EL GRUPO DE LOS "SOLTEROS"

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EL GRUPO DE LOS “SOLTEROS”

 

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Texto bםblico tomado de la Santa Biblia, Nueva Versiףn Internacional. © 999 por la Sociedad Bםblica Internacional

 

Traducido por: Carmen Alvarez

 

 

El evangelio de la gracia de Pablo estב resumido en Romanos 7:4: estamos muertos a la Ley de Moisיs para pertenecerle a Cristo, con la meta de que surja el fruto de una conducta justa ante Dios. Estamos muertos para poder casarnos, no para que Dios nos considere sin culpa sin importar lo que hagamos.

 

Los “solteros” espirituales estבn viviendo en un estado de maldad. Ellos no estבn bajo la Ley de Moisיs, ni estבn viviendo segתn la voluntad de Cristo resucitado. Ellos no le pertenecen. Son Cristianos en nombre solamente y suponen que su asentimiento a la doctrina correcta les asegura ser justificados ante Dios. Ellos creen en una gracia que los salva sin importar sus obras. Este es un malentendido sobre la salvaciףn Cristiana.

 

 

EL GRUPO DE LOS “SOLTEROS”

 

En aquel dםa, siete mujeres agarrarבn a un solo hombre y le dirבn: “De alimentarnos y de vestirnos nosotras nos ocuparemos; tan sףlo dיjanos llevar tu nombre: ¡Lםbranos de nuestra afrenta!” (Isaםas 4:1 – NVI)

 

Muchas iglesias de nuestra יpoca tiene un “grupo de solteros”. El grupo de solteros consiste de hombres y mujeres que no estבn casados o que han estado casados y que ahora estבn divorciados. Los miembros conviven con aquellos que comparten sus mismos intereses y problemas.

 

Sin embargo, existe otro tipo de “grupo de solteros”. Se compone de Cristianos que estבn divorciados de la Ley de Moisיs pero que no estבn casados con el Seסor Jesתs.

 

El grupo de los “solteros”, que es el tema de este ensayo, consiste de los “creyentes” en Cristo, los Cristianos-de-nombre, los feligreses que piensan que han muerto a la Ley de Moisיs pero que no le pertenecen a Cristo.

 

En ellos se cumple Isaםas 4:1 (citado anteriormente). Ellos desean ocuparse de alimentarse (su alimento espiritual preferido) y vestirse (comportarse como ellos deseen sin importarles ningתn seסor ni ninguna autoridad). Sin embargo, ellos toman el nombre de Cristo para aparentar tener algתn tipo de respeto moral y espiritual.

 

Isaםas no pudo haber descrito mejor a los “solteros” espirituales si hubiera estado vivo en esta יpoca.

 

Los “solteros” espirituales estבn viviendo en un estado de maldad. No estבn viviendo bajo la Ley de Moisיs, ni estבn viviendo segתn la voluntad de Cristo resucitado – no le pertenecen a Cristo.

 

Son Cristianos de nombre solamente, suponen que un asentimiento mental de una doctrina correcta es la gracia que les asegura ser justificados ante Dios. Creen que la gracia que salva sin importar las obras de la Ley Judםa, de lo cual hablף el Apףstol Pablo, consiste principalmente de una declaraciףn de fe en Cristo. Nuevamente repetimos que este es un malentendido de lo que es la salvaciףn Cristiana.

 

Romanos 7:4 describe el corazףn del pacto nuevo. El corazףn del pacto nuevo es pertenecerle al Seסor Jesתs – es uniףn con ֹl en Su muerte y Su resurrecciףn.

 

Asם mismo, hermanos mםos, ustedes murieron a la ley mediante el cuerpo crucificado de Cristo, a fin de pertenecer al que fue levantado de entre los muertos. De este modo daremos fruto para Dios. (Romanos 7:4 – NVI)

 

Anteriormente le pertenecםamos a la Ley de Moisיs. Estבbamos casados con tablas de piedra.

 

Anteriormente buscבbamos en la palabra escrita de Dios ser justificados. Ahora no estamos buscando en la ley escrita. Ahora estamos buscando en una Persona – en el Hombre, en Cristo – para ser justificados. Ahora hemos muerto a la Ley de Moisיs y le perteneceremos a Cristo.

 

El problema en esto es que muchos Cristianos no se consideran a sם mismos obligados a obedecer la Ley de Moisיs, pero tampoco buscan pertenecerle a Cristo.  No estבn dando el fruto de la Ley ni el fruto de Cristo en sus vidas.

 

El Apףstol Pablo nunca enseסף que podםamos declarar nuestra fe en Cristo y luego permanecer “sin casarnos”.

