta restauraciσn, no para regresar nuevamente al Cielo con la innumerable cantidad de santos que Ιl ha traνdo consigo para que Ιl y ellos no tengan nada de importancia que hacer en el reino espiritual por toda la eternidad.

El corazσn del Seρor se encuentra en la tierra. Ιl le ha pedido al Padre poder heredar las naciones y los confines del mundo.

No clamarα, ni gritarα, ni alzarα su voz por las calles. (Isaνas 42:2 — NVI)

ΏQuι nos dice esto? Nos dice que los dones y ministerios del Cuerpo nos deben edificar hacia una madurez de carαcter que no clama ni grita ni alza la voz por las calles.

Hoy en dνa estα de moda alentar la presunciσn con declaraciones como “sal y haz grandes cosas para Dios”; “reta a Dios a que muestre Su poder”; y este tipo de fe presuntuosa.

Ningϊn hιroe de la Biblia jamαs actuσ de esta manera. El mismo Seρor Jesϊs nunca buscσ “vender” el Evangelio ni buscσ provocar a Dios para que actuara o hiciera grandes hazaρas. Ιl sirviσ a Su Padre y actuσ sσlo de acuerdo a la voluntad del Padre.

Yo no puedo hacer nada por mi propia cuenta; juzgo sσlo segϊn lo que oigo, y mi juicio es justo, pues no busco hacer mi propia voluntad sino cumplir la voluntad del que me enviσ. (Juan 5:30 — NVI)

ΏNo es eso maravilloso? El Seρor no hizo ningϊn juicio por Su propia cuenta ni intentσ hacer algo sin el Padre. Por esta razσn Su juicio siempre es justo. Ιl no buscσ hacer Su propia voluntad sino la voluntad del Padre quien lo enviσ.

Este es un nivel de madurez al que debemos llegar. Esta es la madurez segϊn la plena estatura de Cristo.

No siempre es fαcil esperar calladamente en el Seρor durante muchos aρos mientras que otros estαn teniendo “ιxito” espiritual. Ademαs, quizα no nos agrade que los que son espiritualmente ambiciosos estιn recordαndonos lo insensato que es esperar en el Seρor cuando ellos estαn haciendo grandes obras. “‘Baja del muro!” “‘Baja de la cruz!”

Pero aprendemos a no juzgar a la gente ni las circunstancias sino a esperar pacientemente hasta saber quι es lo que el Seρor quiere hacer.

ΏCσmo te sientes en cuanto a esto? ΏEstαs dispuesto a esforzarte por alcanzar este tipo de madurez? Asν es como actϊa el Siervo del Seρor.

No acabarα de romper la caρa quebrada, ni apagarα la mecha que apenas arde. Con fidelidad harα justicia; (Isaνas 42:3 — NVI)

No es inusual que los Cristianos que son fuertes desprecien a quienes estιn teniendo problemas, a las caρas quebradas y a las mechas que apenas arden.  Tendemos a seρalarles sus debilidades y a chismear sobre ellos.

ΏSabes que lastimamos al Seρor cuando hacemos esto? Es como si tu hija te dijera cosas horribles sobre tu hijo y que se regocijara por ello. ‘Pero tϊ no te regocijas por los defectos de tu hijo!

Lo que hace el Siervo del Seρor es trabajar pacientemente con las caρas quebradas y las mechas que apenas arden llevαndoles fielmente la justicia.

Tengan compasiσn de los que dudan; a otros, sαlvenlos arrebatαndolos del fuego. Compadιzcanse de los demαs, pero tengan cuidado; aborrezcan hasta la ropa que haya sido contaminada por su cuerpo. (Jude 1:22,23 — NVI)

Y un siervo del Seρor no debe andar peleando; mαs bien, debe ser amable con todos, capaz de enseρar y no propenso a irritarse. Asν, humildemente, debe corregir a los adversarios, con la esperanza de que Dios les conceda el arrepentimiento para conocer la verdad, (2 Timoteo 2:24,25 — NVI)

Debemos crecer en madurez hasta que seamos amables con todos, sin andar peleando con nadie, si queremos ser un ayudante apropiado para Jesucristo. El estar dispuesto a corregir humildemente a quienes se nos oponen es seρal de que nos estamos acercando a la plena estatura de Cristo.