 

Es obligatorio que todas las personas obedezcan en todo tiempo los Diez Mandamientos hasta el dםa que mueran y resuciten con Cristo, esto es especialmente cierto para el Israel de Dios.

 

Romanos 10:9,10 puede ser interpretado que para ser salvo es necesario sףlo confesar a Cristo y profesar que creemos que Dios lo resucitף de entre los muertos. Pero esta interpretaciףn requiere que ignoremos el resto del Libro de Romanos. El Capםtulo Seis de Romanos nos enseסa que debemos, si queremos lograr la vida eterna, escoger ser siervos de la justicia.

 

La costumbre de construir nuestra salvaciףn de uno o dos versםculos “clave” requiere que separemos estos versםculos del resto de los escritos de Pablo y que los interpretemos aisladamente del equilibrio que Pablo hace sobre la explicaciףn de la gracia. Un anבlisis de todas las Epםstolas revela que Pablo enseסף comportamiento justo tan firmemente como lo hizo el Apףstol Santiago.

 

El evangelio de la gracia de Pablo se resume en Romanos 7:4. Estamos muertos a la ley de Moisיs para poder pertenecerle a Cristo, con la meta de dar fruto de justicia para Dios. Estamos muertos para poder pertenecerle, no para que Dios nos considere sin culpa sin importar lo que hagamos.

 

¡Estamos muertos a la Ley de Moisיs para poder pertenecerle al Seסor Jesucristo!

 

Morir a Moisיs por medio de la fe en Cristo y ser bautizado en agua, y luego no proceder a la uniףn con Cristo resucitado, es morar en un estado de maldad. El “soltero” espiritual es un individuo que no vive siendo justificado. No estב bajo la autoridad de los Diez Mandamientos ni la de Cristo.

 

El matrimonio con Cristo es el tema mבs importante de la salvaciףn Cristiana. Si no estamos casados con ֹl en una comuniףn vital y diaria, si no estamos morando en Su Presencia, pensando Sus pensamientos, obedeciendo todos Sus deseos, entonces no estamos guardando nuestra parte del pacto nuevo. No daremos fruto. Seremos quitados de la Vid, nos secaremos y moriremos. Nuestro destino serב el fuego (Juan 15:6; Hebreos 6:8).

 

Consideremos por un momento la naturaleza del pacto nuevo – el medio de la redenciףn a travיs de la fe en Cristo.

 

El pacto nuevo es el plan de Dios para crear al hombre a Su imagen, para hacer al hombre realmente justo, realmente santo y obediente a Dios.

 

El pacto antiguo, la Ley de Moisיs, incluye muchas leyes y ordenanzas justas. Pero el pacto antiguo estב limitado por la debilidad de la carne humana. Nosotros los humanos tenemos una naturaleza pecaminosa. La Ley de Moisיs enfatiza nuestro pecado pero la Ley de Moisיs no tiene ningתn poder para liberarnos de nuestra naturaleza pecaminosa.

 

El pacto nuevo es el Seסor Jesucristo.

 

El Seסor Jesתs viene a un individuo. Cristo le dice, “Dיjame tomar tu personalidad – lo malo y lo bueno. Estoy listo para tomar completa responsabilidad por ella. Tengo la autoridad, basada en Mi muerte sobre la cruz, para perdonar todos tus pecados pasados. Ademבs, estoy dispuesto a tomar la responsabilidad de todo lo que eres y de todo lo que hagas desde este momento en adelante.”

 

“Ya que Mi Padre me ha hecho tu Juez ya no tienes que preocuparte con ningתn otro estבndar de justicia. Ningתn hombre ni ningתn espםritu puede acusarte de algo. Desde ahora en adelante tת eres Mi responsabilidad. Yo, y sףlo Yo, soy tu Juez.”

 

Las enseסanzas Cristianas actuales proceden hasta este punto y luego se alejan del pacto nuevo. Mantienen que Cristo toma toda la responsabilidad por nuestros pecados – pasados, presentes y futuros, y luego nos deja esperando para morir e ir al Cielo para vivir por siempre en una mansiףn.

 

La enseסanza actual no pone suficiente יnfasis en lo que sigue despuיs de recibir a Cristo.

 

El Seסor Jesתs continתa diciendo, “Ahora que eres Mi responsabilidad, quiero que vivas en Mם, Conmigo y para Mi. Quiero que busques Mi rostro con todo tu corazףn, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Quiero que comas de Mi cuerpo y bebas de Mi sangre. Quiero que vivas en Mם en todo lo que eres y en todo lo que hagas.”

 

“Quiero que te cases Conmigo. Ya no te perteneces a ti mismo. Me perteneces a Mi y yo requiero de obediencia estricta a Mi voluntad.”

 

“No estoy interesado en tener parte de tu corazףn. Yo exijo todo tu corazףn. Si no me das todo tu corazףn y toda tu vida, Yo no habitarי en ti ni contigo.”

 

“¡Yo soy Dios! No compartirי tu amor con nadie. Yo serי primero en tu corazףn o no permanecerי en tu corazףn. Mientras tת realmente desees que yo sea tu Seסor permanecerי contigo. Pero echarי abajo cualquier otro trono que encuentre en tu personalidad. No tendrבs ningתn otro Dios delante de Mם.”

 

Estamos muertos a la Ley de Moisיs para pertenecerle al Seסor Jesucristo. Nuestro casamiento con el Seסor Jesתs siempre hace surgir Su imagen en nosotros.

 

Jesתs no vino simplemente para perdonar la culpa del pecado del mundo. El Seסor Jesתs vino para quitar el pecado del mundo. Cristo destruye las obras del diablo (1 Juan 3:8).

 

El Seסor Jesתs nos perdona para que pueda salvarnos.

 

El ser salvo es ser “liberado” del pecado. La salvaciףn es la liberaciףn – no sףlo ni principalmente perdonado, sino ¡liberado!

 

Cuando venimos al Seסor Jesתs y nos damos a ֹl, ֹl nos perdona nuestros pecados. Cristo nos perdona nuestros pecados con la intenciףn de liberarnos de nuestros pecados.

 

El Reino de Dios nos llega conforme Cristo entra a nosotros y el diablo es echado de nosotros. Habremos entrado plenamente al Reino de Dios cuando Satanבs no pueda encontrar ningתn rastro de sם mismo en nosotros, y cuando todo lo que haya dentro de nosotros haya nacido de Cristo y estי en uniףn con Cristo.

 

En el momento en que el Seסor Jesתs nos recibe a Sם mismo en el acto inicial de la salvaciףn, en ese momento nos da Su Espםritu. ֹl comienza a alimentarnos con Su cuerpo y Su sangre.

 

ֹl conoce nuestra naturaleza pecaminosa. Cristo hace que Su Vida nazca en nosotros y luego nos ayuda con varios dones y ministerios, aquellos que nos son dados y aquellos que nos son ministrados por otros, para que Su sabidurםa y virtud puedan ser impartidas a nosotros. ֹl comienza a crear Su Vida en nosotros.

 

Ya que para nosotros es difםcil ver al Seסor o escuchar Su voz, ֹl nos ha dado los escritos en el Nuevo Testamento como una guםa para nosotros. Los escritos en el Nuevo Testamento no son el pacto nuevo. El pacto nuevo es el Seסor Jesucristo.

 

Los escritos del Nuevo Testamento sirven como guםa para controlar nuestro comportamiento hasta el Dםa en que el Seסor haya surgido en nuestro corazףn a tal grado que podamos verlo y escucharlo. Porque Cristo mismo es quien serב nuestra Ley. Cristo es la gloriosa y maravillosa Ley de Dios (Isaםas 42:21; Romanos 10:4).

 

Pablo discute la relaciףn entre Moisיs y Jesתs, en el segundo capםtulo del Libro de Gבlatas, versםculos 16-20.  Pablo declara que somos justificados (declarados justos) por la fe en Jesתs y no por las obras de la Ley.

 

Luego Pablo aסade, si continuamos pecando estamos implicando que Cristo estב al “servicio del pecado.” Si nosotros seguimos pecando, si volvemos a construir la estructura de comportamiento pecaminoso que fue destruido cuando recibimos a Jesתs, nos volvemos transgresores de los caminos justos y santos de Dios.

 

Estamos muertos a la Ley de Moisיs, no para poder quebrantar las leyes morales eternas de Dios sino para vivir ante Dios en comportamiento realmente justo.

 

¿Cuבl es la provisiףn de Dios para nuestra malvada naturaleza? Crucificarnos con Cristo para que Cristo, quien es el Pacto Nuevo, pueda expresar Su amor por la justicia en nosotros y a travיs de nosotros.

 

Si interpretamos el pacto nuevo como algo que nos cubre mientras seguimos viviendo en nuestra naturaleza de Adבn, destruimos todo lo que Dios deseף lograr al dar a Su Hijo. Bajo el pacto nuevo, Adבn debe ser crucificado, no salvado.

 

Hay numerosas dificultades durante el camino que nos llevan a conocer a Cristo como nuestra Ley (Seסor). Los escritos del Nuevo Testamento sirven como nuestra guםa y ley infalibles hasta que el Dםa del Seסor nazca en nosotros y el Lucero de la Maסana, Cristo, surja en nosotros y nos guםe desde el trono de nuestra personalidad (2 Pedro 1:19).