No vacilarα ni se desanimarα hasta implantar la justicia en la tierra. Las costas lejanas esperan su enseρanza. (Isaνas 42:4 — NVI)

Cuando nos ponemos a considerar el estado en que se encuentra la tierra en la actualidad es difνcil imaginarnos un mundo en el que no exista el pecado, en el que los niρos puedan jugar en paz con los animales salvajes, donde no haya guerras, ni gente mala de ningϊn tipo. En los Estados Unidos en 1999 no es seguro dejar a niρos pequeρos sin supervisiσn entre la gente y mucho menos entre animales salvajes.

Ademαs, una multitud de personas Cristianas estα horriblemente esclavizada al amor al mundo, a la lujuria de su carne y a su voluntad propia. ΏCuαnto tiempo tomarα convertirlos a la pureza moral y de carαcter de Jesucristo?

Algunas personas de esta ιpoca estαn imaginαndose una obra repentina de Cristo en la que los creyentes inmaduros y tibios serαn rαpidamente transformados en santos fieles. Yo nunca he visto que esto suceda. Mαs bien lo que parece que sucede es que la gente cambia lentamente—muy lentamente—a la imagen de Cristo. Es difνcil imaginar un proceso en el que la imagen y el conocimiento de Dios sean adoptados sϊbitamente en la personalidad.

La Biblia dice que con dificultad somos salvos. Yo no puedo ver como esto puede cambiar.

El Siervo del Seρor “no vacilarα ni se desanimarα hasta implantar la justicia en la tierra”. Conforme llegamos a la madurez en el Seρor debemos aprender a confiar en Dios y a no desanimarnos, aunque en ocasiones nos parezca que no hay ninguna posibilidad de que la justicia triunfe sobre la maldad.

En cuanto a que los habitantes de las costas lejanas pongan su esperanza en Cristo Jesϊs, Isaνas dice que esto sucederα. Dios no se desanima con el plan que tiene a largo plazo y nosotros tampoco debemos desanimarnos. Pero para pacientemente seguir haciendo aρo con aρo el trabajo pesado, aunque veamos muy poco o ningϊn resultado de nuestros esfuerzos, requiere de madurez espiritual para no desanimarnos. Sin embargo, si queremos ser un ayudante idσneo para Cristo debemos crecer en esta αrea tambiιn. 

Asν pues, consideren a aquel que perseverσ frente a tanta oposiciσn por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el αnimo. (Hebreos 12:3 — NVI)

Por tanto, renueven las fuerzas de sus manos cansadas y de sus rodillas debilitadas. (Hebreos 12:12 — NVI)

Jesϊs les contσ a sus discνpulos una parαbola para mostrarles que debνan orar siempre, sin desanimarse. (Lucas 18:1 — NVI)

Luego llegamos a la visiσn que debemos tener si queremos convertirnos en el ayudante que el Seρor Jesϊs necesita para Su obra de servir a Dios sobre la tierra.

Asν dice Dios, el SEΡOR, el que creσ y desplegσ los cielos; el que expandiσ la tierra y todo lo que ella produce; el que da aliento al pueblo que la habita, y vida a los que en ella se mueven: “Yo el SEΡOR, te he llamado en justicia; te he tomado de la mano. Yo te formι, yo te constituν como pacto para el pueblo, como luz para las naciones, para abrir los ojos de los ciegos, para liberar de la cαrcel a los presos, y del calabozo a los que habitan en tinieblas.” (Isaνas 42:5-7 — NVI)

Si queremos tener ιxito en convertirnos en un ayudante idσneo para el Hijo de Dios debemos mirar hacia el Cielo y contemplar la majestuosidad de Dios, asν como siempre lo hizo Jesϊs. Restaurar lo que se perdiσ en el Edιn no es algo que el hombre puede hacer ni aunque toda persona que habitara la tierra agregara su fuerza, su sabidurνa, y sus talentos a la causa. Los poderes de las tinieblas no ceden ante la determinaciσn humana.