 

Estamos muertos a la Ley de Moisיs para que podamos pertenecerle al Seסor Jesucristo. El tיrmino pertenecerle significa justamente lo que la palabra implica. Nuestra vida va a unirse a Jesתs en una verdadera y viva experiencia de morar en ֹl.

 

Jesתs estב vivo hoy. ֹl estב listo para unirse a nosotros conforme vivamos en los caminos de la justicia. Pero debemos mirar hacia ֹl y orar frecuentemente. El santo verdadero ama orar porque ama a Jesתs. ֹl le pertenece a Jesתs. ֹl es el Cuerpo de Cristo. Cristo muestra plena responsabilidad por todo lo que el santo verdadero es y hace.

 

Si el santo se tropieza y cae, el Seסor Jesתs lo levanta. Jesתs perdona a Su santo caםdo. Luego el Seסor Jesתs lo corrige severamente y a fondo. El Seסor es nuestro Salvador y nuestro Juez al mismo tiempo.

 

… y a cada uno de ustedes [Cristianos] lo tratarי de acuerdo con sus obras. (Apocalipsis 2:23 – NVI)

 

En nuestra יpoca tenemos a varios “creyentes” que son miembros del grupo de los “solteros” espirituales. Tienen poca fe en la Ley de Moisיs y en cualquier otra ley. Ellos se imaginan la salvaciףn Cristiana como la eliminaciףn de las leyes de conducta. Se consideran a sם mismos “libres” en Cristo.

 

La verdad es que no son libre para nada. Son esclavos del pecado, de su propia autoridad y de su amor propio. Son los mבs miserables de toda la humanidad porque tienen una forma de la verdad pero no estבn viviendo en la verdad.

 

Ellos son el grupo de los “solteros” espirituales y no le son de utilidad a Dios ni al hombre.

 

La salvaciףn Cristiana es recibir al Seסor Jesתs. Solamente ֹl tiene la autoridad para declararnos justificados. ֹl nos corrige cuando estamos mal, y manda muchas bendiciones, muchas enseסanzas, y muchos fuegos para nuestra transformaciףn a Su imagen.

 

La tarea del santo es mirar תnica y exclusivamente al Seסor Jesתs. Nuestra justicia viene sףlo de ֹl. Cristo es nuestro Seסor, nuestro Salvador, nuestro Juez, nuestro Pastor, nuestro Sacerdote y nuestro Maestro. Vivimos para complacerlo a ֹl, y sףlo ֹl decide si somos aceptables a Dios.

 

Un Cristiano puede encontrarse con problemas espirituales serios si no camina cerca de Cristo. Somos considerados justificados sףlo conforme le “pertenecemos” a Cristo. En el momento que escojamos vivir nuestra propia vida, sin buscar al Seסor, sin hacer Su voluntad, nos volvemos candidatos para el juicio Divino.

 

Mientras moremos en Cristo no tenemos por quי temer el juicio Divino. El תnico juicio que recae sobre nosotros es aquel que estב diseסado para transformarnos a la imagen de Cristo.

 

Si decidiיramos “alimentarnos” y “vestirnos”, sin tener cuidado de vivir y andar en Jesתs, la Ley de Moisיs nos condena a la muerte espiritual debido a nuestra lujuria y rebeliףn.

 

La redenciףn Cristiana es el casamiento con Jesתs. No es un plan para entrar al Paraםso aceptando los hechos teolףgicos con respecto a la muerte expiatoria y la triunfante resurrecciףn de Cristo. Tener el nombre de Cristo sin tener la Presencia de Cristo no es la salvaciףn.

 

La יpoca actual es una de las mבs trascendentales de toda la historia en lo que se refiere a la Iglesia, al verdadero Israel de Dios. Todo lo que pueda ser sacudido serב sacudido. La tierra y el cielo serבn sacudidos. Todo lo que no sea del Seסor Jesucristo serב quitado de su lugar de “seguridad”.

 

Dentro de la Iglesia, del Reino de Dios, hay todo tipo de criaturas. Hay santos que le “pertenecen” a Jesתs.

 

Tambiיn, hay Cristianos muy dedicados que han creםdo en Jesתs pero que estבn relacionados con su iglesia en particular y con sus principios a un grado mayor del que estבn relacionados con Cristo.

 

Uno podrםa referirse a estos como “Cristianos de iglesia”, o Cristianos de denominaciףn. Estבn casados con su grupo y no con el Seסor Jesתs. Ellos estבn familiarizados con la casa de Dios pero conocen poco del Dios de la casa de Dios.

 

Ademבs, tambiיn hay verdadera “mala hierba” en el Reino – individuos malvados que han llevado al Reino de Dios, a las asambleas Cristianas, el libertinaje de su gobierno propio:

 

El problema es que se han infiltrado entre ustedes ciertos individuos que desde hace mucho tiempo han estado seסalados para condenaciףn. Son impםos que cambian en libertinaje [inmoralidad] la gracia de nuestro Dios y niegan a Jesucristo, nuestro תnico Soberano y Seסor. (Judas 1:4 – NVI)

 

No hay duda de que toda asamblea Cristiana tiene su porciףn de estos creyentes falsos. Ellos serבn removidos del Reino cuando llegue el fin del mundo.

 

Asם serב al fin del mundo. Vendrבn los בngeles y apartarבn de los justos a los malvados, (Mateo 13:49 – NVI)

 

El resto de los miembros de las iglesias son los tibios, los que viven tanto en el mundo como en el Reino de Dios. Se sienten condenados por la predicaciףn de la Palabra pero no son lo suficientemente fuertes para salirse del mundo y recibir completamente a Cristo.

 

Los “Cristianos de la iglesia”, los que llevan libertinaje y los tibios todos son “solteros” espirituales. Ellos no le pertenecen a Cristo. ellos practican la fornicaciףn con los diversos espםritus demoniacos del mundo.

 

Son malvados porque han dejado la Ley de Moisיs pero no se han casado con Cristo. No tienen ley mבs que la suya propia por la que son gobernados. Estas reglas no son aceptables para Dios. Quienes no estיn casados con el Seסor Jesתs no podrבn mantener su estבndar moral en los dםas malos que aun ahora estבn sobre nosotros.

 

Ellos se han contaminado con “mujeres”, es decir, con personas, grupos, cosas y espםritus que no son de Dios. Ellos adoran y sirven a la criatura en lugar de servir al Creador.

 

La verdadera Esposa del Cordero no se contamina con tales “mujeres”:

 

ֹstos se mantuvieron puros, sin contaminarse con ritos sexuales … (Apocalipsis 14:4 – NVI)

 

Estamos viviendo en la יpoca en que el Seסor comenzarב a separar a los “casados” de los “solteros”, al trigo de la mala hierba.

 

Asם como se recoge la mala hierba y se quema en el fuego, ocurrirב tambiיn al fin del mundo. El Hijo del hombre enviarב a sus בngeles, y arrancarבn de su reino a todos los que pecan y hacen pecar. (Mateo 13:40,41 – NVI)

 

Observa que la mala hierba es arrancada del Reino de Cristo, implicando que en algתn momento ellos se consideraron parte del Reino de Dios. Observa tambiיn que la mala hierba no son aquellos que no creyeron la teologםa correcta ni los que hicieron una profesiףn de fe correcta en Cristo. La mala hierba son aquellos que “pecan”, que son malvados. Sin lugar a duda, numerosos Cristianos que asisten a iglesias evangelistas serבn eliminados del Reino de Dios en el Dםa del Seסor aunque sus Pastores los hayan reconfortado con la nociףn de que si profesan fe en Cristo, nunca podrבn perderse a los propףsitos de Dios.

 

“No es cierto, no van a morir” fue lo que dijo la serpiente. “No es cierto, no van a morir” estב siendo dicho por la serpiente en estos dםas a numerosos pastores Cristianos y a sus seguidores. “Aunque las Escrituras te ordenan que practiques la justicia, la santidad y la obediencia estricta al Padre, no es cierto, no vas a morir si no haces lo que la Palabra te ordena porque eres salvo por la gracia.”  Asם va la enseסanza y la predicaciףn actual.

 

El trigo del Seסor consiste de quienes le pertenecen al Seסor Jesucristo. La mala hierba son la gente malvada de la tierra. Quienes se encuentran “en medio”, por asם decirlo, los “Cristianos de la iglesia” y los que tienen una relaciףn casual con Dios, tendrבn que tomar la decisiףn de pertenecerle a Jesתs o de volverse mala hierba. Hay mucha gente en el valle de la decisiףn, mientras tanto, el Dםa del Seסor se acerca.

 

En la יpoca actual el trigo y la mala hierba estבn creciendo lado a lado. Continuarבn creciendo de esta manera hasta que llegue el Dםa del Juicio.

 

En el Dםa del Seסor los mensajeros de Cristo irבn y separarבn del Reino de Dios a todos los que no estבn realmente casados con el Seסor Jesתs. Habrב una divisiףn muy clara entre aquellos que realmente le pertenecen a Jesתs, que estבn viviendo en y por ֹl, y aquellos que llevan el nombre de Cristo pero que no viven en y por ֹl. ֹstos son los “creyentes” que reciben el nombre de Cristo pero que comen su propio alimento y usan su propia vestimenta.