La obra debe ser hecha por “el que creσ y desplegσ los cielos; el que expandiσ la tierra y todo lo que ella produce; el que da aliento al pueblo que la habita, y vida a los que en ella se mueven”. La Persona y la obra del Siervo del Seρor deben proceder, y ciertamente procederαn, de Dios Todopoderoso Quien a solas creσ todo el reino material por medio de Su poderosa Palabra y Quien a solas soporta la vida de todas las personas de la tierra.

ΏCσmo podemos desanimarnos? Dios ha hablado. Dios ha prometido. Dios tiene el poder para hacer Su voluntad. Todo lo que Dios ha dicho sucederα hasta el mαs mνnimo detalle, y nosotros podemos tener parte si nos entregamos a Ιl sin reservas.

Dios mismo es el que nos ha llamado en justicia. Nosotros debemos madurar en carαcter y comportamiento de justicia. Dios simplemente no puede obrar donde hay injusticia. El cetro del Reino de Cristo es un cetro de justicia.

Cuando por primera vez recibimos a Jesucristo como nuestro Salvador y Seρor, la justicia de Cristo nos es imputada. Inmediatamente, si estamos siguiendo a Cristo, si somos un discνpulo y no sσlo un miembro de la “religiσn Cristiana”, el Espνritu de Dios comienza a guiarnos en la batalla contra el pecado en nuestras vidas. El Espνritu nos ayuda a lograr la justicia de personalidad y de comportamiento, ya que el Siervo del Seρor es llamado en justicia. No existe ni una pequeρa porciσn de comportamiento injusto que sea aceptado en el Reino de Dios.

Esto es extremadamente difνcil de aceptar para los Cristianos Norteamericanos. Ellos han sido enseρados por tanto tiempo que no deben preocuparse por lograr un comportamiento justo ya que recibirαn una justicia imputada al tomar “los cuatro pasos de la salvaciσn”. En esto estamos completamente equivocados. Un creyente que se comporta injustamente, que ama el mundo y que sigue su propia voluntad no es un ayudante adecuado para el Cordero de Dios.

Esto es fαcil de comprender, Ώno lo crees?

El Seρor nos tomarα de la mano. La obra es mucho muy grande para nosotros. Pero cuando Dios estα tomαndonos de la mano nosotros podemos hacer el trabajo.

El Seρor harα que seamos un pacto para el pueblo. Esto significa que la gente del futuro se acercarα a Dios a travιs de nosotros, asν como nosotros nos acercamos a Dios a travιs del Seρor Jesucristo. La Iglesia, la Esposa del Cordero, es el sacerdocio real. Nuestro destino es llevar la Presencia de Dios a la gente para que puedan ser liberados, bendecidos y habilitados para vivir de manera agradable al Seρor. De esta manera nos volvemos el pacto Divino para ellos.

Debemos ser una luz para los Gentiles. Cristo Jesϊs es la ϊnica Luz del mundo. Cuando Ιl estα en nosotros, nosotros tambiιn somos la luz del mundo. Esto significa que cuando la gente nos ve, observando cσmo nos comportamos, ellos comprenden lo que significa adorar a Dios y vivir para agradarlo. Hoy en dνa el mundo no entiende ni como adorar a Dios ni como complacerlo. Cuando el Seρor regrese a la tierra con Su Iglesia, las personas de las naciones tendrαn luz con la que podrαn ver y comprender la Persona y los caminos de Dios. ΏPuedes imaginarte la bendiciσn que esto serα para los oprimidos del mundo?

Las naciones de esta ιpoca estαn ciegas. Varias religiones, incluyendo la religiσn del Cristianismo, buscan aconsejar a las naciones en cuanto a su conducta. Pero los miembros mismos de las religiones no conocen al Seρor asν que se vuelven ciegos empeραndose en guiar a ciegos.

Sσlo el Seρor Jesϊs y aquellos que son una parte integral de Ιl pueden guiar a los ciegos.