 

El Hijo del hombre enviarב a sus בngeles, y arrancarבn de su reino a todos los que pecan y hacen pecar. Los arrojarבn al horno encendido, donde habrב llanto y rechinar de dientes. Entonces los justos brillarבn en el reino de su Padre como el sol. El que tenga oםdos, que oiga. (Mateo 13:41-43 – NVI)

 

Hay muchos factores que estבn operando hoy en dםa que estבn designados a separar la mala hierba del trigo, a los “solteros” de los que estבn casados con el Seסor. El Seסor le estב hablando a Su verdadera Esposa para que se levante y se vista de su hermoso atuendo de justicia y alabanza. La Esposa estב siendo reprendida por el Seסor y se le estב ordenando que pelee la buena batalla de fe.

 

Los “solteros” no aceptarבn el concepto de que la Esposa debe ser reprendida. Rבpidamente se alejarבn del fuego santo del Seסor y se unirבn a aquellos que encuentran su fortaleza y ayuda en su hermano. La “unidad” es el clamor de los “solteros”. Pero la Esposa estב siendo guiada al “desierto” para perfeccionar su relaciףn con su Seסor.

 

El Seסor emplearב la persecuciףn para separar a los “solteros” de la verdadera Esposa del Cordero. La Esposa siempre estב dispuesta a sufrir y morir por el Seסor. Los “solteros” espirituales buscan lo que el Seסor puede hacer por ellos, buscan cףmo pueden beneficiarse de llevar Su nombre. Cuando llegan la persecuciףn y las ofensas, los “solteros” verבn la conveniencia de poner a un lado el nombre de Jesתs por un tiempo.

 

Nos parece a nosotros que hay verdaderos santos en todas las denominaciones Cristianas. Aman al Seסor Jesתs por encima de su grupo en particular. Ellos le pertenecen al Seסor Jesucristo. Ellos estבn casados con ֹl. Ellos escuchan Su voz. Ellos son Su Esposa, Su Cuerpo, Su Iglesia verdadera, Su ciudad santa, Su Siףn, Su verdadero Israel.

 

Hoy en dםa el trigo y la mala hierba estבn mezclados en el Reino de Dios. Por esto sabemos que Cristo no regresarב en este momento. El camino del Seסor no ha sido preparado. Lo santo y lo impםo estב mezclado en las iglesias del Seסor.

 

En la Esposa del Cordero no hay defecto alguno. Ella es “la hija consentida de su madre.” Es la mבs bella de todas. Su hermosura le da el mayor gozo al corazףn de Cristo.

 

Esto no sucede en la יpoca actual. Hay “manchas” sobre nosotros y entre nosotros. ֹstas deben ser eliminadas.

 

El fuego Divino que aun ahora estב cayendo sobre nosotros pondrב a prueba las obras de todo hombre para revelar lo que le falta. Sףlo aquello que puede vivir en Jesתs, quien es el Fuego consumidor de Dios, sobrevivirב. La madera, el heno y la paja serבn quemados.

 

Dios tiene muchos artםfices para reducir los rangos de Su “ejיrcito de Gedeףn”. Despuיs de que Dios haya quitado a la gran mayorםa de Su Iglesia, refinarב al remanente que permanecerב hasta que sean perfectos ante Sus ojos:

 

Las dos terceras partes del paםs serבn abatidas y perecerבn; sףlo una tercera parte quedarב con vida – afirma el Seסor –. Pero a esa parte restante la pasarי por el fuego; la refinarי como se refina la plata, la probarי como se prueba el oro. Entonces ellos me invocarבn y yo les responderי. Yo dirי: “Ellos son mi pueblo”, y ellos dirבn: “El Seסor es nuestro Dios.” (Zacarםas 13:8,9 – NVI)

 

Se acerca la hora para quitar del Reino de Dios a quienes profesen fe en Cristo pero que no estבn dispuestos a ser parte de ֹl. Son hacedores de maldad, de injusticia. El nombre de Cristo estב en sus labios pero su corazףn estב en el mundo.

 

Ellos estבn acostumbrados a lo que se hace en las iglesias Cristianas y se consideran a sם mismos verdaderos siervos de Dios. Ellos dicen ser “Judםos” pero realmente pertenecen a la sinagoga de Satanבs (Apocalipsis 2:9). Ellos no conocen a Dios. El Espםritu de Cristo no estב abundando en ellos. En los dםas que se aproximan los “solteros” espirituales no podrבn permanecer firmes. El amor de Cristo no estarב en ellos.