En cierto sentido, aϊn el Seρor Jesϊs y aquellos que son una parte integral de Ιl son ciegos. El Siervo del Seρor estα ciego a todo lo que le rodea. Ve solamente a Dios. No ve el magnνfico Templo de Herodes. Ιl ve solo las enormes piedras destruidas y regadas por el suelo. Ιl no ve el nuevo mundo prometido por los filσsofos. Se encuentra ciego hacia la opiniσn de la gente. Ve guerras y rumores de guerra. Ve el espνritu del Anticristo en los corazones de la gente, dαndose cuenta de que algϊn dνa toda la tierra serα llevada por mal camino.

Asν es como debemos ser hoy en dνa si tenemos la esperanza de llegar a ser un miembro del Cuerpo de Cristo. No debemos ver lo que los medios de comunicaciσn quieren que veamos. Nosotros debemos caminar pacientemente haciendo la voluntad de Dios, viendo sσlo lo que Ιl quiere que observemos. Los Norteamericanos estαn imaginando lograr un futuro brillante donde no falta el dinero ni ningϊn bien material. Pero los profetas estαn viendo que Norteamιrica, debido a su pecado, ya ha perdido su lugar como la naciσn lνder del mundo.

Los profetas estαn ciegos y sordos a los sabios de Norteamιrica. Ellos estαn viendo huracanes, sequνas, fuegos, ruina econσmica. ΏQuι estαs viendo tϊ hoy en dνa? ΏEstαs permitiendo que los periσdicos te digan lo que es verdad, o estαs esperando ante el Seρor hasta escuchar directamente de Ιl?

Dichosos los ciegos y los sordos porque ellos verαn al Rey en toda Su gloria. Pero ay de quienes ven con los ojos del mundo porque serαn atrapados por el engaρo que vendrα sobre la faz de la tierra. Para poder conocer la voluntad de Dios y escapar de ser engaρados por Satanαs debemos ser transformados mediante la renovaciσn de nuestra mente.

Los prisioneros de la tierra se amontonan en su paja, limitados por los maldecidos muros de granito que Dios ha puesto sobre la tierra. Los humildes sufren en las manos de quienes maliciosamente se ufanan sin importarles el bienestar de sus compaρeros cautivos.

Dios estα preparando un Liberador. Ιl vino hace dos mil aρos para hacer una expiaciσn por el pecado. Cuando Ιl regrese lo harα con una gran multitud de gente escogida que ha vivido en diferentes periodos de la historia de la tierra, con un ayudante idσneo para Ιl. Juntos pondrαn en libertad a todos los cautivos de sus prisiones. Liberarαn de su calabozo a quienes han esperado en oscuridad.

Los destructores del mundo serαn destruidos en aquel Dνa. Quienes han triturado los rostros de los pobres, quienes han robado a los humildes de la tierra, ellos mismos serαn pulverizados. Los malvados que se jactan de su poder serαn consumidos por el fuego que traerα consigo el Seρor Jesϊs a Su regreso con Sus santos αngeles.

Entonces los humildes heredarαn la tierra. Entonces quienes aman la justicia irαn a los santos para ser bendecidos y liberados. Los miembros del real sacerdocio que han sido atormentados por los malvados serαn los jueces de esa gente malvada. Los atormentados serαn los atormentadores en aquel Dνa.

La venganza le pertenece al Seρor y Ιl la ejecutarα por medio de Sus santos en aquel Dνa.

Que se alegren los fieles por su triunfo; que aun en sus camas griten de jϊbilo. Que broten de su garganta alabanzas a Dios, y haya en sus manos una espada de dos filos para que tomen venganza de las naciones y castiguen a los pueblos; para que sujeten a sus reyes con cadenas, a sus nobles con grilletes de hierro; para que se cumpla en ellos la sentencia escrita. ‘Ιsta serα la gloria de todos sus fieles! ‘Aleluya! ‘Alabado sea el Seρor! (Salmos 149:5-9 — NVI)  

Este es el Dνa del Seρor y sσlo el Seρor serα exaltado. Si tϊ y yo tenemos la esperanza de ser parte de Cristo en el gran Dνa del Seρor, entonces debemos estar buscαndolo con total diligencia para poder volvernos un ayudante idσneo para Ιl.