 

Todos nosotros debemos hacerle caso a nuestra alma. ¿Realmente somos de Cristo? ¿Le pertenecemos? ¿O acaso estamos estancados espiritualmente, anhelando la falsa esperanza del “arrebato” para ser llevados al Cielo para vivir en una mansiףn y usar zapatillas doradas?

 

Los santos verdaderos estבn comenzando a saber en sus espםritus que es falsa la enseסanza de ser  “arrebatados al Cielo”. No se encuentra en las Escrituras. La enseסanza del “arrebato” es atractiva para los que no le pertenecen a Cristo porque es otra manera de obtener comodidad y placer sin tener que vivir una vida justa, santa y estrictamente obediente portadora de la cruz.

 

Aquellos que tienen la esperanza de irse volando al Cielo no logran entender el concepto del Evangelio del Reino, es decir, del regreso de Cristo y Sus santos para liberar a los prisioneros de la tierra. El deseo de tener comodidad oscurece la necesidad de traer el Reino y deja a Satanבs para que herede la herencia de Cristo – la tierra y su gente (Salmo 2:8; Daniel 7:14,22; Romanos 8:19).

 

El Seסor le estב hablando hoy en dםa a Sus santos verdaderos, a quienes le pertenecen a Cristo, a quienes viven cada dםa en el amor ferviente de Jesתs, a quienes se reתnen con otros Cristianos fervientes y hablan de su primer amor, que es el Seסor Jesתs. Ellos son las joyas de Dios y ֹl los conoce por nombre.

 

Como hemos mencionado, estבn por ser sacudidos la tierra y el cielo (Hebreos 12:26). De hecho, la sacudida ya ha comenzado. Muchos Cristianos con experiencia estבn descubriendo que estבn siendo probados por fuego a un grado que jamבs creyeron que sucederםa.

 

Sףlo aquellos que estבn viviendo en Jesתs, aquellos que le pertenecen, podrבn mantenerse firmes en los dםas que se aproximan. El juicio estב sobre nosotros. Ha comenzado con la casa de Dios (Ezequiel 9:6).

 

El camino del Seסor todavםa no se ha enderezado. La mala hierba y el trigo estבn entremezclados. No es posible que los justos brillen en el Reino de su Padre porque hay “cosas que ofenden” en los corazones de los justos y todavםa hay personas que “pecan” juntבndose con los justos.

 

Ya es hora de que los mensajeros de Dios separen la mala hierba del trigo. Primeramente, el pecado y la rebeliףn deben ser eliminados de los santos. Luego la gente malvada debe ser quitada de entre los santos. Dios tiene la sabidurםa y el poder suficientes para quitar a los Cristianos falsos, a los Cristianos “solteros”, de entre los verdaderos Cristianos.

 

El Reino de Dios ha sido una red que ha recogido todo tipo de personas. Es hora de que aquello que es malo y perverso, oscuro e impuro, sea quitado del Reino de Dios.

 

El camino del Seסor debe enderezarse. Lo santo debe ser claramente santo y lo impuro debe ser claramente impuro. La mezcla actual es una abominaciףn para Dios. La divisiףn  serב entre lo justo y lo malvado. Luego, el justo brillarב en el Reino. Entonces, el Seסor  regresarב por una Novia sin defecto alguno.

 

Los dםas de juicio, de separaciףn, estבn aquם en este momento. La oscuridad se estב acomodando. Es hora de que el verdadero Jerusalיn de Dios se levante y se vista con su hermosa vestidura de justicia y alabanza. El poder de la redenciףn estב presente para limpiar a los santos de su pecado y de querer gobernarse a sם mismos.

 

Cada uno de nosotros que es Cristiano debe poner su casa en orden. Sףlo los puros, los verdaderos, podrבn estar firmes en la יpoca actual. Que el lector mire hacia el Seסor Jesתs en fe. “Seסor, ¿quי quieres que yo haga?”

 

¡Siףn estב dormido! Los pecadores estבn tranquilos y se entretienen en la casa de Dios. Predominan el egocentrismo y la lujuria del hombre. La espada del Seסor estב ceסida sobre las iglesias Cristianas y sobre las naciones que estבn titubeando con la lujuria, la violencia y la embriaguez. Tales no pueden contemplar a Cristo, justo y santo, brillando en Sus iglesias.

 

El testimonio de Cristo en las iglesias no es lo suficientemente fuerte para guiar a las naciones de la tierra a una conducta santa que resulte en su aceptaciףn por Cristo, que los guםe hacia la vida eterna en el Reino de Dios (Mateo 28:19,20).

 

Los pecadores estarבn aterrados en Siףn con lo que contemplarבn en el futuro cercano. Los hipףcritas estarבn asombrados. Serב la hora de oscuridad justamente antes de que despunte el Dםa del Seסor. Sףlo quienes estיn verdaderamente viviendo en matrimonio, en uniףn, con el Seסor Jesucristo podrבn resistir la engaסosa oscuridad espiritual que aun ahora se estב acomodando sobre nosotros.

 

Nuestra cultura de la iglesia Cristiana contemporבnea y espiritualmente dיbil ya no serב suficiente para defendernos de los ataques de un enfurecido Satanבs y sus demonios. Se aproxima el Dםa del cual hablaron los Profetas Hebreos.

 

¿Quiיn de nosotros puede vivir con el Fuego consumidor de Israel?

 

Sףlo el que procede con justicia y habla con rectitud, el que rechaza la ganancia de la extorsiףn y se sacude las manos para no aceptar soborno, el que no presta oםdo a las conjuras de asesinato y cierra los ojos para no contemplar el mal. (Isaםas 33:15 – NVI)

 

Dios nunca cambia el estבndar necesario para tener comuniףn con ֹl. Los “solteros” espirituales no pueden llegar a este estבndar de comportamiento. Sףlo aquellos que estבn casados con el Seסor Jesתs, en quienes ֹl estב obrando constantemente, son los que estבn siendo transformados para que los caminos justos y santos del Seסor sean obedecidos. Los que le pertenecen hacen la voluntad de Dios por naturaleza porque el Justo, Cristo, estב siendo creado en ellos y estב morando en ellos. El comportamiento justo, santo y obediente es el fruto de pertenecerle al Seסor.

 

Cuando ponemos nuestra fe en Cristo para la salvaciףn y somos bautizados en agua, Dios nos considera muertos a la Ley de Moisיs. Cristo cumpliף la Ley de Moisיs a la perfecciףn y luego se ofreciף a Sם mismo sobre la cruz para llevar a cabo la expiaciףn de los pecados de la humanidad. Cuando nosotros ponemos nuestra confianza en Jesתs, Su justicia nos es adjudicada.

 

Todo esto se ha hecho para que podamos ser libres para hacer a un lado los requerimientos de la Ley de Moisיs y casarnos con Cristo. Si no le pertenecemos a Cristo, el plan de la redenciףn es abortado en nosotros.

 

Dios nunca tuvo la intenciףn de liberarnos de la Ley de Moisיs para que pudiיramos vivir sin ninguna ley. Sin embargo, este es el entendimiento que en muchos casos se transmite por las enseסanzas Cristianas actuales.

 

Los ministros dicen, “No hay ninguna ley mבs que la ley del amor,” sin tener, aparentemente, ninguna idea especםfica de lo que estבn afirmando. ¿Cףmo puede el amor Divino salir de la naturaleza carnal del creyente?

 

Los Apףstoles que escribieron el Nuevo Testamento declararon clara y enfבticamente que estamos obligados a vivir una vida justa y santa ante Cristo: primero, adhiriיndonos a los numerosos mandatos que nos dieron; y luego, obedeciendo por naturaleza las leyes de justicia conforme Cristo es formado en nosotros y llegue a vivir en nosotros como en un verdadero matrimonio espiritual (1 Juan 3:4-9).

 

Ciertamente, nuestra justicia debe exceder la justicia de los escribas y Fariseos si queremos entrar al Reino del Cielo.

 

El dםa de hoy una multitud de personas estבn en el valle de la decisiףn. Cuando el Dםa del Seסor estי cerca del Cristiano, יste es obligado a tomar una decisiףn. “¿Debo entregarme a Jesתs? ¿O acaso es esta una prueba que pronto pasarב para que yo pueda seguir en mi acostumbrada vida egocיntrica?”

 

Los creyentes que sigan evadiendo la cruz serבn alejados del Reino de Dios, sin darse cuenta de que esto es lo que estב sucediendo. Ellos son la iglesia de Laodicea. No le sirven de nada a Dios ni al hombre, sףlo sirven para ser vomitados de la boca del Salvador.

 

Aquellos que escojan ser parte de Cristo serבn corregidos severamente y pasarבn por pruebas de fuego. Sin embargo, la reconfortante voz del Seסor les llegarב y Su Presencia los sostendrב. Ellos son Su Esposa. Brillarבn como el sol en el Reino de su Padre.

 

Que se regocije la Esposa, la virginal hija de Siףn. Su Seסor se acerca, saltando por los montes de bבlsamo cubiertos.

 

… En aquel dםa no habrב mבs mercaderes en el templo del Seסor Todopoderoso. (Zacarםas 14:21 – NVI)